Capítulo 14 Dolor ajeno

Después de cinco meses en el exilio, estaba abandonando mi nueva vida en Ucrania para una vez más ir tras mis sueños. El vuelo de Kiev a Ámsterdam prácticamente no lo sentí, al parecer todavía estaba con los efectos de la pastilla que tomé la noche antes para calmar los nervios. Una vez en el aeropuerto me dirigí a inmigración y traté de pillar el panorama a ver qué tal era pasar por ahí, si miraban mucho los documentos o cosas así. Pero como uno está en el área neutra no es mucho lo que se puede ver. Por lo tanto no me quedó de otra que presentarme en el área de control de pasaportes para oficialmente entrar en Holanda. Supuestamente mi vuelo a la Habana salía en dos días, pero el otro vuelo que tenía reservado a Nueva York saldría al día siguiente.

El oficial de inmigración me hizo un par de preguntas pero como todo estaba en regla me selló mi pasaporte y listo. Por primera vez entraba a un país del primer mundo. Un amigo mío de Cuba vivía en Ámsterdam, y días antes me comuniqué con él para que me esperara en el aeropuerto si podía y me paseara un poco por la ciudad; le expliqué que solo estaría ahí por ese día y que al siguiente en la tarde-noche seguiría mi viaje. No le comenté de mi plan, pues no quería involucrarlo ni preocuparlo. Así que como hasta ahora, haría mis cosas en silencio.

Adrián estaba en el área de espera del aeropuerto. Estábamos feliz de vernos, ya hacía cuatro años que se había ido y como estaba ilegal no había podido regresar a Cuba, por lo que fue una buena oportunidad para reencontrarnos y ponernos al día con nuestras cosas. Le pedí que dejáramos mi bulto en su apartamento y que inmediatamente me llevara a conocer un poco de la ciudad pues solo tenía 24 horas. Así que tomamos un taxi hasta su casa y por el camino empezó a contarme de todo lo que había pasado para poder quedarse y cómo tenía que estar trabajando a escondidas ya que no tenía papeles.

Después de escuchar su historia pensé que a mí no me había ido tan mal a pesar de estar en Ucrania que no era un país desarrollado. Su vida en Holanda era toda una odisea. Él fue de visita y se quedó, pero no había encontrado la forma de legalizarse, y sin papeles es extremadamente difícil encontrar trabajo. Por más de 6 meses durmió en un refugio para inmigrantes, recogió comida y ropa en las iglesias, trabajó a cambio de comida y alguna propina limpiando platos en un restaurant, barrió vagones de tren por un salario mísero. Para que seguir, su vida había sido muy difícil y me confesó que a veces le daban ganas de dejar todo y regresarse a Cuba; pero que tenía que seguir ahí para poder mandar algún dinero de vez en cuando a sus hijos.

Me afligí un poco al saber su situación, pero yo sé que él no era el único en Europa que atravesaba momentos así. Todos estábamos en la misma lucha por salir adelante. Como él había cientos de cubanos más regados por ahí. Conocer su historia me provocó un sabor amargo en la boca y un dolor inexplicable por dentro que sinceramente me oprimía el pecho. Yo quería disfrutar de aquella hermosa ciudad, pero a la verdad mi mente no hacía más que pensar todo lo que tenemos que pasar los cubanos cuando decidimos vivir en el exilio. Es muy triste dejar lo que tenemos para irnos a pasar trabajo a otro país. Y más triste aun es que la familia en Cuba piense que tu vida es color de rosa cuando vives en el extranjero; y muchas veces ni siquiera valoran el sacrifico que uno hace para mandarles un poco de dólares desde el exilio. El mismo Adrián me contó de la madre de sus hijos que no paraba de pedirle cosas que muchas veces hasta eran innecesarias.

Respiré hondo y traté de desviar mi mente un poco para poder disfrutar las vistas que ofrecía aquella majestuosa ciudad. A donde primero me llevó mi amigo fue a hacer un recorrido por la Plaza Dan, en el centro. Se dice que en torno a esta plaza se creó Ámsterdam. Se puede apreciar  muchos edificios históricos por los alrededores, entre ellos el Palacio Real. Luego llegamos hasta el pintoresco y famoso Barrio Rojo, que lo había oído mencionar mucho. Este lugar está repleto de Cafés, y bares en los que está legalizada la venta y el consumo de marihuana. Obviamente, nosotros solo nos sentamos a tomar un café, y a comer algo.

