Capítulo 25 Cargando mi cruz

95_-_Machu_Picchu_-_Juin_2009La idea de vivir en Perú me fascinaba. Tanta historia, gente linda y humilde, lugares enigmáticos y una cultura culinaria exquisita, que hacen que cualquiera se enamore de ese país. Pero mi meta desde que emprendí este viaje al exilio fue llegar a los EEUU, la tierra de la libertad y las oportunidades. Por lo tanto seguiría con mi propósito en mira hasta lograrlo. Por mientras ya estaba legal en el país, tenía mi residencia por matrimonio, así que solo tenía que empezar a averiguar cómo hacer para subir al norte con el menor riesgo posible.

Las cosas no eran tan fácil como yo las creía. Por muy lindo que fuera el país, un salario promedio estaba en los $300 dólares al mes y eso era lo que yo estaba ganando. Obviamente al yo ser cubano necesitaba visa para México, que es la vía que quería usar para poder presentarme en la frontera americana y que me dejaran entrar. Con un salario como el mío en ese momento, no te daban visa ni para ir a Ecuador, así que ya imaginarán para Centroamérica, menos que menos. Me presenté en cuanta embajada había en Lima, empezando por la de México, luego Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y por último en la de Panamá. El resultado fue totalmente negativo, en ningún lugar me dieron visa.

Estaba desanimado, y me sentía totalmente frustrado. ¿Cómo es posible que mi pasaporte tuviera tan poco valor? Yo pensé que al menos con la residencia en Peru me darían visa sin mirar tanto el hecho de que yo era cubano, pero nada. Es como si tuvieran un lema en las embajadas que dijera “Cubano = Emigrante, cero visa para ellos”. Para obtener una visa se necesita demostrar muy buena solvencia económica, con la cual yo no contaba. Debía decidir entonces que hacer, pues no podía estancarme allí de esa manera. Averiguando con amigos supe de algunos cubanos que se iban por frontera hasta llegar a EEUU, pero la mayoría les tomaba 6, 9, y hasta 11 meses. Eso sin contar que perdían en ese viaje unos 5 mil o 6 mil dólares según me contaron algunos de los que contacté. Para colmo también supe de muchos que los deportaron a Cuba. A la verdad que estaba muy indeciso, al parecer no tenía muchas opciones. Yo no quería de ninguna manera arriesgarme a irme por tierra.

Después de un poco de investigación, supe que a los dos años de estar casado podía optar por la ciudadanía peruana por matrimonio. Ya teniendo un pasaporte extranjero en mis manos las cosas serían diferente. En realidad dos años pasan volando, pero cuando uno está en una situación así, que no estás estable ni aquí ni allá, dos años te suenan como a veinte. Por supuesto, al yo no contar con los medios económicos para irme cruzando fronteras ni para pagar un avión directo, pues no me quedaba de otra que darme terapia psicológica yo mismo y aceptar el hecho que tendría que esperar un par de años para poderme ir de allí.

Pues nada amigos, si tenía que vivir dos o tres años en Lima, lo tomaría con carácter deportivo. Empecé a conocer nuevos amigos, y también a disfrutar más de los encantos del Perú. No lo puedo negar, en el fondo me gustó un poco la idea de quedarme temporalmente allí. Esa decisión prendería la chispa de mis deseos de vivir viajando infinitamente, y tomaría mi estancia en Perú como el inicio de la ruta de un viaje que me llevaría a recorrer el mundo. No sabía que pasaría durante esos años de espera, pero de lo que si estaba claro era que empezaría a disfrutar mi libertad desde ese preciso momento.

En Lima conocí mucha gente, y cultivé grandes amistades que perduran hasta hoy. También trabajé en muchos lugares. Empecé con el amigo que me recibió durante los primeros meses, pero luego conseguí mejores plazas e iba cambiando a medida que mejoraba. Trabajé en restaurantes, supermercados, hoteles, y así por el estilo, en lo que iba apareciendo que me ayudara a sufragar mis gastos y reunir un poco más de dinero para cuando llegara el momento de partir. Un día estaba conversando con un amigo que me habló de un lugar donde estaban buscando a un guía de turismo y ofrecían el entrenamiento. Por supuesto, enseguida me fui para allá, y dejé mi hoja de trabajo que no contenía mucho historial, pero como yo hablaba inglés fluido y francés nivel avanzado quizás eso me ayudaría.

Al principio nada, ninguna noticia, pero dos semanas más tarde me llamaron a una entrevista. Yo me presenté y conversamos. Mi único problema era el pasaporte cubano, ya que este trabajo implicaba varios viajes a Bolivia y a veces a Ecuador y tendría que estar pidiendo visa. Pero al parecer les caí bien y me contrataron. Ellos se encargaron entonces de tramitar mis visados múltiples por 10 años a Bolivia y uno por 5 años a Ecuador. ¡Yo no lo podía creer! Pero si, allí estaba yo en un trabajo que era un sueño para mí. Dicen un proverbio que cuando uno hace lo que a uno le gusta, eso no es trabajo, y así me sentía yo. Enseguida empecé mi entrenamiento de un mes y me dieron mi primera asignación llevando un grupo de holandeses a Cusco.

