Capítulo 22 Un atravesado en el camino

Al día siguiente del velorio, mi abuela fue puesta en el panteón de la familia en el pueblito donde ella nació. Lamentablemente esa fue la última vez que pude ver su tumba, pero no pierdo las esperanzas de un día poder regresar a mi tierra querida, a mi Cuba linda, y volver a visitar el lugar donde se encuentran sus restos. Fueron días tristes, días de angustia y de dolor que dejaron un profundo vacío en mi alma. Mi papá no sé de dónde sacó las fuerzas, pero estuvo en todo momento a mi lado dándome ánimo, quizás el ánimo que él también necesitaba pero que yo estaba tan confundido y perdido que al menos conmigo no podía contar; y creo que se invirtieron los roles, él me ayudó a mí en vez de yo a él.

Dos días más tarde, después de dejar algunos asuntos arreglados en la familia, decidimos regresar a la Isla de la Juventud, donde vivíamos. No fue fácil, porque aún nos costaba aceptar irnos sin poder despedirnos de mamá, que siempre estaba tan contenta y llena de vida preparándonos comida para que lleváramos en el viaje, aunque de momento se nos ponía sentimental a la hora de la partida. Pero nada, nos tocó enfrentar ese momento, y nos fuimos con el corazón destrozado, prácticamente sin pronunciar ni media palabra entre tantos sollozos y lágrimas.

Al llegar a La Habana, fuimos a casa de la amiga que me recibió en el aeropuerto para recoger mis maletas y seguir a la Isla. Mientras conversábamos le conté de mi plan, que originalmente era venir con mercancía, venderla y seguir a Peru; pero como el viaje se precipitó no tuve tiempo ni de pedir la visa. Ella me ofreció quedarme en su casa unos días para ayudarme a venderlo todo y de paso para que yo averiguara lo del viaje a Perú, pero yo quería ver a mi mamá que estaba ya esperándome, así que le dije que me iría a la Isla de la Juventud por dos o tres días y regresaría. Y eso fue lo que hice, me fui con mi papá, estuve el fin de semana en mi casa y regresé a La Habana.

Para sorpresa mía, mi amiga había vendido ya más de la mitad de las cosas. Yo le dejé una lista con todo lo que venía en las maletas y con los precios que yo había pagado. Ella se guió por ahí y tan solo con esa mitad vendida ya había recuperado mi inversión y más del dinero que yo en realidad esperaba de las ventas. Me daban ganas de dar otro viaje a Ucrania, pero ese no era mi objetivo. Yo quería largarme definitivamente de aquel país en el que mi futuro se veía tronchado al no permitírseme una educación superior, en el cual no se respetaban mis creencias religiosas, y en el que no se me permitía hablar lo que yo pensaba, entre muchas otras arbitrariedades. Tan solo recordar eso ya era motivo suficiente para retomar mi camino, si, el camino al exilio. Claro, eso sin contar que me agobiaba mucho el ver las calles destruidas, las casas cayéndose, la gente pasando hambre y miseria. Todo resultado de un mal comunismo, una dictadura de facto que oprimía y sigue oprimiendo hasta hoy a mi pueblo.

Pues nada, ahora tendría que enfocarme en preparar mi viaje en el menor tiempo posible. Lo primero que hice fue averiguar dónde estaba la embajada peruana e ir a ver los requisitos que exigían. Cuando llegué para suerte mía no había nadie, eso me dio la oportunidad de hablar sin apuros con la encargada de la sección consular y hacerle algunas preguntas. Ella me dio una lista de requisitos interminables y yo por dentro decía “hasta aquí llegué”. Me dijo que la visa demoraba unos días y bueno, una serie de cosas que me hacían pensar que era un caso perdido, así que ni modo, intentaría por otra parte. Pero bueno, ya saben cómo somos los cubanos que hablamos de todo un poco, y yo le comenté de mi amigo peruano que conocí en Kiev y que yo me había hecho mucha ilusión con visitar su país. Ella se sorprendió y me preguntó cómo yo había llegado a Ucrania; entonces le dije que yo tenía residencia allá. Al oír esto, enseguida me aseguró que si yo tenía residencia en otro país entonces no necesitaba los requisitos que se le exigían a los residentes cubanos, y me preguntó si había traído mi pasaporte y 35 dólares, que en tal caso me concederían la visa en ese instante. Yo no lo podía creer, pero así fue, aquella señora le estampó esa gloriosa visa a mi pasaporte y yo salí dando brincos de alegría de aquella embajada.