Al día siguiente como mi vuelo era en la tarde, nos fuimos a recorrer un poco más de la ciudad. Primero visitamos la Casa de Ana Frank, donde conocí la conmovedora historia de las familias que se ocultaron entre sus paredes para escapar de la persecución nazi. Yo siempre había oído mencionar a Ana Frank, pero no sabía la historia detrás de ese nombre; me encantó el lugar. Luego hicimos una visita al Museo Van Gogh para conocer el misterioso mundo en el que se encontraba inmerso el pintor. De ahí nos dirigimos al espectacular mercado de las Flores para alegrar un poco nuestras almas con la abundancia de rosas y tulipanes de distintos colores. Y finalmente visitamos algunas catedrales en las cercanías ya que no tenía mucho tiempo.

Después de almorzar, tuve que convencer a Adrián para que no me acompañara al aeropuerto. Él quería ir, pero si lo dejaba se iba a dar cuenta que yo no iba para La Habana y podía tratar de persuadirme para que no me arriesgara, o bien podía meterse en problemas si a mí me detenían o algo así. Me costó un poco, pero logré que se quedara. En ese momento ya me empezaban a traicionar los nervios, y yo no quería que esto pasara porque cuando uno está nervioso a veces se hace muy evidente. En casa de Adrián aproveché de esconder bien en mi mochila el pasaporte cubano, y cualquier objeto que me pudiera relacionar con Cuba.

Al llegar al aeropuerto fui directo al mostrador de KLM para chequear mi vuelo. Hice la cola, y cuando llegó mi turno respiré profundo y fui para el mostrador. La agente que me atendió me hizo varias preguntas, entre ellas quería saber qué iba a hacer a Estados Unidos, si esta era la primera vez que viajaba a este país, y finalmente me preguntó por el boleto de regreso. Las dos primeras no tuve problemas, le admití que era la primera vez que viajaba y que iría a visitar a mis primos que vivían allá. Pero sobre el boleto de regreso solo se me ocurrió decirle que lo compraría una vez que estuviera seguro de la fecha que iba a  regresar pues no sabía si iba a estar uno o dos meses. La chica se llevó mi pasaporte y me dijo que tenía que hacer una fotocopia, que esperara ahí. Unos minutos más tarde regresó y me lo entregó con mi pase de abordar. Le agradecí y me fui derechito como una vela.

Ya tenía la mitad de la batalla ganada. Ahora me faltaba pasar el control de pasaportes y subir al avión que me llevaría al país de mis sueños. Me senté un rato en unos bancos que había cerca para tranquilizarme un poco pero lo que hacía era ponerme más nervioso aun. Entonces decidí enfrentarme al monstruo, pues tarde o temprano tendría que hacerlo y las cosas iban a salir bien o mal de cualquier manera. Así que entre más rápido mejor. Me armé de valor y me puse en la cola para pasar migraciones.

El oficial que me tocó no parecía muy amable. Hojeó el pasaporte y me miró medio atravesado. Luego empezó preguntarme cosas y yo no sabía si reírme o llorar, las piernas me temblaban, sentía que me caía, que me faltaba el aire, la cabeza me daba vueltas y no sé cuántas cosas más, lo cierto es que me entró una desesperación tan grande que pensé que me iban a descubrir. Los nervios me traicionaron de la peor manera. Pero el oficial creo que estaba obstinado de estar trabajando tantas horas seguidas y quería irse a su casa. Me miró una vez más y me estampó el pasaporte. Ni “buen viaje” me deseó, pero yo me hice el desentendido, agarré mi pasaporte y salí como un cohete de allí. ¡Qué alivio!

Minutos más tarde empezaron a abordar el vuelo a Nueva York. No me lo podía creer. ¿Era ese mi vuelo? Al parecer así era. Pero cuando llegué a la puerta de salida, tenía que entrar a un salón que es como un área neutra donde tienes que volver a chequear tus documentos con oficiales de Estados Unidos y ser requisado antes de subir al avión. Mis nervios se descontrolaron nuevamente y mi corazón empezó a palpitar tan rápido que se me quería salir del pecho. ¿Lograría burlar este último control y subir al avión que me llevaría sin escalas a Nueva York?