Me la pasaba constantemente viajando, era algo así como sin descanso y a veces se volvía un poquito agotador. Pero yo siempre emocionado con cada viaje empacando y desempacando la maleta y mi mochila viajara. Este trabajo me permitió viajar intensamente a las principales ciudades de Perú como Trujillo, Arequipa, Cusco, Puno, entre otras; y también viajé muchísimo a través de Bolivia. A Ecuador hice pocos viajes pero a Bolivia si iba casi todos los meses. La paga a la verdad no era la mejor, pero estaba haciendo lo que quería, viajar. En este trabajo duré un año y medio, luego la compañía fue vendida a otros dueños y yo quedé en la calle, pero nada, lo disfruté mientras duro.

Para el tiempo que fui despedido de mi último trabajo, ya habían pasado los dos años desde mi entrada como residente permanente a Perú. Por lo tanto había llegado la hora de prepararme y emprender el vuelo a los Estados Unidos, así que ahora ese sería mi enfoque. Me fui a las oficinas de Inmigración y empecé todo el proceso para hacerme ciudadano peruano. Hasta ese momento y de forma diaria siempre mantuve el contacto con mis padres en Cuba, pero los extrañaba a morir, y lo peor es que sabía que no podía regresar pues ya me había pasado del tiempo que Cuba me dio y encima tenía que hacer todo un trámite por lo que había pasado en el aeropuerto de La Habana al salir. Entonces, como yo había reunido un poco de dinero durante ese tiempo decidí traer a mis padres para poder verlos.

El traer a una persona de Cuba de visita a Perú es un poquito caro, así que decidí traer a uno primero y después al otro. Mi papá fue el primero en “montarse en el tren” como decimos en Cuba. Le mandé su carta de invitación y todos los papeles y me lo llevé un mes a Lima. Su llegada fue muy emotiva para mí. Imagínense dos años y unos meses sin verlo, yo me moría del nerviosismo en aquel aeropuerto esperándolo. Al salir por aquella puerta de llegadas yo no sabía ni que hacer, si llorar, si correr, no sé, estaba muy nervioso. Solo fui  corriendo a donde estaba y nos abrazamos y lloramos como dos niños chiquitos. ¡Cuántos recuerdos de aquel día!

Llegada de papi a Lima

Llegada de papi a Lima

Mis amistades en Peru se portaron a la altura de lo que eran, mis amigos. Fuimos a todas partes, nos invitaban a comer aquí y allá, al punto de tener que agradecer pero rechazar un par de invitaciones porque no dábamos a vasto. Aquel fue un mes totalmente ajetreado y a la vez espectacular. Yo estaba feliz de la vida con mi papá allí. Bueno, como imaginarán también llegó la hora de “comprar pa’ Cuba”. En eso perdimos mucho tiempo, ya que en Lima hay mercados inmensos, algunos de varias cuadras de largo, que uno no sabe ni que elegir, y todo a precio sumamente bajo. Pero en fin, aquel mes se fue volando y aunque triste, tuve que despedir a mi papá. Al menos yo estaba tranquilo que lo había visto y que se iba feliz para Cuba, porque de ahí en realidad no sabía cuándo lo volvería a ver.

Cuando papi se fue entonces seguí con mis trámites de ciudadanía, ya que de vez en cuando tenía que ir a alguna cita con un oficial de inmigración o llevar papeles, cosas así comunes en estos tipos de trámites. Mientras tanto empecé a hacer los papeles de mi mamá para poder traerla a ella esta vez. Su proceso fue un poquito más complicado. A ella le negaron la visa y yo tuve que solucionar el asunto, llamé a la embajada del Perú en La Habana, hablé con el embajador personalmente, mandé por fax los papeles que me pidieron y entonces fue que le dieron el visado a Perú. Con mami fue la misma historia de papi a su llegada, me puse muy nervioso pues para cuando ella vino ya iban a hacer tres años que no la veía. Nunca había estado separado de mi mamá por tanto tiempo, estaba desesperado por verla. Y bueno, ya imaginarán el recibimiento de mi madre en aquel aeropuerto de Lima en medio de llantos y abrazos.

