Capítulo 27 Power Ranger a lo cubano

Imagen 026Si bien no era fácil aceptar que deportaran a Manuel para Perú, más difícil era tener que seguir solo el viaje a los Estados Unidos con un coyote que no tenía ni idea de quién era. De un momento a otro todo nuestro futuro se volvió incierto, y me sentía como atado de pies y manos. Manuel por su parte apuesto que se estaría muriendo por dentro, pues yo no tendría problemas, pero si él era deportado, enfrentaría deportación doble, pues de Lima lo enviarían en otro avión para Cuba. No nos quedaba de otra que rezarle  todos los santos habidos y por haber para salir de aquella situación.

Pasaron varias horas, ya era la media noche y aun a Manuel no lo sacaban del aeropuerto. Supongo que estarían haciendo todo el proceso de deportación, llenando papeles y esas cosas. Pero siendo ya casi la una de la madrugara veo que lo traen escoltado para llevarlo al hotel del aeropuerto, donde pasaría la noche en vigilancia para al día siguiente regresar a Perú. Yo de lejos lo seguí y entré al hotel sin ser percibido. Manuel estaba sentado en el lobby mientras el guardia, muy confiado y sin vigilar mucho, le hacia el check-in. Me senté cerca de él y  rápidamente le dije que en cuanto pudiera le pidiera al guardia bajar a buscar agua o algo, y yo iba a estar esperando. Inmediatamente me alejé de él y me quedé en otra parte mirando tele, pero chequeando que pasaba alrededor.

Media hora más tarde veo a Manuel con el guardia en el lobby preguntando por agua, me puse a su lado y le dije “No perdamos tiempo, vámonos al primer descuido”. Y aprovechando que el guardia muy entretenido compraba el agua y flirteaba con la chica de la recepción, salimos por la puerta del costado del hotel, nos subimos al carro del coyote que esperaba en el parqueo, y a toda prisa nos largamos del lugar. Teníamos el corazón en la boca, pero era todo o nada. Supongo que todavía deben estar buscando a Manuel. En ese momento me sentí un titán, un Power Ranger a lo cubano por así decirlo. El coyote manejaba aquella camioneta como un mil quince, y pocos minutos después llegamos al primer punto de partida por así decirlo. Allí pasaríamos lo que quedaba de la noche y al día siguiente empezaríamos el camino.

Con mis amigos Fabio, Ceci y los niños

Con mis amigos Fabio, Ceci y los niños

Obviamente Manuel y yo no podíamos pegar un ojo, nos preocupaba la idea que nos fueran a matar para quitarnos el dinero. Pero nada, era tanto el cansancio que con los primeros rayos de sol nos quedamos dormidos; hasta que un par de horas más tarde unos golpes en la puerta del cuarto nos sacaron de la cama de un brinco. El coyote quería hablar de negocios pues no tenía tiempo que perder. Por otro lado yo tenía a mis amigos en Nicaragua que quería ver, y en cierto modo me sentía más seguro si el coyote sabía que teníamos amigos en allí. Así que le dije que yo tenía unos amigos con los cuales encontrarme al medio día en un hotel del área, y que si era posible me llevara. Él estuvo de acuerdo siempre y cuando habláramos del negocio primero. Yo le propuse un plan, pues tenía un poco de temor. Le dije que yo le entregaría la mitad del dinero en ese momento, y la otra mitad al llegar a México. Además, que también quería pasar unos días con mis amigos en su casa, por lo que el plan quedaría de la siguiente manera: Le entregaríamos la primera parte del dinero en ese momento, él nos llevaría con nuestros amigos, nosotros nos iríamos con ellos a su casa en Somoto, y él me recogería 6 días después para seguir el camino. Al llegar a México recibiría la segunda parte del dinero.

El coyote estuvo de acuerdo con el plan. Y para nosotros estaba bien, pues si nos iba a estafar lo mejor era que lo hiciera en un principio. Preferíamos eso a que me dejaran en el medio  de un monte sin dinero y quien sabe hasta en qué situación. Y no es que estuviésemos paranoicos, sino que uno nunca sabe; y encima siempre se escuchan historias aterradoras de inmigrantes muertos por coyotes para quitarle lo que traen; y no solo eso, sino también para quitarle a uno los documentos cubanos y vendérselos a otros inmigrantes por un precio bastante elevado. Así que teníamos que estar alertas y arriesgarnos lo menos posible.

Con Manuel, en Granada

Con Manuel, en Granada

Bueno yo ya había quedado con mis amigos en el sitio que nos veríamos, pero por si acaso los llamé para confirmar. Una hora más tarde el coyote nos dejó en el lugar de encuentro y quedamos que le daríamos una llamada para darle la dirección del lugar donde nos recogería en Somoto 6 días después. Minutos más tarde nos encontramos con mis amigos Fabio y Ceci, y también con sus hijos. Fabio es nicaragüense, pero vivió muchos años en Cuba mientras estudiaba veterinaria. Y Ceci es cubana, vecina mía, y esposa de Fabio. Nosotros éramos muy buenos amigos desde Cuba y fue una alegría inmensa volverlos a ver después de varios años.

