Capítulo 21 Tiempos de angustia

maidan_nezalezhnosti_kievLa idea de regresar a Cuba no me animaba mucho, pero yo estaba consciente de una cosa, mi lugar no estaba en Ucrania. No era mi cultura, no era mi gente, no era mi idioma, y en general aunque hermosa la ciudad, no me sentía bien allí. Pero la única salida que tenía era usando a Cuba como una vía de escape, o tránsito para seguir a Peru, aprovechando las circunstancias y contando con el poco dinero que tenía.  Con la ayuda de mi amigo peruano fui a un mercado chino en las afueras de la ciudad y compramos toda la pacotilla (mercadería) que me llevaría y vendería una vez en Cuba para poder recuperar el dinero y tener un excedente para irme a Sudamérica.

Unos días más tarde, mientras aun coordinaba mi viaje de regreso, recibí una llamada de mi papá. Él nunca me había llamado a Ucrania, solo nos comunicábamos a diario por e-mail y hablábamos cuando yo llamaba una vez al mes. Como comprenderán, en Cuba un salario profesional (en este caso Lic. Economía) en aquel año 2004 era cerca de 400 pesos. Esto venía siendo unos 16 dólares al mes, y para llamar por dos o tres minutos a Ucrania mínimo necesitaría una tarjeta de 10 dólares, que esto significaba más de medio salario. Entonces, al ver entrando esta llamada de Cuba en la pantalla de mi celular, el corazón de me detuvo, las piernas se me aflojaron, el alma se me salió del cuerpo y me puse tan nervioso que no sabía si responder o no. Pero no sabía el motivo y podía ser algo de suma importancia para que de Cuba alguien me estuviese llamando.

Al contestar era mi padre. En breves palabras me dijo que no era grave, pero que iba a estar varios días sin comunicarse pues tenía que irse a Holguín (una provincia al este de Cuba) y no sabía cuándo regresaría ya que mi abuela estaba ingresada en el hospital y lo habían llamado para que fuera para allá. No pude hacerle más preguntas pues la llamada se cortó, solo me dio tiempo a escuchar cuando me dijo que no fuera a ir para Cuba a menos que me avisara; pero aquello me dejó muy mal y con una ansiedad tan grande que no sabía si llorar, si correr, si gritar, no sé… ¿Qué no fuera para Cuba? Si me dijo eso fue porque era algo grave. A mi abuela de vez en cuando había que llevarla al hospital debido a algunos problemas de salud, pero lo que me mataba de ansiedad era la duda de por qué lo habían llamado para que se fuera para allá si era una hospitalización cualquiera, y por qué tan nervioso me dijo que no fuera a ir a menos que me lo indicara.

Yo no hacía más que pensar, los minutos me parecieron horas. El transportarse de urgencia de la Isla de la Juventud, donde nosotros vivíamos, hasta Holguín podría ser una pesadilla ya que el sistema de transporte en Cuba es pésimo elevado a la máxima potencia. Para que la familia lo llamara y le dijeran que fuera para allá era porque la situación era seria de verdad. Yo viví con mi abuela desde que nací, y ella era como mi madre, de hecho siempre la llamé mamá y a mi madre la decía mami. Por eso mi papá sabía lo que me podía afectar cualquier noticia de ella y me dijo que no fuera a volverme loco y querer regresar, aunque claro, él no sabía que ya yo estaba en esos trámites pues no le había contado aún. Yo no me pude aguantar, no hacía más que comerme por dentro de tanta ansiedad y llamé a mi amigo peruano para decirle la situación y que tenía que irme inmediatamente para Cuba. El trató de calmarme, pero solo Dios sabe la ansiedad tan grande que tenía encima de no saber ni siquiera si iba a poder conseguir boleto para regresar lo antes posible.

Quedamos en ir juntos a la agencia de pasajes al día siguiente para ver que se podía hacer. Cuando llegamos le imploré a la chica de la agencia que por favor me vendiera un boleto aunque fuera para aquella misma tarde. Ella me dijo que lo sentía pero que no había disponibilidad, entonces al explicarle la situación ella llamó directamente a la aerolínea y logró que me vendieran un asiento por los $500 que yo tenía pero con dos escalas, en Londres y en París. Le dije que no importaba, que lo principal era llegar; así que lo pagué y me fui con mi amigo directo al consulado peruano para lo de la visa a Perú. Cuando llegamos estaba cerrado ya que allí no hay embajada de Peru, sino un consulado honorario y solo estaba abierto dos días por semana. Bueno, ni modo, ya tenía el boleto y me tenía que ir; averiguaría que hacer una vez en Cuba.