Continuará…

Ir al —–> Capítulo 15

Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
Anuncios

Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
Esta entrada fue publicada en Capítulos 10 - 19, Lee mi historia: y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

20 respuestas a Capítulo 14 Dolor ajeno

  1. Pingback: Parte 13 Retomando el camino | UN CUBANO POR EL MUNDO

  2. wow!! que travesía! ahora no me imagino que podría pasar, espero con todo el corazón que Adrian haya tenido una mejor suerte al igual que todos los que se sacrifican de este modo ! Espero con ansias el siguiente capitulo, imagino que fue lo mas dificil ya que el control de Estados Unidos debe poner nervioso a cualquiera. Muchos saludos y felicitaciones por tu excelente narración !

    Le gusta a 1 persona

    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Moniquita! Adrian logro hacer sus papeles, pero paso momentos muy duro mientras estuvo ilegal. Y te imaginas bien, pasar el control tan estricto de los EEUU era la parte mas dificil del viaje, veras lo que paso en mi proximo capitulo!!! Un abrazo y como siempre gracias por comentar!!!

      Me gusta

  3. Magaly G Denis dijo:

    Que pasó, quisiera saber el final de la historia, por favor, gracias.

    Le gusta a 1 persona

  4. Yerien dijo:

    MUY BONITA HISTORIA, IMAGINO Y DESEO QUE HAYAS LLEGADO A USA. ESPERO CON ANCIAS LEER EL CAPITULO 15. SALUDOS Y BENDICIONES.

    Le gusta a 1 persona

  5. Rosa gonzalaz dijo:

    FELICIDADES CADA DIA MEJOR Y EN UN BUEN SUSPENSO

    Le gusta a 1 persona

  6. Roger dijo:

    ¡Vaya! Eso es verdad, amigo. Uno siempre debe pensar que hay personas en peores condiciones que uno y agradecer a Dios por las pocas bendiciones que uno tiene a veces.

    ¡Qué nervios! Jeje… Así nos tienes a nosotros… Jajaja…. Esperando a ver el desenlace de esta parte. 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Asi es Roger, siempre hay alguien en peores circunstancias! jejeje
      El desenlace viene pronto, no te lo pierdas que esta como dice Maria Celeste “Al Rojo Vivo”
      Un abrazo mi hermanito, te espero pronto por aca!

      Me gusta

  7. Olguita dijo:

    Rodo, siempre terminas en la mejor parte!!!. Que castigo para mi!!!.
    Creo que si, que lo lograstes!!! Muchacho valiente!!!. Por favor, no demores en continuar. Gracias!

    Me gusta

  8. Nat Alie dijo:

    wowowowowowowo estoy emocionada!! ahaha que nervios. esta historia

    Me gusta

  9. Yamilé dijo:

    ¡Ahora sí se pone buena la cosa ja,ja,ja! Imagino cómo tenías los nervios, mi amigo. Y no sé cómo te fue en ese control de los americanos porque uno yendo legal y sin tener nada que esconder ya se pone nervioso, así que cómo sería tu paso por ahí cuando sabías que al llegar te ibas a acoger a la Ley de Ajuste Cubano…..
    ¡Loca por ver ese desenlace ja,ja,ja!

    Le gusta a 1 persona

    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Yami tienes razon, si con documentos legales uno se amedentra, imaginate yo que iba con documento falso. Veras lo que paso a continuacion! jejeje
      Un abrazo!

      Me gusta

  10. yudeiki dijo:

    que historia maravillosa espero que muchos cubanos que viven fuera de cuba la puedan leer verdad que tenemos una valentia o es el instinto de sobrevivir’ y ayudar a la familia si estas haciendo el cuento espero que salio todo bien como decimos en cuba y cuentanos de tus amigos me fui al trabajo y llegue corriendo a seguri leyendo maravilloso tu relato sabes hay muchos cubanso que nos han tirado la cara por el piso fuera de cuba pero tambien una muy gran parte qu ees unica en el mundo como nosros los cubanos pocos un beso y te deseo lo mejor en al vida un cubanazo de verdad no dejes de completar la historia

    Me gusta

  11. Darilis Gonzalez Perdomo dijo:

    Me gusta mucho tu suspence , pero me entristece que con tantas cosas que pasamos siempre estamos pensando en ayudar a la familia y no nos damos cuenta que los mismos desgraciados que nos han echo pasar tantas cosas se benefician con esa ayuda que desgraciadamente no podemos dejar de mandar,un abrazo y espero la proxima

    Me gusta

  12. maria teresa lopez barrios dijo:

    que interesante !! creo que haber conocido esos lugares tan hermosos e interesantes es lo mejor que te pudo haber pasado despues de tanta tension !! saludos!!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s