Llegada de mami a Lima

Llegada de mami a Lima

Para el momento que mami llegó ya me habían dado la ciudadanía peruana, así que ella estaba consciente que una vez regresara a Cuba yo me iba a los EEUU. Ese mes que ella estuvo conmigo lo disfrutamos al máximo, pero lo que más disfruté fue sentir cada mañana ese olorcito a café cubano que me sacaba de la cama. Eso lo extrañaba con mi vida. ¡Qué días aquellos! Mami recibió mucho cariño de parte de mis amistades en el Perú y al igual que papi pasó unos días súper lindos conmigo en Lima. De la despedida ni quiero hablar, eso fue duro para mí al no saber cuándo la volvería a ver. Pero yo estaba feliz de haber podido traerlos a los dos y disfrutar unos días con ellos.

Ahora estaba listo para partir. Tenía mi pasaporte peruano en mano, y solo era pedir mi visa para México o cualquier lugar cerca y comprar mi pasaje. Entonces empecé a contactar a mi familia y amigos en EEUU e informarles del viaje pues aunque no creía tener problemas, uno nunca sabe lo que puede pasar en el camino, y siempre es mejor que varias personas sepan por donde andas “por si las moscas” como decimos en buen cubano. Antes de empezar a vender lo poco que tenía primero fui a la embajada de México y pregunté sobre el trámite de visa. Obtener una visa para visitar la parte norte del país requería ciertos documentos y prueba de solvencia económica, mientras que si viajaba a Cancún y me mantenía en la zona sur pues solo con presentar el pasaje con la reserva de hotel me otorgaban el visado. Y esta visa la podía pedir 7 días antes de viajar.

Yo ya sabía que si llegaba a México podía pedir como cubano un salvoconducto para viajar al norte alegando que iba a presentarme en la frontera americana, por lo tanto para mí estaba bien con la visa a Cancún, ya de ahí haría el siguiente trámite. Haciendo esto me ahorraba el paso por todos esos países desde Sudamérica y volaría directo a México. En Lima yo tenía muchos amigos, pero solo uno sabía de mi viaje y mis planes. Su nombre Alaín, era como mi hermano de sangre. Él me ayudó en todos esos trámites y a vender poco a poco mis pertenencias, como TV, la refri, y esas cosas.  Mi mamá se había llevado la mayoría de mi ropa y cosas para Cuba, ya que esta vez yo solo me iría con mi mochila viajera. Pero lo que no se llevó ella lo vendí para llevar todo el dinero que pudiera.

Ya ahora si no me ataba nada, tenía todo listo, había vendido mis cosas y solo quedaba comprar mi paquete a Cancún y solicitar la visa para México. Así que me fui a ver una amiga mía que trabajaba en una agencia y ella me preparó un paquete de vuelos y hotel a la Rivera Maya y de ahí me fui a solicitar el visado a la embajada mexicana. Me dijeron que podía recoger mi pasaporte en dos días. Yo contento me fui a celebrar mis últimos días en Lima. Aunque no lo crean, yo estaba ansioso por irme finalmente a los Estados Unidos, pero mi corazón se quería quedar en el Perú. Llegué a amar tanto a ese país, que lo considero mi segunda patria. Me costaba irme, pero ese era mi destino y ya estaba listo para  el viaje.

Dos días más tarde me presenté en el consulado mexicano para recoger mi pasaporte, pero la visa no estaba lista. Me dijeron que viniera al día siguiente en la mañana que el embajador me iba a entrevistar. Yo me sorprendí y me preguntaba a mí mismo ¿entrevistarme? ¿para qué quiere entrevistarme? A la verdad no entendía pero bueno, el chico me dijo que a veces escogían a algunos pasaportes al azar para entrevista. Yo me fui muy preocupado y como con un dolor o quizás un vacío en el pecho como presagio de que algo andaba mal. Y no estaba errado. Al día siguiente cuando fui a la cita, el embajador me atendió y me dijo que como ciudadano peruano normalmente se otorga la visa sin problemas, pero como yo era nacido en Cuba, mi visa tenía que ser aprobada primero por Migraciones en México y que el trámite demoraba entre 60 y 90 días.

Por poco me da un ataque sentado allí, tanto tiempo esperando en vano. Casi tres años de espera para obtener una doble ciudadanía y al final se me seguía juzgando o tratando como cubano. ¡Me sentí frustrado como nunca antes! ¿Acaso tendría que cargar con esa cruz por siempre? ¿Qué culpa tengo yo de haber nacido en Cuba? ¿Por qué se me miraba como cubano si tenía un pasaporte peruano? Sinceramente no sabía que pensar ni cómo actuar. El embajador me dio unos formularios extra que tenía que llenar y me dijo que él se encargaría de estar al pendiente de mi visa. ¿Estaría yo dispuesto a esperar dos a tres meses mas a ver si me aprobaban la visa a México? Total ya había esperado casi 3 años. ¿O me armaría de valor y me lanzaría por tierra desde Perú hasta llegar a los Estados Unidos? ¡Les contaré mi decisión en el siguiente capítulo!