Llamé a mis amigos más cercanos para despedirme y como si el tiempo se hubiese acelerado, ya estaba en aquel aeropuerto otra vez. Mi estadía en Kiev me parecía irreal, no sé por qué, era como si no hubiese estado allí. Quizás porque todo fue muy rápido y precipitado, y bueno, para rematar estaba algo confundido y nervioso. Pero faltaba “ponerle la tapa al pomo” como decimos en buen cubano. Al llegar al aeropuerto con mis tres maletas y presentarme en los mostradores de Air France (la aerolínea en la que iba a volar) me dijeron que la primera maleta era gratis, pero por cada maleta adicional tenía que pagar 200 dólares. No quieran haber visto mi cara en ese momento, aquello fue como si me hubiesen lanzado un cubo de agua fría acabado de levantar. ¿De dónde iba a sacar ese dinero yo, si apenas había dejado 100 o 150 dólares creo para poder llegar hasta mi casa? El resto lo tenía invertido en la mercancía que me estaba llevando.

A esa hora tuve que decirles que quería hablar con el supervisor de turno, darle tremenda muela (convencerlo) y decirle que yo era un estudiante, que no tenia de dónde sacar ese dinero y que yo no podía dejar mis maletas atrás porque yo ya me estaba regresando a vivir en Cuba y ahí estaban todas mis pertenencias. Para no hacer largo el cuento le dije que si yo tenía que cancelar el vuelo lo haría pero que a mí nadie me había dicho que tenía que pagar esos impuestos y que por lo tanto haría las reclamaciones pertinentes. Imagínense ustedes, en esas maletas estaba todo cuanto poseía materialmente, y mi dinero estaba invertido en ropa, zapatos, relojes etc. Por otro lado estaba con la incertidumbre de lo que estaba pasando con mi abuelita en Cuba y si perdía el vuelo entonces sí que sería un problema. Nada, decisiones a las que nos tenemos que enfrentar muchas veces los cubanos cuando vamos sobrecargados para Cuba. Bueno el caso es que el supervisor me dijo que me sentara y esperara al final del vuelo a ver si había espacio y entonces me dejarían pasar las maletas. Pero al parecer le dio lástima y como 10 minutos más tarde me llamó y me dejó pasar todo mi equipaje.  ¡Qué alivio! Aunque para ser honesto, la ansiedad me seguía atacando.

Después de todo ese ajetreo finalmente estaba rumbo a Cuba. Mi primera escala fue en Londres, y la segunda en Paris, donde tuve que esperar 8 horas por mi vuelo de conexión a La Habana. Allí aproveché de comprar una tarjeta y llamar a una vecina en Cuba, a la que le encargué que se comunicara con mi papá de alguna manera para decirle que yo estaba en camino. A esa hora yo estaba que no quería gastar ni un centavo más, pues contaba con poco dinero y aún tenía que moverme hasta Holguín y no sabía cuánto iba a gastar. Así que no me compré ni un agua, ya imaginan lo que cuesta una botellita de agua mineral en París, y ni que decir en el aeropuerto. Pero como estaba con tantas preocupaciones en mi cabeza, ni hambre me daba.

Llegando a La Habana me empecé a poner nervioso, no sé por qué, pero me daba terror aterrizar en aquel aeropuerto y que los oficiales de inmigración se pusieran pesados, y yo que lo que quería era pasar lo más rápido posible para poder irme al otro aeropuerto y seguir mi viaje para poder ver a mi abuela. Al lado mío venia una cubana, creo que me dijo que vivía en Noruega. ¡Qué manera de hablar! Me traía mareado. Y a mí no me interesaba en lo más mínimo los cuentos de ella en Europa, hasta que se le ocurrió la brillante idea de decirme que si de casualidad venía con sobrepeso en el equipaje, cuando llegara a Cuba seguro que me lo decomisaban todo, porque ya a ella le había pasado. Con todo lo que yo tenía en mi cabeza y ella diciéndome eso, ya era el colmo. ¡Que viajecito! Yo le dije “Mija, que hagan lo que quieran, yo solo quiero salir de ese aeropuerto tan pronto llegue”. Elevé una plegaria al cielo, y dejé todo a suerte y verdad, lo que fuera.

