Capítulo 30 El principio del fin

Esos días en el Instituto Nacional de Migraciones en Tapachula se nos hacían eternos, era terrible la espera sin tener noción de lo que estaba pasando. Los oficiales del INM no daban razón de por qué los salvoconductos no estaban llegando y esto  hacía más angustiosa nuestra espera ya que uno no tenía la opción de salir de allí a nada sin ese documento. Desde nuestra llegada solo 4 habían podido salir, y esto nos preocupaba bastante, ya cada día llegaban más cubanos y en las celdas no cabía un alma más.

Para mala suerte del INM, representantes de los Derechos Humanos (DDHH) vinieron a hacer una inspección sorpresa en el centro de detención de Tapachula y entrevistaron a muchos de los que estábamos ahí. Bueno, no sé si nuestras voces fueron escuchadas o qué fue, pero dos días más tarde llegaron cerca de 40 salvoconductos. Manuel y yo no sabíamos nada, estábamos en el patio aprovechando nuestra hora de sol, cuando de pronto se armó un revuelo grande y todos estaban tratando de entrar al recinto apresuradamente. Pensé que estaba soñando, porque al contrario de este comportamiento inusual todos peleaban siempre por quedarse un rato más afuera.

Dadas las circunstancias nos fuimos corriendo a ver qué estaba sucediendo y vaya sorpresa, estaban llamando a personas que les habían aprobado el salvoconducto. No pasaron siquiera 2 minutos cuando mencionaron a Manuel y luego a mí. Todo fue tan rápido que no sabíamos cómo reaccionar de tanta emoción; lloramos, nos abrazamos, brincamos, totalmente indescriptible ese sentimiento de libertad después de tanta incertidumbre. Veinticuatro días habían transcurrido desde que llegamos a aquella prisión en Tapachula, pero finalmente teníamos en las manos el documento que nos llevaría a la tierra del Tío Sam.

Increíble, pero después tanto tiempo en el camino, por fin estaba muy pero muy cerca de pisar suelo americano. Y no sé por qué, pero Estados Unidos parece como un trofeo inalcanzable para cada cubano, y es el único país que nos quita el sueño pensando en cómo llegar. Si no, mírenme a mí aquí, cuatro años después de haber salido de Cuba aun en la carrera por alcanzar la meta. Por suerte estaba a punto de lograrlo, pero me preguntaba qué sería de los que allí se quedaban sin esperanzas de algún día conseguir el dinero para poder salir. Y por supuesto, esto era una parte del problema, porque lo otra seria conseguir más dinero para entonces llegar hasta la frontera con EEUU y de ahí poder comprar un pasaje hasta Miami, estoy hablando de unos 500 dólares más. Es triste, pero esta es la realidad de muchos de los cubanos que llegan en balsa hasta México y van a parar a estos reclusorios de inmigrantes; que luego no tienen dinero para pagar la multa ni para seguir hasta los EEUU y allí se quedan por meses encerrados.

Bueno, regresando al tema de los salvoconductos les cuento que la autorización no significaba que ya íbamos a salir de allí pues aún faltaban un par de pasos, aunque claro, ya eso era lo de menos. Teníamos que pagar todavía la multa de 5000 pesos mexicanos (unos 500 dólares en aquel entonces) que exigía el gobierno por otorgarnos ese permiso, y como en la prisión no permiten dinero pues había que pedirle a nuestros familiares que nos lo enviaran por Western Union para sacarlo el día que se nos autorizara a salir. Después de hecho el pago, entonces había que esperar a nuestra liberación final. Manuel llamó a su familia ya que ellos le iban a prestar el dinero, y pues yo también llamé a la mía que al igual me ayudarían con este gasto. A la verdad que no sabíamos lo que haríamos al llegar a la frontera pues con lo que teníamos solo nos alcanzaría hasta allí, pero bueno lo que nos importaba en ese momento era llegar, luego nos encargaríamos del resto.

