Capítulo 26 ¿Cubano? Posible inmigrante

Conseguir la visa para México no era tan fácil como creía, ya que al mi pasaporte reflejar que era nacido en Cuba el proceso para la visa era diferente. Yo no tuve en cuenta ese detalle cuando hice mi averiguación. Y al no tener una respuesta convincente de si me concederían la visa o no para viajar a México, me sentía frustrado y como si estuviera atado de pies y manos. ¿Cómo iba a esperar 3 meses más para saber si me aprobaban la visa o no cuando yo estaba sin trabajo y ya lo había vendido todo? ¿Y si me negaban la visa? Entonces sí que hubiese sido tiempo y dinero perdido. Por lo tanto me dije “Si sigo aferrándome a mi zona de confort jamás voy a avanzar”. ¿Cuál creen ustedes que fue mi decisión? Pues sí, me iba al primer país que me diera visa a Centroamérica y de ahí cruzaría fronteras hasta llegar a la de EEUU.

En esos días había llegado de Cuba un muchacho de nombre Manuel, quien fue invitado por una peruana a la que conoció por internet. Y yo lo conocí a él a través de esta chica. Pero a Manuel no le comenté sobre mi viaje pues traté de mantenerlo en privado y además, no había tanta confianza entre nosotros aún. Pero ese día que salí de la embajada mexicana, casualmente recibo una llamada de él diciéndome que me llamaba para despedirse porque se iba para Cuba. Yo le pregunté con admiración si estaba loco, porque su idea desde un inicio fue quedarse. Él me explicó de manera breve que había tenido problemas con la chica y que no tenía donde estar ni dinero para rentarse, por lo que se iba para el aeropuerto para tratar de regresar a Cuba. Sin pensarlo dos veces le dije que tomara un taxi y viniera para mi apartamento, que ahí hablaríamos y le ayudaría a determinar qué hacer.

El pobre estaba devastado y con lágrimas en los ojos, prácticamente sin poder hablar. Lo llevé a cenar algo y ahí me explicó lo sucedido con su anfitriona. Yo le dije que lo que podía hacer no era mucho lamentablemente y fue cuando le comenté sobre mi decisión de salir esa misma semana rumbo a los Estados Unidos.  Así que la única forma de ayudarlo sería que se quedara temporalmente en mi apartamento pues estaba pago por un mes más, y que aprovechara ese tiempo para ver qué hacer, pero le insistí que si se iba para Cuba iba a ser un error. La parte mala de quedarse allí conmigo era que tendría que dormir en un colchón en el suelo pues yo lo había vendido todo. Él aceptó quedarse hasta que yo me fuera para así tener unos días y pensar qué hacer.

Yo, por mi parte empecé a buscar la forma de empezar mi viaje averiguando sobre posibles rutas, precios etc. Pedí la visa para Guatemala y me la negaron, ya que exigían papeles de trabajo, y otros requisitos más con los que yo no cumplía. Esta era una vía bastante directa pues este país hace frontera con México. Pero bueno, yo me iba de todas formas y pediría visa en cuanta embajada encontrara que estuviera en mi ruta. Entonces fui a la de El Salvador y en esta oportunidad era un proceso que requería tiempo y había que esperar que se aprobara la visa desde el Ministerio de Relaciones Exteriores del país. Por lo tanto descarté esta vía y me dirigí a la embajada de Honduras. En esta ocasión era otra traba con el lío de presentar papeles de trabajo etc.

Al parecer no iba a ser fácil conseguir un visado. El problema es que estos países de Centroamérica saben que muchos de los que piden visa son emigrantes que van rumbo norte; y creo que por eso es que ponen tantas trabas. Igual yo no me daría por vencido y al otro día me fui con Manuel a la embajada de Nicaragua, que este era mi siguiente plan. Allí me atendieron pero el cónsul no estaba, así que dejé mi pasaporte para recogerlo al día siguiente. Y para suerte mía, en esta oportunidad me otorgaron la visa. Salí súper emocionado de aquella embajada con mi visa en las manos. Al fin veía un rayito de luz en el horizonte.