Pues no sé si fue suerte o qué, pero cuando pasé por inmigración solo me preguntaron cuanto tiempo llevaba fuera, yo respondí y me devolvieron mi pasaporte. Ahora venía la parte interesante, pasar aduanas. Los cubanos que trabajan allí, son como aves de rapiña, tratando de ver por dónde muerden a su propia gente. Yo esperé mis maletas y mientras tanto veía aquel alboroto de la gente gritando, discutiendo con los oficiales que, efectivamente, querían decomisar todo el equipaje que pasara de 44 libras permitidas, o que uno los sobornara. Mirando aterrado aquel espectáculo que solo pasa en los aeropuertos internacionales de Cuba, me preparaba psicológicamente para lo que me esperaba. Claro, esto solo se lo hacen a los cubanos que vienen a ayudar a sus familiares y le traen cuatro trapos y un par de zapatos para que sigan andando; ellos con los extranjeros no se meten.

El caso es que cuando me tocó salir, dejé que delante de mí pasara una señora mayor que venía con su maleta, y yo con mis tres maletas en otro carrito atrás. Cuando ella llegó al oficial este la miró, le hizo unas preguntas y le dijo que podía seguir. Yo me hice el que estaba buscando mi pasaporte, y le dije: “vengo con la señora, es mi abuela”. ¿Qué creen que pasó? Pues sí, me dejó salir diciendo “Ah, ya me extrañaba que ella viniera solo con esa maletica”. No lo podía creer, pero allí estaba yo saliendo con mis todo mi equipaje cuando ya me estaba haciendo la idea que me lo iban a quitar, y pues nada, de nuevo en Cuba por segunda vez. Estaba bañado en sudor de pies a cabeza, con un dolor de cabeza irresistible y sin saber que hacer o para dónde ir con todo aquel equipaje y alboroto. De pronto, mientras caminaba buscando la salida veo a una amiga mía sentada en un banco con el marido conversando. Pensé que estaba soñando, porque era demasiada coincidencia que me la encontrara ahí y yo con tantos rollos encima, que cada minuto que pasaba sin saber nada de mi abuela  me desesperaba más.

En cuanto me vio enseguida vino corriendo y me abrazó y me dijo que mi papá la había llamado y le había pedido que me esperara, pero que ella no se imaginó que yo iba a salir tan rápido porque por lo general la gente demora dos o tres horas. Le dije que por favor me dijera la condición de mi abuela, qué tan grave estaba, y demás. Ella al pedirme que me sentara lo que hizo fue hacerme explotar todo lo que tenía acumulado y empecé a llorar. Me dijo que era grave y estaba en terapia intensiva, y que lo mejor era que fuera directo para allá. Así que después de calmarme un poco, nos dirigimos al aeropuerto nacional. Ella me dijo que se quedaría con las maletas hasta que yo regresara y que solo me llevara lo necesario, así que me pareció genial la idea pues no tendría que cargar con todo ese equipaje.

Al llegar al aeropuerto ya había salido el último vuelo de Holguín, en Cuba solo hay uno o dos vuelos diarios a las provincias y en aviones pequeños. Así que tendría que esperar al otro día en la mañana a ver si alguien con reservación no se presentaba para entonces yo, sobornando con 20 dólares, poder obtener el espacio y viajar. Eso es muy común en Cuba (o al menos en el tiempo que pasó esta historia, en el año 2004), si tienes el dinero para sobornar viajas, si no, te esperas 5 o 6  días en una terminal sin condiciones ningunas, hasta que te llegue el turno. Pero bueno, eso es otro rollo de los tantos que afectan al cubano de a pie. Hay que verlo para creerlo. Entonces, como no me pude ir, y el vuelo al día siguiente era a las 6 am, no me quedaba de otra que dormir en un asiento de la terminal hasta el otro día. Todo esto después de haber hecho 22 horas de viaje, y haber pasado todo el tropelaje de inmigración y aduana.

Entonces traté y pude contactar con mi papa y decirle que ya estaba en Cuba y que todo había salido bien pero que no había podido salir para Holguín pues ya a esa hora no había ningún vuelo, que en realidad esperaba irme en el primer vuelo de la mañana. El no quiso preocuparme y trató de evadir el tema de mi abuela, solo me dijo que no mejoraba ni empeoraba, pero que no me preocupara que me tendría al tanto. Yo llamaba cada 3 o 4 horas para estar informado. La cosa es que llegó la mañana y como imaginarán no hubo ningún fallo. Yo puedo apostar que hubo alguien que sobornó con más dinero que yo, pero bueno en ese momento se me subió la bilirrubina, como dice Juan Luis Guerra, y lo que tengo de “Congo y de carabalí” se mezcló con mi frustración de no poder viajar y todo el mundo en aquel aeropuerto se enteró que yo estaba alli y que necesitaba viajar lo antes posible por tener un familiar grave en un hospital. Solo así pude conseguir mi espacio para el siguiente vuelo a las 7 de la noche.