Lo primero que hice fue pedirles la dirección y llamar al coyote para dársela. Para este momento mis amigos no sabían cuáles eran mis planes en Nicaragua, y yo en realidad no quería preocuparlos, por lo que seguimos pretendiendo ser turistas. Ceci y Fabio nos dieron un tour completo por Managua, el lago y la ciudad en general. También visitamos luego ciudades aledañas como Granada y Estelí. A la verdad la estábamos pasando fenomenal pero sabíamos que teníamos que contarles a ellos la verdad ya que el coyote tendría que venir a recogernos. Aprovechando un momento donde estábamos todos sentados a la mesa, les conté a grandes rasgos cuales eran nuestras verdaderas intenciones. A Ceci por poco le da un ataque cuando le dijimos que ya habíamos pagado la mitad del dinero. Me dijo que quería ser optimista pero que lo más probable es que ya había perdido mi dinero asegurándonos que el coyote jamás aparecería pues ya tenía su botín, y ahí nos comentó de decenas de casos estafados que ellos conocían.

Imagen 042Manuel y yo mantuvimos la calma y tratamos de aplacar las cosas; les explicamos que nosotros optamos correr el riesgo a quedar abandonados por ahí. Si el hombre era serio y hacia bien su trabajo nos recogería. Además, este coyote me pareció bastante sincero y una buena persona, al igual que su esposa. En cierto modo tenia esperanza de que aparecería. Pero desde el momento que le contamos a Fabio y Ceci sobre nuestro viaje todo se volvió tensión. Era como cargar una sonrisa fingida, donde simulas que todo está bien pero que por dentro sabes que todo se puede ir al infierno. Y así pasaron estos últimos dos días, en plena ansiedad.

Finalmente llegó el día anhelado. Era  viernes y el coyote quedó en recogernos a la 1 pm. Durante esos días con mis amigos nos recibimos ni una llamada de su parte, pero bueno tampoco era que la estábamos esperando, solo que hubiese sido agradable saber que no estaba todo perdido. Pasó la 1 pm, las 2 pm, las 3 pm y ni rastro del coyote. Este nos había instruido de solo cargar con una mochila con lo mínimo en ella. Yo llevaba dos pulóveres más, ropa interior, aseo personal, y la ropa que llevaba puesta. Manuel igual; íbamos totalmente desposeídos de cosas materiales. Pues nada, nos sentamos en la acera de la casa con mochila en mano a esperar nuestro guía, pero este no daba la menor señal de vida y ni siquiera llamaba. La desesperación ya nos estaba atormentando un poco, y no hacíamos más que especular sobre posibles desenlaces. Sinceramente nos resistíamos a pensar que Ceci tenía razón sobre la posible estafa.

Entre la conversa y las especulaciones apareció el rey de Roma. El alma me vino al cuerpo cuando vi a al coyote parado en la puerta, estilo película del oeste. Enseguida nos fuimos a donde estaba el y nos apresuró a salir de la casa ya que debíamos partir inmediatamente. De forma muy breve nos despedimos de Ceci y Fabio, les prometimos que los tendríamos al tanto de la situación y nos subimos a la camioneta que esperaba afuera. Estábamos con los nervios a mil porque a la verdad no sabíamos cómo iban a  ser las cosas, ni cuál sería la ruta ni nada, pero tratamos de disimular un poco el nerviosismo y de quitar la cara de susto.

Imagen 033Luego de una hora de camino llegamos a la supuesta casa del coyote en la frontera con Honduras. Al bajarnos de la camioneta nos dijo que allí íbamos a comer algo y a esperar que anocheciera para cruzar nuestra primera frontera. Nos ofreció algo de comida pero nosotros lo rechazamos alegando que no teníamos hambre, ya que teníamos miedo de comer cualquier cosa que no viéramos como se preparaba. La situación en aquella casa era precaria. Las sillas eran de palo amarrado con alambre y un pedazo de madera arriba para sentarse. Estaban cocinando con leña en el patio y el agua que bebían (con un color medio turbio) la sacaban de un pozo. Por un momento pensé que estaba en otro planeta, me dio un poco de lastima la situación en que vivían. Manuel y yo nos preguntábamos qué hacía él con el dinero de la gente que cruzaba, porque a la verdad era una suma considerable. Para ponerle la tapa al pomo nos presentó a sus 8 hijos y a otros 4 que la esposa ya tenía cuando se casaron, total era 12 hijos, mas ellos dos, y todos viviendo en aquella casita. Nosotros los saludamos sin poder ocultar el asombro, pues no nos imaginábamos que en pleno siglo XXI a alguien se le ocurriría tener tantos hijos y menos cuando se  es pobre. Pero bueno, no podíamos calentarnos más la cabeza, lo que queríamos era salir de aquel lugar lo antes posible.