Viendo que no hubo obstáculos para conseguir el visado a  Nicaragua, empecé a convencer a mi amigo Manuel que se fuera conmigo a Estados Unidos en vez de quedarse en Perú. Él ya estaba decidido a encaminar su vida allí pues no tenía dinero para nada más, pero al parecer se quedó con aquello dándole vueltas en la mente. Un rato más tarde mientras caminábamos a buscar donde cenar, le dije que podía hablar con algún conocido en EEUU que le prestara el dinero. Entonces me comentó de un primo que tenía pero que no sabía si le podría prestar esa cantidad de dinero que necesitaba para lanzarse a un viaje así. Sacando cuentas necesitaría como 3 mil dólares para esta misión. Le dije “Oye, con probar no pierdes nada.” Y aquellas palabras fueron mágicas. Nos desviamos a buscar una cabina de internet donde pudiera escribirle un correo al primo para explicarle lo que quería. Minutos más tarde el primo lo llamó y le dijo que podía contar con ese dinero.

Manuel saltaba de alegría al punto de soltar algunas lágrimas. El caso era tratar de conseguir la visa conmigo ya que él tenía un estatus diferente al mío por completo. Yo era ciudadano peruano y no representaba una amenaza como emigrante para Nicaragua. Pero en su caso él era cubano y para colmo estaba de turista en Perú, ni siquiera tenía residencia. Pero nos arriesgamos y fuimos para la embajada a solicitar su visa; y como era de esperarse no se la dieron ya que Nicaragua solo otorga visas en el país donde el ciudadano reside, en su caso tenía que solicitar la visa en Cuba. Como ya sabrán para mí no es tan fácil darme por vencido, y soy de las personas que uso la conversación como primer medio para tratar de resolver un problema. Así que regresé esa misma tarde con mi amigo al consulado de Nicaragua pero esta vez pedí una cita con el embajador y me la dieron para el día siguiente.

La secretaria de la embajada hizo cierta simpatía conmigo y mientras conversábamos me contó un poco sobre el embajador, el Sr. Tomás Borges. Esta joyita fue uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el movimiento izquierdista que derrocó a Somoza en Nicaragua tras una larga y tediosa guerra civil. Este hombre era un admirador ferviente de los gobiernos comunistas de Cuba y Corea del Norte. Fue acusado de innumerables violaciones a los derechos humanos mientras ocupo su cargo como Ministro del Interior; entre ellos fue responsable de haber ejecutado a 37 opositores encarcelados en Granada. Claro, toda esta información no me la dijo la secretaria de él, sino que esto fue lo que averigüé en internet al llegar a casa, ya que quería saber cómo persuadirlo para obtener la visa de Manuel.

Yo soy como dice el dicho, “tan feo como tan franco” y me cuesta mucho disimular las cosas, soy de los que voy directo al punto y listo. En este caso, no era muy simpatizante del Sr. Borges, pero tenía que de alguna manera convencerlo para que le diera esa visa a Manuel. Así que ese día saqué mi talento de actor dramático y me fui a hablar con él. Obviamente lo primero fue expresarle cuánto admiraba su carrera y por ahí empecé a hacerle “la historia del tabaco” y entre esas cosas le dije que yo iba para Cuba pero que primero quería ver a mi hermana que estaba de misión (enviada por Cuba) en Nicaragua y también quería que Manuel, que era nuestro primo pudiera ir a verla y de ahí el seguiría a Cuba conmigo.

El embajador me dijo que esto era prácticamente imposible pero que si yo daba garantías de que él no se quedaba en Nicaragua entonces podría buscar alguna alternativa, a lo que yo respondí “¿Dónde firmo?” Me dijo que no era necesario firmar nada solo que le diera mi palabra, y yo aun en mi rol de actor se la di. Después de una larga y fingida conversación con Borges, le estampó la visa a mi supuesto primo y dijo que como estaba firmada por él no habría problemas al entrar a Nicaragua. ¡Manuel no lo podía creer! Era increíble para él ver como pasó de querer regresarse a Cuba, a preparar su equipaje para salir a los Estados Unidos de un día para otro. No sabía ni cómo reaccionar el pobre.

Ya ambos  con las visas en la mano nos pusimos a planificar nuestra ruta para  salir cuanto antes del Perú. Entre los amigos que contacté en esta búsqueda encontré a uno que me recomendó un coyote que se dedicaba a este negocio en Nicaragua y que él fue quien lo ayudó con su paso de Panamá a México. De oír  la palabra coyote me dio miedo, ya ustedes saben todas las historias que hay por ahí de asesinatos, y todas esas cosas; pero bueno, al menos tenía pruebas que este tipo había pasado a varias personas sin el mayor percance. Mi amigo me paso su número de teléfono y yo lo llamé. Ahí le expliqué quién era y el motivo por el cual lo llamaba. Así que coordinamos precio y le dije que llegaríamos exacto en una  semana. Quedamos que nos cobraría 1500 USD a cada uno desde el aeropuerto de Managua hasta el cruce en la frontera de México. Por supuesto, él nos estaría esperando en el aeropuerto.

