Capítulo 17 El regreso

Llegué a pensar que estaba en medio de una pesadilla y que en algún momento despertaría. Pero no, estaba sentado en aquel avión que en pocos minutos alzaría su vuelo con destino a La Habana. Mi mente estaba bloqueada y yo solo pensaba “esto no me puede estar sucediendo”. Increíble que haya pasado por tanto y que de un momento a otro estuviera en un avión regresando a Cuba. A la verdad no me lo esperaba, y no estaba preparado para eso. Una tristeza muy grande invadía mi alma y quebrantaba mi espíritu. Me sentía solo, abandonado, sin esperanzas, y frustrado por haber perdido la batalla. Una vez en el aire supe que no había marcha atrás. En 9 horas estaría llegando al punto de inicio, de donde había salido 5 meses atrás en busca de un sueño; en busca de libertad. Y aquí estaba yo, triste y desconsolado rumbo a La Habana; pero con la frente en alto por al menos haberlo intentado.

Aquellas horas en el avión me parecieron siglos. Estaba impaciente, y aunque trataba no podía dormirme, mi mente estaba en otro lado pensando mil cosas a la vez. Lo único que hacía era mover las piernas constantemente para afuera y para adentro de la ansiedad que tenía. La cabeza me daba vueltas. Estaba totalmente desanimado y lleno de dudas sin respuestas. ¿Qué culpa tendríamos los cubanos de que nuestros derechos fueran violados constante y arbitrariamente, y que ninguna organización internacional interviniera? ¿Qué culpa tendríamos nosotros de ver nuestro país destruirse, y sentirnos obligados a salir en busca de un futuro mejor en tierras extranjeras? A la verdad que no encontraba respuestas. Y así con esa lentitud tediosa pasaron las horas hasta que por fin anunciaron que aterrizaríamos en el aeropuerto de la Habana en los siguientes minutos.

Entonces todo cambió. El alma te vuelve al cuerpo cuando vas llegando a Cuba y empiezas a ver la ciudad mientras el avión hace su aproximación para el aterrizaje. Una vez en la pista, desde la ventanilla se veía el aeropuerto, e increíblemente me alegraba de estar allí. Mis manos temblaban, y mis ojos se aguaban de solo pensar que mi padre ya estaría afuera esperándome. ¡Cuánto extrañaba a mi familia! En cierto modo había aceptado la idea de regresar a mi tierra. No sé si era porque al fin terminaría ese mal sueño que me perseguía o porque me había dado por vencido, pero no pensaba en otra cosa que salir de aquel avión.

Era un 8 de julio, y el calor que estaba haciendo en la Habana era horrible. Sentía como me bañaba el sudor en aquel asiento. Quería desesperadamente salir de allí, pero tenía que esperar que todos salieran y que me recogieran los oficiales de inmigración. No sé por qué, pero por dentro estaba tranquilo. Cuando el último pasajero salió entraron al avión dos policías y me dijeron que los acompañara; ya traían consigo el sobre amarillo con mis documentos. Me llevaron a un cuarto muy cerca de donde estaba el control de pasaportes y allí me dijeron que esperara. Unos minutos más tarde entro el director de inmigración del aeropuerto y se sentó conmigo. Era un señor de unos 60 años, pelo blanco, pero de muy buen carisma. Empezamos  hablar y me dijo que le contara mi historia de cómo había terminado deportado.

Le dije que él era tan cubano como yo, y que él sabía perfectamente por qué me había ido del país. Simplemente que cuando traté de ir para los Estados Unidos me agarraron y me deportaron a Cuba, incluso cuando les supliqué que me deportaran a Ucrania. Él parece que me vio la cara de cansancio y no tenía ganas de aguarme día. Solo me dijo que esperaba que eso me sirviera de experiencia para que no lo volviera a intentar. Yo por lo general, conociendo mi carácter, le hubiese contestado; pero pensé que era momento de callar y acabar de salir de allí. Aunque esperé un poco, finalmente me entregaron mi pasaporte sellado con la entrada a Cuba.