Al día siguiente, cuando todos tenían su código de Western Union para cobrar el dinero, nos llevaron en un bus escoltado para hacer la transacción y en el mismo banco pagamos la multa. Ese día no nos liberaron pues supuestamente ellos tenían que entrar los datos en el sistema e imprimir los salvoconductos. Pero finalmente nos los entregaron al día siguiente en la mañana. De los 40 que teníamos el permiso, 4 se quedaron pues no tenían dinero con que pagarlo, ni para seguir el camino. Con mucha pena, nos tocó dejarlos atrás. Claro, como ellos habían muchos más, como ya les comenté, y todos se aferraban quizás a la esperanza de que uno de los amigos que conocieron durante ese tiempo en prisión se apiadara y les enviara algún día el dinero de la multa.  Incluso sé de algunos que consiguieron el dinero para salir y que se quedaron a vivir allí mismo ya que no tenían para seguir.

Una vez que teníamos el salvoconducto en la mano a eso de las 9 am, nos pusimos de acuerdo para irnos todos juntos en el mismo bus y así ir cuidándonos por si algo pasaba. El bus salía diariamente a las 5 pm y demoraba unas 30 horas en llegar a Matamoros que era la frontera más cercana, así que llegaríamos como a las 11 pm del día siguiente. Lo primero que hicimos después de comprar el pasaje fue ir a comernos algo rico, pues estábamos obstinados de aquella comida mala que nos dieron durante nuestra estadía en la cárcel. La comida mexicana no es como la cubana pero lo que nos importaba era comer algo de carne bien hecho. En este caso encontramos un lugar donde vendían pollos asados y papas fritas, así que allí mismo plantamos y comimos hasta saciarnos. Luego llamamos a la familia nuestra para dejarles saber que ya estábamos fuera y que íbamos en camino.

En el reclusorio nos habían alertado de casos donde falsos policías del INM paraban a los buses y cuando tú les entregabas tu salvoconducto original trataban de sacarte dinero o no lo volvías a ver. Nos dijeron que podíamos sacar unas 10 copias del documento y guardar bien el original, de modo que cuando nos detuvieran entregáramos la copia. Si había algún problema podíamos decir que solo nos dieron copias y que si querían verificar tendrían que llamar a migraciones. También nos aseguraron que los oficiales del INM tenían conocimiento de esto. Manuel y yo, por si acaso, sacamos unas 15 copias, y nos aseguramos de guardar bien el original.

A las 4 y 30 de la tarde ya estábamos todos en la terminal de buses de Tapachula listos para embarcar. Un aire de cubaneo invadía aquel recinto y se oía un fuerte murmuro por todas partes, conversaciones cruzadas, y siempre algún que otro escandaloso llamando la atención con sus conversaciones a todo volumen. No sé si era la emoción de ya estar muy cerca de los Estados Unidos o los nervios de lo que podría pasar en las próximas horas antes de lograr nuestro objetivo; pero lo que si queríamos era subir ya a aquel bus. Y a las 5 en punto llamaron para abordar ¡justo a tiempo! Ya saben cómo somos los cubanos de impacientes, una demora del ómnibus nos hubiese puesto a todos con los nervios de punta.

Cada quien tomó su asiento, y por supuesto Manuel y yo nos sentamos juntos. Este sería un viaje bastante largo y con mucha tensión pues teníamos temor de ser asaltados, o quizás ser víctimas de los temidos Zetas. Otra cosa que nos preocupaba era la incertidumbre de cómo sería al llegar a la frontera de los EEUU, nos habían contado tantas historias al respecto que a la verdad nos ponía un poco inquietos de solo pensarlo. Eso sin contar que a duras penas nos quedaban 20 dólares a cada uno en el bolsillo, pues se habían agotado todos nuestros recursos. Pero nada, por ahora lo primordial sería llegar y de ahí veríamos que hacer.