Manuel y yo pensamos que el precio era muy barato y nos hicimos mil preguntas. Pensamos que podía ser una estafa o que seguro nos querían quitar el dinero y dejarnos abandonados, y todas esas cosas que a uno le pasan por la cabeza. Entonces yo decidí contactar con unos amigos míos que vivían en Nicaragua. No les dije a qué iba, solo que yo iba de visita a su país y quería verles. Ellos enseguida me dijeron que nos recibirían en el aeropuerto y que nos podíamos quedar en su casa. Manuel y yo pensamos que esa sería una buena idea, aunque lo que queríamos era seguir rumbo norte, lo mejor era llegar y ver primero el panorama.

En nuestras investigaciones sobre esta ruta que pensábamos hacer, supimos que los cubanos que llegaban a México iban a un lugar de detención para emigrantes, pero que a los 20 o 25 días le daban el salvoconducto para subir hasta la frontera norte con EEUU. Esto no era un problema mayor, pensamos que ese tiempo pasaría rápido, así que no nos importó. Yo enseguida les avisé a mis padres y les dije que los iba a mantener al tanto pero que ya salía para los EEUU y esperaba llegar sin contratiempos, solo que como me iba por Nicaragua y sabía que estaría unos días en México, pues les expliqué sin muchos detalles que me tomaría como un mes y unos días en llegar. Manuel no le avisó en este caso a su familia, solo su primo de Miami lo sabía y estaba al pendiente de él. A mi familia de EEUU también les dije que iba a empezar el viaje para que estuvieran alertas y me llevé sus teléfonos anotados por cualquier eventualidad.

Ya el día antes de viajar volví a contactar al coyote para confirmar nuestra llegada y él me dijo que estaría esperando en el aeropuerto y me dio algunas pautas a seguir ya que él no podía ser identificado y yo debía seguir sus instrucciones. Alguien me iba a recoger en el área de salida con un cartel que tenía un nombre escrito (ahora no recuerdo cual) y yo tendría que  seguir a esta persona. Ante este misterio decidí llamar a mis amigos en Nicaragua y decirle que no fueran al aeropuerto a recibirme sino que me recogieran en  Managua al día siguiente al medio día. Les di la dirección de un hotel en el centro, y yo trataría de llegar allí ya que no sabía lo que iba a pasar ni a dónde me iba a quedar en realidad. Y así quedó todo listo para el viaje.

¡El gran día finalmente llegó! Después de más de tres años en Lima iba saliendo en búsqueda de mi sueño americano, rumbo al país de la libertad. Y para qué lo voy a negar, estaba muy nervioso y ansioso. No sé si era la adrenalina que corría por mis venas por embarcarme en esta aventura, o la idea de retomar el camino y empezar de cero nuevamente. Y créanme que esto es algo que aunque es excitante, a la vez es estresante. Y más en este caso que  aunque yo esperaba que todo saliera bien, no había garantías de nada. Pero bueno, yo iba dispuesto a lo que fuera y para atrás, como dice el dicho, “¡ni pa coger impulso!”

Manuel y yo después de desayunar nos dirigimos al aeropuerto de Lima, ya que aunque nuestro vuelo salía al medio día; y como era una salida internacional ya saben, había que estar unas tres horas antes. Al llegar al aeropuerto todo fue rápido y el proceso de check-in fue en un dos por tres, como decimos los cubanos. Nos preocupaba un poco el paso por el control migratorio pero nada, al final yo tenía un vuelo ida y vuelta, y Manuel tenía una continuación a Cuba; así que estábamos bien pero igual nos preparamos sobre qué decir en caso de cualquier eventualidad. Para sorpresa nuestra no tuvimos contratiempos y pasamos el control de pasaportes sin el más mínimo problema. Ambos estábamos que saltábamos de emoción.

Otro capítulo cerrado en mi historia para darle comienzo a uno nuevo. Atrás dejaba mis amigos, y el país que me acogió como uno más de sus hijos. Donde me sentí por primera vez como uno más de ellos, sin ser tratado como extranjero o con diferencias raciales. Porque para qué negarlo, en Ucrania aunque tu hables el ruso te miran como extranjero y te piden documentos donde quiera que te encuentra la policía, hasta paseando por un parque. Pero en Perú fue otra cosa, fue esa experiencia tan linda de haber vivido en un país de cultura milenaria, un país destacado a nivel mundial por su alta cocina, un país de gente humilde, alegre, trabajadora, y hospitalaria. Y para que seguir, mi corazón estaba triste por dejar todo este tesoro atrás. Creo que fui muy afortunado y bendecido el día que Perú se cruzó en mi camino.