Continuará…

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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18 respuestas a Capítulo 25 Cargando mi cruz

  1. Rosa dijo:

    COMO SIEMPRE MAGISTRAL LA NARRACION Y LLENA DE MUY BUENAS EMOCIONES. PARA MI ES TU MEJOR CAPITULO EN LO QUE A EMOCIONES SE REFIERE! UN ABRAZO

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  2. Ivan Tenenbaum Costa dijo:

    Muy bueno. Nos quedamos con las ganas. Saludos

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  3. Ivanc100 dijo:

    Excelente mi estimado….muy buena narrativa de todo lo vivido. Yo se un poco por lo que pasan los cubanos, yo soy mexicano y mi esposa es cubana. ella es de Mayari, Holguin. yo estube en cuba como 35 dias alla en holguin y la verdad que yo aprendi a vivir alla, a quejarme menos por cosas que son minusculas pero que para uno se nos hacen grandes problemas. al estar en cubaa aprecie muchas de las cosas que ya le habia perdido la importancia en mexico o que a la mejor nunca le puse importancia. yo me la pase super bien en mayari, conviviendo el dia a dia como un mismo cubano. muchas gracias por compartir tus anecdotas. saludos y mucha suerte.

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  4. Juana Maria dijo:

    Que odisea querido amigo!!!! ser cubano significa encontrarnos constantemente con obstaculos y regulaciones aunque estemos fuera de la isla. Muy bien narrado tu capitulo, continua a espera del siguiente, saludos.

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  5. Rodo!! Gracias por seguir contando tu historia! LA estábamos esperando ansioso. Aún seguimos sin creer por todo lo que tuviste que pasar y todo lo que tienen que pasar los cubanos. Como en cada capítulo, se nos caen las lágrimas. El reencuentro con tus padres es algo muy emotivo.
    Esperamos el próximo capítulo!

    Como decimos en Argentina: sos un GRANDE!

    Saludos =)

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    • Un millon de gracias por ese comentario tan lindo amigos mios! Y si, ese reencuentro con mis padres fue algo muy lindo pero emotivo me puse nervioso como nunca cuando los recibi en Lima porque yo nunca habia estado separado de ellos por tanto tiempo. Pero bueno ahi tuve la oprtunidad de disfrutar de su compania aunque fuese por un mes.
      Agradecido por sus comentarios como siempre y pues nada prometo que el proximo capitulo sale pronto.
      Un abrazote fuerte a ambos!!!

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  6. Aida Ascanio dijo:

    Maravilloso este capitulo, lo lei sin respirar,, solo porque tu l0o narras es que puedo creer que a una misma persona se le interpongan tantos obstaculos, solo por el hecho de haber nacido en Cuba, si te tuviera que evaluar te daria 100+, te quiero
    \

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    • Profe que le puedo decir? Es lo que nos ha tocado a los cubanos cuando estamos afuera, ya ni con un pasaporte extranjero uno se libra de los obstaculos. Gracias por el 100+ ya que insiste me lo creo y acepto esa nota! jajaja
      Un abrazo fuerte y mil bendiciones!

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  7. Ivanc100 dijo:

    orale… si bueno vi que eras de holguin…. mi esposa es d guatemala, mayari…. lo que antes llamaban preston algo asi. muchos saludos y cuidate…pa cuando el next capitulo jeje..

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  8. Melba dijo:

    Gracias Rodolfo una vez por hacernos participe de tu historia tan interesante, sigo diciendote que tienes mucha suerte, trabajar como guia turistica!! fantastico!!!! tener la ciudadania peruana asi de fácil….. que tus padres visitaran Perú…. mira en solo 3 anos …. tú tienes un angel siempre!!! me alegro mucho que haya sido así, no todos tienen esa suerte!!! Un abrazo!!!

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  9. Roger dijo:

    ¡Ey, pasiero! Muy emotivo el capítulo. Hasta ahora supe la historia completa de tu pasaporte peruano. Jeje… pero que vaina con tu ciudadanía cubana… N’omb’e… eso no es justo… Estaré pendiente cuando publiques el siguiente capítulo a ver que pasó. 😀

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  10. mariranzato dijo:

    Es impresionante tu historia, tenés que escribir un libro, nose puede quedar acá. Lloré, me reí , le leí tu historia a mi familia y se la comente a muchas personas. Una compañera de la facultad empezó a leerla y le pasó lo mismo que a mí, leer 7 capítulos seguidos y querer seguir leyendo. Muchos exitos con tu sueño!

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  11. Madeline González dijo:

    Como siempre encantada con tus narraciones y en expectativa para el siguiente capitulo tu eres un ejemplo admirable de perseverancia en verdad admiro tu valentia y me emocionó mucho el encuentro con tus padres Dios te siga bendiciendo no demores el próximo, solo por ser cubanos cualquier tramite migratorio no lo logramos fácil pero Dios estuvo siempre contigo

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