Ya era mucho mi desespero, angustia, cansancio, frustración y todo lo peor que pueda existir golpeándome al mismo tiempo. Mi amiga y su esposo se quedaron conmigo todo ese tiempo en el aeropuerto, se portaron muy bien y siempre les he estado muy agradecido por eso. Ella, que sé que lee esta historia, sabe que es así. Yo estaba tan agotado que abrí una caja de cartón que encontré y me quedé dormido en el piso en un rincón del aeropuerto. Era un cansancio extremo, como nunca antes sentí ni he sentido hasta ahora. Esas horas que descansé me hicieron muy bien y me  recuperé un poco. Finalmente pude abordar el vuelo de la noche y al llegar a Holguín mi papa me estaba esperando en el aeropuerto. De ahí nos fuimos directo al hospital, y para que contar, fue muy triste, toda la familia allí y mi abuela no salía de aquel estado crítico. Lo médicos no me dejaron entrar a verla pues no podía recibir ningún tipo de emoción fuerte.

Después de tanta insistencia de la familia, a la 1 am, sin electricidad y con un calor infernal, me fui a la casa para descansar algo. Mi papa se quedó al lado mío echándome aire con un cartón para que pudiera dormir, de lo contrario era imposible. Así me quedé rendido hasta que en la mañana un alboroto me despertó. Me levanté tan, pero tan confundido que no sabía ni dónde estaba, ni porque estaba allí. Yo miraba a los alrededores y no reconocía nada, hasta que mi papa se apareció y me dijo “Vámonos, tu abuela empeoró”. En cuestión de minutos volví a conectar con la realidad y salimos hacia el hospital. Lamentablemente no llegué a tiempo para verla con vida. Mi alma se destrozaba, mi corazón no latía, y mi espíritu se apagaba. No tenía fuerzas para hablar, para llorar, para reaccionar, no sé, me quedé en completo shock.

Ese ha sido el día más triste de mi vida. Yo sufrí tanto por dentro que no sabía ni cómo actuar, no me salía una lágrima, es que simplemente no tenía ni fuerzas para pararme de donde estaba. Yo le había mandado de Ucrania una bata para la casa y algunas boberías, y como si ella lo hubiese presentido, dijo que si moría que la enterraran con la ropita que yo le había mandado.  Saber aquello me partió el alma, y fui yo quien fue hasta la casa a traérsela para que la vistieran. Estaba totalmente devastado y ni siquiera quise entrar para verla, creo que no lo hubiese soportado. Luego la gente empezó a decir que ella solo estaba esperando que yo llegara para irse, y emocionalmente eso me afectó más de lo que ya estaba.

Yo la vi horas más tarde en su ataúd, donde tomé su mano, le di un beso en la frente, y le dije “Este no es un adiós mamá, es un hasta pronto. Nos volveremos a ver”. Ella sabe que yo hice lo posible por llegar en tiempo, pero se me fue sin poder decirle frente a frente  “Te quiero mucho”. Nunca dejemos de expresarle a las personas que nos rodean cuánto las queremos, porque el tiempo no perdona. Y amigos míos, vivamos intensamente como si cada día fuera nuestro  último día, porque la realidad es que cuando nos toca, nos toca. Pues nada, así pasaron esos días tristes, los días más tristes de mi vida. Pero mi destino estaba a punto de cambiar, y entre confusión, dolor y luto, muchas cosas buenas me esperaban en lo adelante.

Continuará….

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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27 respuestas a Capítulo 21 Tiempos de angustia

  1. Jack dijo:

    Sin palabras Rodo, siento mucho lo de tu abuelita.

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  2. Nelson dijo:

    No hay palabras para expresar el dolor que se siente ante situaciones que nos pone la vida por delante. Muy fuerte este capitulo. Tu abuelita te cuida y te bendice siempre y junto a tu fuerza, enteresa y dedicacion por alcanzar tus sueños, es que estas donde estas con tus logros.