Y esa era la verdad, me había hecho muchas ilusiones con el Perú. En mi búsqueda de información cibernética no encontraba más que cosas lindas de este país legendario, tierra de algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo. Un país que tiene selva, costa y sierra; y puedes encontrar desde un oasis en medio del desierto hasta una tribu de indígenas en el medio de la selva. Para los amantes de la cultura y la historia las principales atracciones, por supuesto,  son el patrimonio arqueológico del país, que data de las culturas precolombinas. Pero para los amantes de la alta cocina sabrán que Perú tiene la gastronomía más variada del mundo, la cual está entre las cinco más importantes del planeta. Y ni mencionar sus recursos naturales, que convierten sus bellos e impresionantes paisajes en un paraíso para el ecoturismo. Nada amigos, que sin llegar al Perú ya mi cabeza fantaseaba con estar allí.

Inmediatamente llamé a mis padres y les di la noticia; quizás pensaron que estaba medio loco con esto de ir de aquí para allá y de allá para acá, pero al final siempre estaban ahí, presentes y brindándome su apoyo.  Con la ayuda de mi amiga pude vender todo en menos de dos semanas, y logré reunir más de lo que realmente había planificado, así que yo feliz y con todas las ganas del mundo por luchar y seguir adelante. En esos días fui al Habana Libre, uno de los hoteles más céntricos e importantes de la capital cubana, ya que las oficinas de Taca se encontraban ahí; y efectivamente, tal como me había dicho uno de mis amigos cuando le pedí que me averiguara, el boleto ida y vuelta a Lima me costaba alrededor de 350 dólares. Sin pensarlo dos veces lo compré y le pasé un mensaje a mi amigo peruano de Kiev para que le avisara a su familia en Perú el día que yo iba. En realidad yo ni sabía quién era la familia, pero me emocionaba tanto la idea de visitar esa joya sudamericana, que ni me preocupé por eso.

En cuanto se vendieron todas las cosas que traje de Ucrania, regresé a mi casa para pasar esas dos últimas semanas con mis padres y mi hermanito. Me encargué de disfrutar bien, pues como siempre, una vez saliera no sabía cuándo iba a regresar. Y esa es la incertidumbre del cubano, que no sabe cuándo podrá ver nuevamente a sus seres queridos cuando sale al exilio. Aunque claro, también hay muchos que se piensan que afuera todo es color de rosa; y se creen que uno se hace millonario de un día para otro; y no es así. Hay que trabajar, y trabajar duro para poder salir adelante. Pero el que nunca ha salido y ve que hay muchos que van a Cuba a despilfarrar dinero y a especular, pues obviamente piensa que afuera los billetes de 20 dólares cuelgan de las ramas de los árboles. Nada más diferente de la realidad. Claro, hay que salir para saber el trabajo que se pasa, pero no es menos cierto que si vienes a luchar y salir adelante, lo puedes lograr. Pero sobre todo puedes disfrutar de los derechos esenciales del ser humano, como la libertad de expresión y la libertad de elegir un gobernante democráticamente, que son derechos violados en nuestra tierra.

Los días pasaron volando, y cuando me di cuenta ya tenía que irme para la Habana para tomar mi vuelo a Lima, la capital peruana. No sé por qué, pero no estaba nervioso en lo absoluto. Al parecer los dos viajes anteriores ya me habían fortalecido lo suficiente como para tomar este viaje de manera deportiva. Mi papá como siempre se fue conmigo para despedirme en el aeropuerto y yo pues me despedí ahí de mi mamá y mi hermanito. Por otro lado, le pedí a mi tía, la hermana de mi papa que vivía en Holguín, que viniera a La Habana a despedirme y que de paso se fuera con papi unos días a la Isla, ya que ella estaba muy afectada por la muerte de mi abuela y otros problemas familiares que venía enfrentando. Y así fue, ella vino el día antes y pasamos ese día juntos. Me daba tristeza irme, pero ese era mi camino y tenía que seguir adelante. Hoy agradezco que se me haya ocurrido decirle que viniera a despedirme, porque fue la última vez que la vi.