Pero nada, aquí estaba yo otra vez viajando y emprendiendo el rumbo hacia una nueva aventura. Sin pertenencias y sin ataduras, solo con mi mochila viajera llena de sueños y metas. Esta vez no iba solo, iba acompañado por otro amigo que subió al vagón del tren de la vida donde yo viajaba. Me hizo recordar  cuando viajé con Liz y Damián, solo que esperaba esta aventura tuviera un mejor final que el que tuvo con mis amigos en el viaje anterior. Pero si no lo tenía, sinceramente no me preocupaba, porque  entendí que así es la vida. La gente sube y baja del tren, y la verdad es que no sabes quién va a seguir contigo hasta el final del camino.  Y yo lo acepto así, no espero nada de nadie, solo trato de sacar lo bueno de cada persona que conozco y conservar los mejores recuerdos siempre.

Nuestro vuelo hizo escala en Panamá. Pero enseguida tomamos nuestra conexión a Nicaragua y ahí estábamos rumbo a nuestro primer destino, Managua. Cuando llegamos nos pusimos en la cola del control de pasaportes pero yo me quede atrás, así si había algún problema con mi amigo me daría tiempo a ver lo que pasaba y tratar de buscar una solución. Y tal como lo pensé, así pasó. Todos avanzaban y Manuel no pasaba, su pasaporte lo tenían por otra parte. Nosotros solo nos mirábamos pero sin decir una palabra. Él estaba muy nervioso, es lo único que podía notar. Al final todos los pasajeros pasaron migraciones y yo, que era el último, no me quedó de otra que pasar.

Yo no tuve ningún problema, enseguida sellaron mi entrada y pasé, pero me fui directo a donde estaba mi amigo y pregunté qué pasaba con él, y expliqué que viajábamos juntos. Ellos me dijeron que su visa era falsa y que sería deportado en la mañana a Lima. Así que imaginarán cómo me puse, y Manuel ni decir, se le salían las lágrimas de la impotencia. Yo empecé a persuadirlos para que no procedieran con la deportación, pero nada, a estos tipos no había quien los hiciera entender. No sé si estaban buscando dinero o qué, pero igual no le podíamos dar porque lo que tenía alcanzaba solo para llegar a EEUU. Después me enteré que esto se lo hacen a cuanto cubano llega al aeropuerto de Managua tratando de obtener una fuerte suma de dinero. Uno de los oficiales se molestó conmigo y llamó a los guardias de seguridad para que me sacaran de allí.

Yo no podía perder esta oportunidad e hice mi último intento. Le pregunté al guardia que si había alguna posibilidad de sacar a mi amigo pagando algún dinero,  pero me dijo rotundamente que no, y por mucho que insistí la respuesta fue negativa. A la verdad no sabía qué más hacer, pero por lo pronto tenía que buscar al coyote a ver si el me ayudaba. Así que busqué el cartel de la persona que me estaba esperando y le dije que me llevara inmediatamente a hablar con el tipo. Una vez con él, le expliqué que yo pude entrar sin problemas pues había llegado con pasaporte  extranjero pero que a Manuel le estaban haciendo el proceso de deportación. Él me dijo que no podía hacer nada que eso lo hacían frecuentemente con los cubanos, pero que esperara un rato más a ver.

Yo agarré mi mochila y me fui para adentro del aeropuerto nuevamente, y sin pedir permiso me colé en el área de inmigración. Allí les dije unas cuantas cosas ya alterado, y les expliqué que si lo deportaban a Lima pues él no tenía visa y de ahí enfrentaría otra deportación a Cuba. Así que basándome en eso les rogué que lo pensaran y les aseguré que al final él no se iba a quedar en Nicaragua, que solo estaría unos días y seguiría a Cuba. Tratando de buscar otros argumentos les insinué que yo era amigo de Tomás Borges, el embajador, y que si la visa estaba autorizada por él no podía ser falsa. Ahí Manuel me siguió la corriente y por suerte él había anotado el número de la embajada. Yo les pedí que llamaran a ese número alegando que era el celular directo del embajador para que confirmaran que la visa era legal. Pero nada, al final ellos no me hicieron caso y me dijeron que lo pondrían en el hotel del aeropuerto, con sus respectivos guardias de seguridad y que en la mañana seria deportado a Perú; que si quería que llamara yo personalmente al embajador por la mañana a ver que podía hacer.