Después de pasar tanto trabajo, estaba de regreso Cuba. Increíblemente sentía la sensación de nunca haber salido de allí; o quizás todavía no asimilaba el hecho de verme otra vez en aquel aeropuerto de La Habana. Pero lo cierto es que sí, estaba en Cuba; en el lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente, tal como dice la canción de Maná. Una vez que salí del área de control de pasaportes mis piernas empezaron a temblar y mi corazón a palpitar aceleradamente. No sabía cómo iba a reaccionar cuando viera a mi papa. ¡Que emoción y que nervios! Empecé a caminar hacia el área donde los familiares están esperando. Parecía que iban a repartir pollo en la carnicería ¡qué cantidad de gente! Algunos sostenían carteles, otros gritaban, otros corrían cuando veían a su familiar, otros lloraban; y era tanto el alboroto que yo no veía a mi papá por ninguna parte.

Seguí caminando hacia el tumulto de gente cuando lo vi que venía hacia mí. ¡Que alegría tan grande sentí de ver a mi papá nuevamente! Corrí hacia él y nos abrazamos como si hiciera un siglo que no nos veíamos. No podíamos hablar ninguno de los dos por el nudo en la garganta. Mis lágrimas no me dejaban ver y papi no dejaba de abrazarme. Mis sollozos eran tan pronunciados que no me dejaban decir palabra alguna, lloraba como nunca lo había hecho; no sé si era desahogando de alguna manera todo lo que había pasado o si era la felicidad de volver a verlo. Nos mirábamos y nos volvíamos a abrazar. Yo no podía creer que lo tenía frente a mí.

Pero algo más destrozó mi corazón. Vi a mi papá tan acabado, maltratado del sol, con canas, que me afligí profundamente. Quizás 5 meses atrás estaba igual, solo que no lo noté hasta ese momento. Que manera de pasar trabajo la gente en Cuba. Y lo lindo es que uno en realidad no se da cuenta de esto hasta que viaja al extranjero y experimenta otra forma de vida. No importa que hayas viajado a un país con bajo nivel de vida como Ucrania, la diferencia es abismal. Ahí me di cuenta que en Cuba no había pobreza. No, lo que había en Cuba se llamaba miseria. Una miseria extrema sin lugar a comparación, donde la gente no vive, sino sobrevive.  Es triste la realidad de mi pueblo cubano y más triste aun es ver como se nos trata de criminales cuando nos atrapan en otros países tratando de escapar.

Obviamente no le mencioné mi percepción a papi, sino que nos fuimos para el aeropuerto nacional a tratar de conseguir asientos para viajar a la Isla de la Juventud. Esa noche tuvimos que quedarnos en la terminal aérea pero conseguimos los boletos para el día siguiente a las 6:30 de la mañana. Nos pasamos toda la noche conversando. Yo contándoles de mis aventuras en Ucrania y el poniéndome al día con las cosas de la casa. Decidí ocultar el tema de mi deportación hasta que hubiesen pasado unos días y me sintiera recuperado de todo ese trauma. Él trato de sacarme alguna información pero siempre le cambie el tema.

¡Qué alegría sentí cuando llegué a la Isla! Tantas veces que había ido al aeropuerto Rafael Cabrera a buscar amigos que venían del extranjero y esta vez me tocaba a mí, que ironía. Solo que en vez de venir cargado de maletas yo venía solo con mi mochila al hombro. Esa mochila heroica que me acompañó durante todos mis buenos y malos tiempos en el exilio. Tomamos un taxi hasta la casa,  me moría de ganas de ver a mi mamá. Ya imaginaran ese encuentro de ver mi madre querida. ¡Cuántos besos, abrazos, y lágrimas! Y ahí también se sumó mi hermano, que se acababa de levantar como cada mañana con su cara de no querer ir a la escuela y se sorprendió al verme ya que él no sabía nada de mi llegada. Yo me sentía totalmente feliz de reunirme nuevamente con mis seres queridos, pero ¿qué haría yo ahora en Cuba? ¿Tendría la vida algo bueno reservado para mí? Para ser sincero no tenía ni idea de lo que pasaría conmigo. En ese momento solo quería estar tranquilo con mi familia y recuperar un poco del tiempo que dejé de verlos mientras perseguía mis sueños en el exilio.

Continuará….

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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20 respuestas a Capítulo 17 El regreso

  1. Aida Ascanio Montero dijo:

    Que horror volver a empezar! se que volveras a empezar las personas que tienen ideales firmes y fuertes convicciones siguen , no importa las veces que nos caigamos sino las veces que nos levantamos, asi somos los cubanos si vas para atras es para coger impulso . Sigo en conexion contigo espero ya el capitulo 18 no te deseo exito porque ya ese esta asegurado

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Asi mismo Aida, muchisimas gracias! En realidad no importa cuantas veces que caemos, sino cuantas veces nos levantamos y seguimos adelante! Pronto saco la continuacion! Saludos!