Todo transcurría con tranquilidad y en la mañana tomamos un taxi al aeropuerto internacional. Hice el protocolo habitual de chequeo de boleto y facturación de equipaje a través de Taca, y me senté con mi papá y mi tía a conversar hasta que me tocara pasar por las ventanillas de inmigración. Lo que menos imaginaba yo era el vuelco tan grande que iba a dar mi historia en ese momento. Me despedí de mi tía, que se quedó sentada, y mi papá me acompañó hasta la entrada del control de pasaportes. Una vez tocó mi turno fue cuando empezó mi odisea. La oficial de inmigración a la que le entregué mi pasaporte, al parecer, se levantó ese día con ganas de malograrle el viaje a alguien, y yo fui su presa.

1229838_679677985394399_1560880697_n1Miró mi pasaporte en todos los ángulos posibles,  pensé que lo rompería. Entonces me hizo de todo tipo de preguntas, incluso las que yo nunca me imaginé que alguien me pudiera preguntar. ‘¿Transportas drogas?’ – No. ‘¿A qué te dedicas?’ – Me expulsaron de la escuela y no consigo trabajo, por lo tanto estoy disponible (así se le dice a los desempleados en Cuba, por eso es que la tasa de desempleo es 0%, no hay desempleados, todos están “disponibles”). ‘¿Y cómo un vago como tú que no trabaja ha viajado dos veces a Ucrania y piensa hacer un viaje a Peru?’ – Bueno usted tiene el derecho a preguntarse eso, pero la realidad es que ni en 30 años trabajando en este país, podría reunir el dinero necesario para hacer un viaje de turismo al exterior; por supuesto que amistades mías me están invitando y ayudando con los gastos del viaje. ‘Aquí tenemos un reporte que dice que tú eres ‘mula’ (término despectivo hacia las personas que cargan mercancías a Cuba ya sea porque venden las libras o porque llevan cosas para vender)’. – No, yo tengo residencia en Ucrania y las cosas que traje fueron cosas personales y algún que otro regalo a mi familia. ‘¿Cómo resolviste esa visa a Perú?’ – Yo no la resolví. Simplemente la solicité en su respectiva embajada y me la otorgaron.

Bueno así fue el interrogatorio, y la discusión se tornaba agridulce. Yo no sabía qué hacer, ni en que iba a parar todo aquello, solo escuchaba por el altavoz mi nombre y que si no me presentaba en la puerta del avión inmediatamente bajarían mi maleta. Le dije a la oficial que estaban llamándome y que por favor no me lo hiciera más difícil ya que estaba a punto de perder el vuelo. Me respondió fríamente que eso no era problema de ella y que solo hablara cuando ella me preguntara. Yo me puse muy nervioso y me fui de allí y ella empezó a gritarme que no me podía ir. Caminé a toda prisa hasta la oficina donde estaba el jefe de turno y le dije el problema y que iba a perder mi vuelo sin motivo alguno. Me dijo que me esperara allí en su oficina y  él fue a hablar con la oficial. Minutos después regreso con mi pasaporte y me dijo que había un problema, que la oficial estaba haciendo su trabajo, pero que todo era debido a que mi nombre no aparecía en el sistema como autorizado a viajar al exterior.

Claro, ahí no acaba todo; la muy fresca le puso un cuño de ANULADO a mi permiso de residencia en el extranjero (un tipo permiso que Cuba otorgaba en aquellos días) por el simple hecho que pensó que era falso y dejo mi pasaporte manchado. Por lo tanto el jefe de turno me dijo que podía quedarme y ellos me pondrían uno nuevo al siguiente día en la Consultoría Jurídica Internacional, o que podía irme y volverlo a solicitar en el consulado cubano en Lima. Yo le dije que prefería viajar de lo contrario tendría que pagar una penalización por cambio de boleto. Así que me entrego mi pasaporte, y me escoltó hasta la puerta de inmigración para que me dejaran pasar. Yo aproveché de correr a donde estaba mi papá a darle un último abrazo porque creo que él se puso peor que yo, y le dije que todo estaba bien que le escribiría al llegar a Lima para explicarle lo que sucedió.