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  3. Deivys dijo:

    Sencillamente brutal tu historia, cada capítulo que leo me crea más adicción, a veces intento ponerme en tus zapatos e intento imaginar que sentistes en esos momentos y te confieso que la conclusión a la que he podido llegar mi amigo es que TIENES UN CORAJE sobrenatural, cualquiera no se lanza así como así a un mundo totalmente desconocido, me quito el sombrero ante ti. Por la crudeza de tus palabras a ciencias ciertas se nota que lo que te tocó vivir en esa época ha marcado tu vida para siempre. Lamentando mucho lo de tu abuela que dios la tenga en su santa gloria. Animo amigo, tal vez muchos de tus lectores no sean capaces de comprender cuan difícil es para ti escribir todo esto que escribes, quizas muchas cosas prefieras omitirlas, otras por lo contrario no quisieras ni recordarlo, yo simplemente te entiendo pues yo aunque menos traumática tambien tuve una experiencia similar a la tuya y es por eso que tu historia me ha cautivado. Pues bueno esperemos que salga pronto el capítulo 22 quedamos a la espera un abrazo.

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    • Gracias Deivys! Lamentablemente a veces los desafios de la vida nos obligan a hacer cosas que normalmente no nos atreveriamos a hacer. Y ya ves, me toco madurar y arreglarmelas solo a la fuerza, sin mami ni papi que te pudieran dar una mano. Pero si le vemos el lado bueno podriamos decir que de no haber pasado por todo eso, hoy no estuviera donde estoy! Gracias por tus palabras me inspiran y motivan a seguir! Un abrazo y muchas bendiciones para ti!

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  4. Rosa Gonzalez dijo:

    AUNQUETARDE LO SIENTO MUCHO. TU ESCRITURA LO HACE PARECER QUE FUE HACE MUY POCO. MUY BIEN NARRADO Y LA VIDA NOS DA ALTAS Y BAJAS. UN ABRAZO.

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  5. Yuneys dijo:

    CUANTO TE ENTIENDO!!!! CUANTO DOLOR!!! essactamente igual me sucediò con mi mamà, cuando lleguè directamente para el hospital, despuès de 15 horas de viaje, era en tarapia intensiva ella tambièn pero me dejaron entrar y me quedè dentro toda la noche, estaba en coma pero cuando le dì un besito y le hablè(LE DIJE MAMI YA ESTOY AQUì) una lagrima corriò por sus mejillas y esa misma noche la fiebre aumento, por la manana sacaron a todos los familiares y yo fuì a la casa a banarme para refrescar pero no podia dormir, poco despuès cuando estava por regresar al hospital me llamaron a la casa y todavìa no recuerdo con quien regresè porque en ese instante dejè de vivir yo, no podìa creer lo que estava sucediendo, que la persona que mas queria en este mundo me huviera dejado…y aunque si ella lo sabìa, como tù, nunca le dije te amo y es por ese motivo que ahora a mi padre no me canso de decirselo!!!!!!!! quando amas a alguien que no te dè pena decirlo y no te canses de hacerlo!!!!

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    • Que triste Yuneys, lo lamento. Se me escaparon un par de lagrimas leyendo tu anecdota, gracias por compartirla. Y si, nunca dejemos de decirle a las personas que nos importan cuanto las queremos, porque puede pasar que no nos de tiempo cuando querramos hacerlo. Agradecido una vez mas por dejarme tu comentario y por compartir tu vivencia personal, lo aprecio mucho. Un abrazo y muchos exitos!

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  6. Pingback: Capítulo 21 Tiempos de angustia | Noticias de mi Tierra

  7. Teresa Estebañez dijo:

    Que bello relato por tu abuela!! sigue escribiendo tus memorias, gracias por compartirlas con nosotros.

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  8. carmen luisa arregui dijo:

    Triste capitulo con un desenlace fatal a mi me llego en lo mas profundo pues también hace casi dos años perdí a mi único hermano llegue 2 días antes gracias a Dios tenia algún oro y pude venderlo todo para ir a despedirme de mi único hermano desgraciadamente eso es lo que nos tocas los emigrantes y fue muy duro por que mi madre tenia 83 años vio partir a Su u hijo del alma y mi sobrina la hija de mi hermano por tema del pasaporte cubano no pudo despedirse de su padre maldito sistema en el que nacimos y malditos todos nosotros que nos ha faltado coraje para luchar

