Capítulo 13 Retomando el camino

Damián y Liz habían “colgado los guantes” o al menos eso fue lo que me dieron a entender. Damián no quería arriesgarse a salir nuevamente y que Liz tuviera una recaída sin siquiera estar totalmente recuperada de la horrorosa experiencia que había enfrentado unas semanas atrás. Era razonable su argumento. Así que yo decidí tratar de conseguir el dinero para ver si podía hacer el viaje por mi propia cuenta. Necesitaría 1500 dólares para mandar a hacer el pasaporte y unos 1500 más para los otros gastos; por lo que debía tener un plan de viaje detallado para exponérselo a mi familia a ver si me lo financiaban.

Decidí decirles según fluyera sin un bosquejo previamente elaborado. Y así fue, les comuniqué la idea de comprar el pasaporte español y les expliqué cómo haría las cosas.  Para sorpresa mía su reacción fue positiva pero me dijeron que podían darme hasta 2000 dólares, y que solo podía contar con eso. Obviamente lo acepté. No era la cantidad que necesitaba pero por lo menos podía comprar el pasaporte y guardarlo unos meses hasta que pudiera reunir trabajando el dinero que me faltaba para hacer el viaje.

Al día siguiente le conté a José la buena noticia. Él se alegró mucho e inmediatamente me puso en contacto con el señor que conseguía los documentos. Una semana más tarde, después de recoger el dinero en la Western Union  fui directo a encargar mi pasaporte. Estaba muy emocionado, al fin empezaba a ver mi futuro con mayor optimismo. Y pasaron cerca de tres semanas antes de tener aquel anhelado documento finalmente en mis manos. ¡Uaoh! Yo me creía ya que era español de verdad. Aquel pasaporte estaba tan lindo que yo pensé que me iba a dar tristeza el romperlo cuando llegara a Estados Unidos.

Del dinero que me envió mi familia me quedaron 500 dólares que los guardé para ir reuniendo poco a poco hasta conseguir el resto. Pero para sorpresa mía una prima que vivía en Florida me envió un mensaje a través de su mamá en Cuba para que la llamara que ella me podía prestar el resto del dinero. Esto fue como maná caído del cielo para mí, jamás hubiese pensado que esta prima me apoyaría  con el dinero; ya que entre nosotros no había una relación tan estrecha. Por eso ni siquiera me atreví a pedírselo en primera instancia. Pero así es, uno recibe de quien menos se lo espera. Así que unos días más tarde decidí llamarla. Al principio no quería pues me daba pena contar con ella, pero nada cuando uno está afuera tiene que perder la pena, si no te come el león como decimos en buen “cubano”. Ella estaba feliz de poderme ayudar y me envió los mil dólares que necesitaba.

Ahora me ponía yo un poco nervioso de ver cómo había podido resolver todo así de un momento a otro sin imaginármelo. Ya tenía el pasaporte en las manos, solo faltaba planificar el resto. Y esto es lo que haría; sacaría un boleto de regreso a Cuba a través de Ámsterdam. Y también compraría otro boleto de Ámsterdam a Nueva York, donde vivía mi familia. De Kiev saldría con mi pasaporte cubano como que iba para Cuba y luego chequearía con el pasaporte español el boleto a Nueva York. Claro, tenía que conseguir el visado de tránsito en Holanda para poder salir del aeropuerto y chequear ese otro vuelo. Suena una poco complicado pero no lo era. El único problema es que tenía que esperar mi residencia para poder obtener la visa a Holanda, de lo contrario me la negarían.

En Ucrania era muy fácil sobornar pues el país no estaba estable políticamente, y al parecer el soborno estaba allí a la orden del día. A través de José, con un amigo de él conseguí mi residencia por asilo político pagando 250 dólares y una botella de vino. Con ese dinero mi expediente pasó de estar al final del bulto a ser el siguiente en analizar, muy fácil. Ahora solo tendría que esperar 15 días para recoger mi pasaporte con el sello de residencia permanente ya estampado ¡Las cosas que uno resuelve conociendo la persona correcta en el momento preciso! Claro y con la ayuda del dinero.

Mi siguiente paso fue conseguir la visa de Holanda. Fui a una agencia de viajes e hice la pre-reserva de mi boleto a Cuba. Con eso fui al consulado holandés y solicité una visa de transito por 72 horas que me permitiera salir del aeropuerto “según yo” para conocer Ámsterdam. Increíblemente me dieron el visado sin preguntar ni media palabra. Yo saltaba de alegría, me parecía inaudita la facilidad con que había resuelto las cosas.  Ya tenía todo, solo me faltaba comprar el boleto.

Mientras tanto hable con Damián y Liz, y aunque no les di detalles de lo que haría, les comenté superficialmente como sería el viaje. Me pidieron que usara mucha cautela, que las cosas podrían salir mal sin imaginármelo y me pidieron que tuviera un segundo plan en caso que algo fallara. A veces uno se confía que todo va a salir bien y no tiene un plan de emergencia. Yo en este caso no tenía en mente uno así que me arriesgaría a lo que pasara. Pensé que si no resultaba pues regresaría a Cuba y lo volvería a intentar. Pero no sé por qué estaba tan seguro que todo me saldría bien. Ellos por su parte tenían que seguir en espera de su juicio para de ahí ver que hacer.