Y así pasaron esos minutos de angustia y desesperación, que en realidad me parecieron eternos. Yo a esa hora no sabía dónde estaba mi pase de abordar, ni sabía por qué puerta era, ni que asiento tenía. Solo sabía que debía correr porque llevaban más de 15 minutos llamándome y diciendo que bajarían mi maleta. Pero al cruzar la puerta de inmigración entonces había una cola para pasar por los scanner y revisión de seguridad. ¿Lograría tomar el avión a Lima? ¿Sería capaz de una aerolínea tan puntual como Taca retrasar su vuelo por un pasajero que no se presenta a tiempo en la puerta de embarque? ¡No se pierdan el desenlace en el próximo capítulo!

Continuará….

Ir al —–> Capítulo 23

Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
Anuncios

Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
Esta entrada fue publicada en Capítulos 20 - final, Lee mi historia: y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

16 respuestas a Capítulo 22 Un atravesado en el camino

  1. Atravesaita la nena! Yo creo que las buscan asi. Agrias y envidiosas.

    Me gusta

  2. Rosa Gonzalez dijo:

    MUY BIEN NARRADO Y COMO SIEMPRE EL SUSPESO PARA EL CAPITULO SIGUIENTE. UN ABRAZO

    Me gusta

  3. ALEJANDRO dijo:

    CAPITULO 23 , POR FAVOR

    Me gusta

  4. Johanna dijo:

    Wow suspenso total…… cuando el proximo capitulo….. No te tardes.

    Me gusta

  5. Roger dijo:

    Como dice Laura Bozzo: ¡Qué saquen a la desgraciada! :P. ¡Vaya! Pero que ganas de joder… 😀

    Otra vez nos dejas en suspenso… Jeje… 😀

    Pendiente del siguiente capítulo a ver como terminó todo. 😀

    Me gusta

  6. Madeline González dijo:

    Tu relato me ha dejado sin palabra en el percibo palabras de un ser humano excepcional pobre Liz y Damián porque amigo como tú no se encuentran todos los dias pero quien sabe la vida da muchas vueltas y quien quita que Dios los vuelva a poner en tu camino y la amistad que un día termino por un mal entendido se vuelva a reanudar pues según lo que tu cuentas ellos también son seres especiales bueno no te canso mas solo publica rápido el próximo capítulo Dios bendiga siempre a tus maravillosos padres a tu hermanito y a ti y nunca te sueltes de su mano

    Me gusta

    • Muchas gracias por esas palabras Madeline, lo aprecio mucho! Sabes, a mi me encantaria volverles a ver aalgun dia, solo Dios sabe como hace las cosas. Ellos son maravillosas personas, y yo pues estoy abierto a su amistad. Todo por los viejos tiempos verdad? Al final fue mucho lo que pasamos juntos y ellos mas que yo pues Liz se vio grave en ese hospital de la carcel. Bueno nada, ojala y tus palabras se realizen algun dia! Gracias por leer mi historia y por tomarte el tiempo de dejarme tus impresiones! Saludos!!

      Me gusta

  7. ChuckiiCuCapone dijo:

    Teneis Un nuevo seguidor 🙂 Eh leido todos tus capitulos hasta ahora, y venga que odisea chico. No sabia que los Cubanos la tenian tan dificil 😦 Cosas que uno debe pasar para poder llegar a una meta que nunca la tenemos clara pero aun asi la tenemos..Salut!! 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • Muchisimas gracias ChuckiiCuCapone. Me alegra que te haya gustado la historia. Y es que esta no es solo la mia, es la historia de cientos de cubanos que cada dia nos lanzamos a la aventura de salir de aquella isla con el unico proposito de perseguir nuestros suenos de libertad. Y ya vez por todo lo que pasamos, pero pienso que al final vale la pena arriesgarse!
      Mis saludos y espero los siguientes capitulos te gusten y te sean tan amenos como los anteriores!!! Gracias por dejarme tu comentario!

      Me gusta

  8. Olga dijo:

    Hola Rodo!. Aqui continuo siguiendo tus capítulos. Terrible que lo pasaste en ese aeropuerto x dios!!!!. Que Sra. tan desagradable, todos los que trabajan allí son así, insoportables, mal educados… Por favor, no demores en publicar el siguiente. GRACIAS por compartir.

    Me gusta

  9. sonia rodriguez dijo:

    Alabao pero que nervios me parece que estoy alli contigo pasando el mal rato

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s