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  2. Roger dijo:

    ¡Uaoh! ¡Qué odisea, pasiero! Esperaré la siguiente entrega a ver como hiciste para salir otra vez. 🙂

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Roger! Si fue una odisea en realidad, pero bueno asi es la vida, lo importante es sacar lo bueno de cada leccion, y creo que en este caso lo aprendi! Un abrazo!

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  3. Rosa Gonzalez dijo:

    RODOLFITO MUY LINDO Y MUY BIEN NARRADO, NO SE TE HA ESCAPADO DETALLE ALGUNO, RAPIDO CON EL 18! UN ABRAZO.

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  4. Johanna dijo:

    Que difícil, volver a empezar de cero, pero lo bueno que tu eres de los duros de los buenos, de los ganadores…. Aqui esperando el siguiente capitulo

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  5. Melba dijo:

    Amigo, he llorado con tu historia y emociones del encuentro con la familia, puedo imaginar como te sentias al regresar deportado pero al tener vida, tendrias mas oportunidades, el mundo no se habia cerrado para ti. Quizas era un tiempo de reflexion que necesitabas pasar por esto, ya que el universo te tendria algo mejor reservado. Un abrazo.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Awww lo siento que te hice llorar Melba 😦 Pero claro, como dices el mundo no se habia cerrado para mi, todavia habia esperanza! Era tiempo de sentarme, repasar mis episodios y sacar la leccion. Ya habrian nuevas oportunidades para mi! Un abrazo!

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  6. Olguita dijo:

    Rodo, fue muy bueno encontrarte con tu familia, estaban a tu lado.
    Esa miseria… de que hablas es la que yo no quiero ver, por eso no voy.
    Aguardo el próximo capítulo.
    Gracias!

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    • Haces bien Olguita! es frustrante llegar alli y ver un pueblo que se muere del hambre y de tanta necesitad. Uno quisiera ayudarlos a todos pero a veces no se puede, y te vas con el alma destrozada. Gracias por seguir conmio esta historia, pronto termina jeje. Saludos!

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  7. Maida dijo:

    Linda historia con la que todos nos identificamos, las odiseas son distintas para cada uno pero al final tenemos que pasarlas para alcanzar la libertad. Esperando ansiosa el proximo capitulo.

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  8. Maria Teresa Lopez Barrios dijo:

    Que gran historia rodol ,, esos nudos en la garganta ,,ni como evitarlos,, de verdad que cosas de la vida ,, es increible ,,todo lo que tienen que pasar tantas y tantas personas por obtener una libertad a la que tienen derecho sin embargo tienen que pagar un precio muy alto para obtenerla °que increible !! te mando un gran abrazo rodol y la historia continua!!!saludos!!

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  9. Yamilé dijo:

    Y todo dio un giro de 360 Grados, ¡increíble, de nuevo a empezar de cero! Fueron muy duros los momentos que tuviste que pasar mi amigo, pero lo importante es que sé que hubo un final feliz en esta historia…
    Besitos, muaaaa.

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    • Claro que si Yami, lo importante es que tuvo un final feliz a pesar de todos los obstaculos que tuvimos que enfrentar! Pero, ya ves, un giro de 360 grados que me llevo a cero, a donde todo empezo! Un beso, y mil gracias por siempre pasar a dejarme tu mensajito!

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  10. Hola estimado Rodolfo, por motivos personales no eh tenido tiempo hasta ahora de leer estos capitulos, pero ya encontre un timpito y no queria perderme tu historia tan interesante y autentica, eres muy valiente ! saludos.

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  11. Mariela Silva dijo:

    Este capitulo fue tan conmovedor para mi a mi tambien se me hizo un nudo en la garganta y no pude contener las lagrimas con el encuentro con tu papa yo solo pienso en ese momento en el k me toque a mi encontrarme con mi mami hace 6 años k no la veo y a mi padre lo perdi al año de estar aca imaginate sin poder ir a verlo ese fue un golpe duro k todavia de eso no me he podido recuperar pero bueno ese es el riesgo al k nos tenemos k enfrentar los inmigrantes al salir ilegal de nuestro pais , sigo paso a paso tu historia saludos desde Houston

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