Como ya nos lo habían advertido, los policías detenían el bus a cada rato en el camino. Esto atrasaba nuestra llegada cada vez más y a ellos no les parecía importar, se tomaban todo el tiempo del mundo para revisar los documentos. El dinero que teníamos no lo queríamos tocar por si necesitábamos comprar alguna tarjeta de teléfono o algo al cruzar la frontera, pero tuvimos que comprar comida pues el bus demoro casi dos días en llegar. Fueron en total 37 horas, salimos un viernes a la 5 pm de Tapachula y llegamos a Matamoros a las 6 de la mañana del domingo. A esa hora, muertos de cansancio y de hambre estábamos medio desorientados, no sabíamos si tomar un taxi o si comprar un boleto en una guagua que cruzara la frontera y bajarnos al llegar allí.

Finalmente optamos por preguntarle a algunos taxistas que estaban afuera cuánto nos cobraban por el trayecto, dejándoles saber que iríamos en grupos de cuatro. La tarifa era 20 dólares por taxi, así que nos saldría en 5 dólares por cabeza, por lo tanto no nos pareció mala idea y lo tomamos. Desde la terminal hasta el puente de Brownsville, Texas, había solo unas 12 cuadras, pero bueno no queríamos arriesgarnos a ir caminando por temor a los asaltos. En tan solo unos minutos estábamos en el ovalo que está frente al puente que cruza a los EEUU. El taxista nos dijo que teníamos que caminar de prisa y una vez que estuviésemos a mitad del puente ya estaríamos en nuestro destino. Era tan raro estar allí que a la verdad nos temblaban las piernas. Eran muchos los sentimientos encontrados, y para colmo con la incertidumbre de no saber si nos habían dejado en el lugar apropiado porque no veíamos la bandera americana por ninguna parte.

Y allí estábamos todos, el grupo de 36 personas que salimos desde Tapachula, parados frente a un puente inmenso que supuestamente sería nuestro último escalón para lograr pisar “finalmente” suelo americano. Todos con nuestras historias y nuestros anhelos, viniendo de lugares distintos y con diferentes historias, pero eso sí, todos con el mismo objetivo en mira, llegar al país de la libertad. ¿Conspiraría el destino en contra nuestra cuando estábamos tan cerca de la meta? No se pierdan el próximo capítulo donde les contaré lo que pasó después y la daré una conclusión a esta historia, que más que mía, es la historia de muchos de cubanos que nos arriesgamos a jugar con fuego con tal de algún día disfrutar de libertad plena y poder vivir el famoso sueño americano.

 Continuará…

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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11 respuestas a Capítulo 30 El principio del fin

  1. Felisa dijo:

    Gracias Rodolfo por compartir tus vivencias. Se qué aún queda mucho por contar de toda esa odisea pero te prometo esperar pacientemente. Feliz Navidad

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  2. Rosa dijo:

    RODOLFITO COMO SIEMPRE MUY BIEN NARRADA HAZME CASO Y DEDICATE A LA ESCRITURA, TU DARIAS UN BUEN ESCRITOR. LO CUENTAS TODO COMO SI FUERA AYER. NO DEMORES TANTO CON EL OTRO CAPITULO POR FAVOR. UN ABRAZO

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  3. Aida Ascanio dijo:

    Aunque tuve que esperar, valio la pena eres genial, en serio publica un libro, felices navidades

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  4. cecilia ..sissi dijo:

    de todo esto mi hermano, les doy gracias a DIOS que a pesar de todo siempre fuiste hasta al final, te admiro por que personas como tu, son muy pocas, gracias por compartir tu historias que de una manera u otra siempre no las compartes. cuidate

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  5. Noooo! Pensamos que era el último! Nos dejas con la intriga una vez más amigo! Me encanta tu historia, soy tu fan número 1 😛 jajaja
    Espero la otra (presión, jaja)

    Saludos!!