Lamentablemente me sacaron del aeropuerto, esta vez con dos guardias y me dijeron que si no quería tener problemas que tenía que irme de allí. Me fui para el carro donde estaba el coyote y sinceramente no sabía qué hacer. Él me dijo que tendría que seguir yo solo pues aunque yo llamara a Lima al día siguiente, dudaba que el embajador fuera a interceder. Me reafirmó que esto pasaba siempre, y que la mayoría de los cubanos si no sobornaban con dos mil o tres mil dólares los deportaban. Muy lindo para ser cierto, pensé yo. Todo había salido bien y de un momento a otro todo se complicó y “era peor el remedio, que la enfermedad” como decimos en Cuba. En cierto modo yo me sentía culpable porque yo fui quien lo convenció de venir conmigo en el viaje, cuando él se hubiese podido quedar en Lima tranquilamente haciendo su vida. Creo que mis niveles de estrés estaban a mil, yo estaba muy angustiado.

¡Cuántos problemas en un par de horas! Todo por el simple hecho de portar un pasaporte cubano. ¿Qué pasaría con Manuel? ¿Me atrevería yo a seguir el camino solo sabiendo que mi amigo seria deportado a Lima y que yo era su único contacto allá? ¡Les contaré esto y más en el próximo capítulo!

Continuará…

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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20 respuestas a Capítulo 26 ¿Cubano? Posible inmigrante

  1. Cecilia dijo:

    Hola Rodolfito! Que bueno es saber que pusiste tu capitulo, es algo que siempre estuve esperando, saber que en esta parte llega lo nuestro…no piensen mal!!! jeje TQM
    Me da tristeza saber cuantas cosas pasamos los cubanos `para poder tener y querer lo que queremos, pero DIOS es grande y siempre nos da una salida a los problemas. Te admiro por el gran corazón que siempre has tenido de ayudar a las personas que te rodean y sobre todo que no los deja morir como decimos nosotros los cubanos. Eres una persona maravillosa y por eso DIOS te recompensa en cada pedacito de tierra que con esfuerzo, y mucho sacrificio llegas a estar, sabes porque? Porque tu naciste para triunfar!!! Lo llevas en tu sangre.
    Te quiero mi hermano!

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    • Muchas gracias Ceci! Y si tienes razon, aqui empieza la parte de la historia donde tu estas involucrada jejeje. Gracias por todo lo que hiciste, nunca lo olvidare! Y tambien gracias por todas ess lindas palabras, yo igual te admiro por lo luchadora que eres! Muchos exitos y un fuerte abrazo!

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  2. Ivanc dijo:

    Para cuando el otro capitulo?…. como les fue por nicaragua?… Saludos y gracias por compartir tu historia!

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  3. Nelson dijo:

    Espero que ya falte poco, nos tienes en un sobresalto, jajajajaja.

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  4. Rosa dijo:

    MUY BUENO COMO DE COSTUMBRE PERO APURA EL SIGUIENTE CAPITULO ANTES DE QUE VUELVAS A SALIR DE VIAJE, UN ABRAZO!

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  5. Alex Swaby dijo:

    Rodo tengo que empezar de atras desde q murio tu abuelita no te he leido mas!! Deja actualizarme.. Abrazo!

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  6. yuri dijo:

    Hola
    No puedo creer que hagan esas cosas solo por que somos cubanos. Gue rabia como pueden ser tan crueles y decir que la visa es falsa salida de una embajaday firmada por el embajador. Incredible. Ahora si me dejaste con la boca abierta. Ya no se puede ni confiar en las embajada dios mio.

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    • Pues Yuri, que te cuento? Aunque esto paso hace varios anos atras, hoy dia es peor. SI buscas en las noticias vers toda la corrupcion que hay, principalmente en latinoamerica querienod estafar a cuanto cubano pasa por sus aeropuertos pues saben que traenm dinero para seguir a EEUU. Ojala y un dia esto cambie, pero hoy esta mucho peor que lo que lees en mi historia.

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  7. ayyy porfi Rodo !! Pobre Manuel nooo!! espero ansiosa el proximo capitulo!!

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  8. Natalie dijo:

    Ya me puse al dia con tu blog , gracias por relatarnos un Abrazoo grandeee

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  9. Alicia Rodriguez Hervis dijo:

    Muy bueno este capitulo, espero con ansiedad el proximo, muchas gracias por compartirlo , te deseo pases buenas vacaciones,

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  10. Ivanc dijo:

    para cuando el proximo capitulo………ya nos hiciste esperar mucho……desde el 6 de agosto nooooooo… jejejeje… saludos y que esten muy bien todos los que pasan por tu blog.

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