Cerca de la media noche el coyote volvió al cuartito donde estábamos esperando y nos explicó cómo iba a ser la ruta, las cosas que debíamos y que no debíamos hacer, como actuar en caso de cualquier eventualidad o a quién llamar. Al final nos explicó que la mayor parte del tiempo viajaríamos solos pero que en sí alguien estaría cerca por cualquier cosa. Él iba a ir por la ruta normal y se encontraría con nosotros en algunos puntos del camino. Lo que si nos garantizó fue que estaríamos en México en menos de 48 horas. Nosotros nos aterrorizamos ¿viajar solos?, pero ¿y si algo pasaba? ¿Si nos metían presos por estar sin papeles? Tuvimos que armarnos de valor y avanzar, ya estábamos a mitad de camino y no nos íbamos a retractar. Claro, en ese momento no tuvimos idea de todo lo que se nos avecinaba en ese camino oscuro y turbulento, donde la vida nos demostró que solo sabes que eres fuerte, cuando ser fuerte es tu única opción.

Continuará…

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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20 respuestas a Capítulo 27 Power Ranger a lo cubano

  1. Ivanc100 dijo:

    wow… seguimos aqui leyendo tu tremenda historia. gracias por compartir todo lo vivido. me alegra qe estes de lo mejor.

    saludos desde guadalajara, mexico

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  2. Rosa dijo:

    LO DEJASTES EN SUSPENSO Y ESO NO SE VALE!! PERO COMO SIEMPRE MUY BIEN NARRADO! UN GRAN ABRAZO.

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  3. Madeline González dijo:

    UNA VEZ MAS DEMUESTRAS EL SER EXTRAORDINARIO QUE ERES AL NO DEJAR A MANUEL ATRAS LA ESPERA FUE LARGA PERO LO LOGRASTES POR FAVOR HAZ TU MAYOR ESFUERZO Y NO DEMORES EL PRÓXIMO QUE DIOS TE SIGA BENDICIENDO

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  4. Sonia Rodriguez dijo:

    Y ahora como siempre se queda una aterroriza con lo que puede venir

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  5. Johanna dijo:

    wuau suspenso total….. a espera del proximo capitulo chico..

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  6. Ivanc100 dijo:

    deberias de sacar unos 3 por semana jejeje….. ya nos tienes como las serie de games of trone a la espera nadamas … jejejejejeje…. Saludos y qe se la pasen de lo mejor…

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  7. Roger dijo:

    ¡Vaya! Qué intrépidos al escaparse, jeje… Ya me imagino los nervios. Lo que mencionas de las condiciones precarias del coyote y su familia más la prole que tenía es algo que vemos constante en nuestros países cuando hay falta de educación sexual, control de natalidad y educación respecto a la planificación familiar. En espera del próximo capítulo… 😀

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    • Gracias Roger! Si que fue una experiencia aterradora ese escape jejeje, pero nada aqui estamos, sobrevivimos! Con respecto a lo que dices se que es verdad, solo que uno no reacciona hasta que se enfrenta a la realidad y lo ve con sus propios ojos. Hay mucho trabajo que hacer en nuestros paises. Un abrazo mi hermanito y te espero pronto por aca! Abrazo

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  8. Jessica dijo:

    Acabo de descubrir tu blog. Me han gustado mucho los dos post que he leído y como lo narras. Tendré que ponerme al día con el resto… y ¡espero lo que sigue!
    Un saludo desde España

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  9. lien dijo:

    Super tu historia. Que decirte solo q soy una cubana mas.

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  10. Yazmin dijo:

    Mis dos primeros viajes al extranjero fueron a Cuba ¡Qué cosas! ¿no?, Siempre quise conocer Cuba para saber si era verdad todo lo que se decía… Ver la manera en que viven y lo restringidos que están me dejo tan marcada que cuando fui a Perú pensé que seguía en Cuba, me pase haciendo comparaciones y asombrándome de cosas que ahí si había y en cuba no… No lo podía superar, y todo era comparación tras comparación, fue hasta que salí del aeropuerto y empecé a conocer Lima y sus alrededores cuando supe que no había más podrido gobierno que el cubano… Desde entonces cada que puedo trato de ayudar a amigos cubanos, pues no es nada fácil la situación en la que viven, acá hay libertad pero no queremos salir de nuestra zona de confort y nos hemos conformado con lo poco que tenemos, el ver este tipo de historias hacen reflexionar en que si realmente te gusta tienes que luchar por ese sueño que queremos alcanzar!!
    Un fuerte Abrazo…
    México

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