Para este tiempo Kiev estaba hermosa. Había llegado el verano y la ciudad había recobrado la vida. Todo verdecito, flores por todas partes, la gente en la calle, en fin un panorama totalmente distinto al que me había tocado 5 meses antes cuando llegué a Ucrania. Daban hasta ganas de quedarse, pero ni hablar, ya yo estaba con mi mente enfocada en mi partida; así que fui y compré mi boleto para dos semanas más tarde, para tener tiempo de despedirme de mis amigos cercanos.

Dos días antes de partir Damián y Liz tuvieron su juicio, y el juez ordenó la deportación. Les concedieron 30 días para que abandonaran el país. ¡Qué incertidumbre! ¿Qué podían hacer ahora? Yo ya me estaba yendo, y ellos no sabían que hacer porque les dijeron que si se pasaban de 30 días irían a la cárcel. Quedamos que si mi “jugada” salía bien, entonces yo les pondría en contacto con José para que ellos pudieran usar la misma vía. El día antes de partir me despedí discretamente de mis amigos, entre ellos Sasha y su mamá, y solo les pedí que me desearan suerte. Ellos muy tristes se despidieron y me rogaron que les llamara en cuanto llegara para estar tranquilos.

¡Y el anhelado día llegó! No podía creer que me estaba yendo a los Estados Unidos. Me tomé una pastilla la noche antes para tranquilizarme y me sedó totalmente. Así que me levante lleno de vitalidad, muy tranquilo, con el optimismo al 100 por ciento, y me dirigí al aeropuerto de Kiev. En el fondo de mi sentía un poco de nostalgia. Ahora que estaba empezando a cogerle el ritmo a la ciudad y las cosas mejoraban, de pronto me veía dejándolo todo y aventurándome nuevamente a desconocido.

El cuerpo humano se adapta a todo, pero a la vez nos limita cuando salimos de nuestra zona de confort. Si no luchamos contra eso, nunca logramos nada en la vida. Yo ya había salido de mi zona de confort cuando decidí perseguir mis sueños en exilio. Deje atrás mi tierra, mi familia y mis amigos para marcharme sin saber a dónde, y sin saber qué hacer cuando llegara; pero eso sí, con un objetivo claro en mente, mi libertad.

Ahora, cuando ya me estaba adaptando a la nueva ciudad, a los nuevos amigos, y hasta había aprendido el idioma, me estaba lanzando nuevamente a lo desconocido, saliéndome otra vez de mi zona de confort para ir tras mi sueño americano. No sabía que iba pasar, pero ahí estaba yo, como en un principio dispuesto a luchar hasta las últimas consecuencias.

Una vez en el aeropuerto de Kiev todo fue rápido y fácil. Mi equipaje era solo mi mochila de mano, la que había traído de Cuba. No podía llevar maletas pues la hubiese tenido que mandar hasta La Habana, pero como la mochila era grande, ahí cupo toda mi ropa. Pase inmigración sin problemas, y una hora más tarde estaba en el avión que me llevaría a Ámsterdam. Increíblemente estaba muy relajado y confiado, parece que aún tenía el efecto de la pastilla. Hasta ahí todo marchaba bien como era de suponerse. Pero ¿Qué pasaría al llegar a la capital holandesa? ¿Conseguiría mi objetivo de cambiar a un pasaporte falso, pasar inadvertido y abordar el avión que me llevaría a tierra norteamericana? Grandes momentos de tensión me esperaban en las próximas horas.

Continuará….

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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9 respuestas a Capítulo 13 Retomando el camino

  1. Alfredo Victoria Cabrera dijo:

    Todo hombre tiene dercho de ser libre sin rectricion por nimgun dictador q logra destruir familias y separar los padre de los hijos

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  2. Maria Teresa Lopez Barrios dijo:

    Que bonita esta la ciudad de Kiev.. todo verde y las flores tan hermoso que se ve!! me gusto lo que dijiste de la zona de confort!! y tienes mucha razon en tus palabras ,,, creo que hay que salir a luchar por sus sueños si no de lo contrario no lograremos gran cosa !! me quedo con esa reflexion y en la espera de seguir leyendo tu interesante historia!! felicidades Rodol !! saludos!!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Tere! Si, la ciudad hermosa!!! Me encantaria un dia regresar a Kiev. Y pues si, todos nos sentimos bien estando en el area de confort, pero resulta que las cosas interesantes suceden fuera de esa area! Saludos!!

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  3. jorge luis otero mesa dijo:

    Hola Rodolfo nos estas dejando embuyao , con la espera del proximo ,capitulo, te contare que en estos 5 meses que llevamos aqui en Hungria,lo mas bonito que nos a pasado es que amigos cubanos de mi infancia, que hacia muchos anos que no veia me han apoyado ,con su ayuda espiritual, y material, para ellos mi mas sincero agradecimiento .bueno hermano seguimos en contacto, cuidate

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  4. Muy buen consejo para todos ! muchas gracias !!!!

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  5. Rosa gonzalaz dijo:

    HOLA RODOLFITO CADA DIA LO NARAS MEJOR Y MEJORASTES TU PAGINA UN GRAN ABRAZO

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  6. Yamilé dijo:

    ¡Qué bien, ahora sí que se estaba materializando tu sueño de llegar a los EE.UU! Es increíble lo fácil y rápido que pueden cambiar las cosas, y lo mejor que en este caso, es que estaban cambiando para bien.
    ¡Cada día más interesante tu historia, mi amigo!
    Muaaaaa.

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  7. Momento de tension, de veras mejora tu estilo a medida que avanzas. Muy buena hisotira. Solo espero que no sucedan muchas mas cosas negativas

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