    Ali

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  6. maribel herrera dijo:

    Llore, me rei, pero sobre todo sufri junto contigo en rste caso de forma narrativa todas tus vivencias. Esta son las vivencias tuya, mia y de todos los cubanos que buscan esa libertad. Aunque despues de vivir en el extranjero llego a la conclusion que no hay nada mejor que tu pais, y que por muy grande que sea tu sueño la vidad de un ser humano vale mas que todo en este mundo. Los cubanos de la Isla tienen que saber que vivir en el extranjero no es facil, es muy duro. Exelente narracion, sencilla, pero profunda. Yo aprendi que la mejor narracion esta cuando tu expone tus experiecias vividas. Feliz navidad !!!!!

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  7. jose aguirre dijo:

    Que decirte hermano, tus vivencias pueden ser tema de una película o un bestseller, tu narrativa es increíble, a pesar que muchos cubanos han tenido experiencias bien traumáticas durante sus travesías, no todos tienen la facilidad de describirlo y narrar los hechos como tú, mis mas sinceras felicitaciones.Te confieso que descubrí hoy mismo tu blog y no pude parar de leer hasta este capítulo, me has dejado enganchado,jajajja, de verdad, me recuerda mucho todo lo que yo pasé para lograr como tú, poder vivir en libertad. Mis respetos para tí y tu familia. Esperaré con ansias tu próxima entrega. Mucha suerte y que nuestro señor te siga bendiciendo en este gran país.
    Un fuerte abrazo de otro hermano holginero José Aguirre Bruceta

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  8. Y ahora??? Que sigue??? No puedes dejarnos así!!!! Ya estamos en febrero!!!! Please!!!!

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  9. Rafael dijo:

    Excelente historia, la leí de corrido desde el primer capitulo hasta el último, es increible lo que has hecho…
    La historia de los cubanos y de la vida en cuba es literalmente increible, lees y lees y no terminas de creer que eso pueda ser verdad, es muy triste que te juzguen por tu nacionalidad, yo soy nicaraguense y cuando solicite mi visa para ir a los EEUU solo me hicieron tres preguntas y me la aprobaron, y a los cubanos conseguir una visa a mi pais es toda una odisea!
    Amigo que Dios te bendiga y te siga dando fortalezas a ti y a todos los cubanos que luchan por vivir en libertad.
    Espero los proximos capitulos!
    Saludos desde Nicaragua…

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  10. J. Campos dijo:

    Rodolfo; Hace unas 3 horas mi esposa le explicaba a mi suegra que yo me alegraba de los recientes cambios entre Cuba y USA pero que de eso a visitar la isla para mí iba un largo trecho que empezaba con el precio-estafa del pasaporte cubano. Sólo por curiosidad quise actualizarme y Don Google me trajo el link de tu blog(*), pinché el “Lee mi historia” y ya no pude parar de leerte hasta ahora. Me has hecho recorrer un montón de recuerdos y vivencias propias y de otros amigos cubanos con los que compartimos las experiencias del exilio. No presumo de autoridad para recomendarte que hagas de esto un libro, pero sí te digo sinceramente que leerte “engancha” de forma inevitable. Tienes esa soltura que confunde a cualquiera pensando que tu estilo de escribir es simple y casual, cuando en realidad es dificilísimo de lograr.
    Los mejores deseos de salud y bienestar van con estas líneas para tí, tus seres queridos y para quienes bendices con tu inapreciable amistad. Me uno a la ya larga lista de quienes esperamos por tu próxima entrega.
    Un abrazo de cubiche,
    J. Campos

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  11. Drasena dijo:

    Un amigo paso por la horrible historia de ser secuestrado junto con otro amigo por esta mafia. Justo estaba en su camino a la frontera. Tuvo la buena suerte de que después estar 3 días secuestrados con otros 7 mas de diferentes nacionalices, apareció un operativo policial y los salvaron. Gracias a esto ha podido contar la historia.

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