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    • Alabao Carmen Luisa, cuanto lo lamento. Esas son las cosas que pasamos nosotros cuando decidimos exiliarnos, a la verdad no es facil. Al menos tu pudiste llegar para verlo, menos mal. Gracias por compartir tu historia con nosotros. Aprecio que sigas leyendome y siempre dejandome tus impresiones, muchas gracias! Abrazooo

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  9. Mirta dijo:

    Sin palabras que expresen todo lo que siento cuando leo tu historia, Rodolfo, la historia de muchos con mas o con menos pero que tu lo haces de forma magistral, me identifico contigo y la perdida de tu abuela, yo tambien quise mucho a la mia por parte de mi madre, pero en ese tiempo estaba junto a ella no asi cuando se fue mi madre que sali de Cuba para entre otras cosas mejorarle su vida y apenas tuve tiempo solo me queda su recuerdo y sus palabras de despedida: nos volveremos a ver hija si Dios me presta vida!!! en fin sigo esperando tus proximos capitulos suerte y muchos exitos!!!

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    • Cuanto lamento escuchar eso Mirta, lo siento. Y si, uno de los principales motivos por el que emigramos es no tanto por nosotros sino por ayudar a los nuestros que quedan atras. Bien me recuerdo comiendome un pedazo de pan con mantequilla para poder mandarle el dinerito mensual a mis padres. Gracias a Dios los tengo conmigo hoy, pero no imaginas cuanto batalle para poderlos sacar. Agradecido por tu coomentario tan bonito y por haber compartido tu experiiencia con nosotros, lo aprecio mucho. Un abrazo

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  10. Olga dijo:

    Muy triste Rodo. Te entiendo perfectamente porque también perdí a mi mamá 6 meses antes de irme de cuba, falleció en mis brazos, ya puedes imaginarte. No tengo palabras. Gracias por compartir.

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  11. Melba dijo:

    Rodolfo muy triste este capitulo y lo vive mucho porque me hizo recordar una misma historia en este caso con mi madre, estba lejos y le dieron 3 meses de vida, yo tenia planes aca y lo cancele todo y regrese d einmediaato a cuba , fue una etapa muy dificil y triste, mi madre duro solo mes y medio, pero al menos pudes estar a su lado esa ultima etapa de su vida y despedirme de ella, se cuanto has podido sufrir es esa etapa de tu vida, pero es asi la vida, unos se marchan primero y otros despues pero todos tenemos reservado ese billete quieras o no quieras. Es muy sabio tu consejo.!!! La vida es tan corta para desperdiciarla en cosas que no te hacen feliz!!!!. Un abrazo

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    • Oh wow, lamento escuchar que tuviste que pasar por eso Melba. Se lo que es romper tus planes de un dia apara otro y correr para Cuba por algun problema como este. Gracias a Dios al menos podiste estar a su lado en los ultimos dias. Me sacaste una sonrisa al mencionar mi cita, me alegro que te gusten mis historias y me sigas leyendo hasta ahora. Un abrazo enorme y muchos exitos! Gracias por compartir tu experiencia.

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  12. Yami dijo:

    ¡Wow mi Ro, qué triste! Siento mucho lo de tu abuelita. No es fácil estar lejos de la familia. Pero yo sé que tu abuelita se fue sabiendo que tú la querías mucho y estoy segura que sintió que tú estabas allí con ella.
    Besitos grandes, muaaaaaa.

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    • Gracias Yami, que lindas palabras. Estoy seguro que si, ella sabia todo el amor que le tenia y se que sabe cuanto sufri su partida. Agradecido yo contigo que siempre te tomas el tiempo de dejarme un mensajito, mil gracias! Un abrazote!

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  13. Muy emocionante !!! Me encanta tu historia! Me sacas las lagrimas!Siento lo de tu abuelita! Yo tampoco pude despedirme de las mías!! Quiero el próximo capitulooooo!! besitos Rodo!

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  14. frande luis dijo:

    hola rodolfo lei tu historia y e llorado de la emocion soy un joven q tambien quiere salirde esta de este pais y de verdad tu ne impiras fuerza esvribo y lloro de dolor y me pongo en tu lugar

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    • Gracias amigo, me emociona siempre leer comentarios como el tuyo. Si te inspire con mi historia pues entonces logre mi objetivo. Todos podemos hacerlo, de una manera o de otra pero si se puede. Mis saludos para ti y muchos exitos! Ah y mil gracias nuevamente por dejarme tus impresiones!

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