Capítulo 12 Una buena samaritana

Estaba atravesando momentos muy difíciles, me sentía solo y con ganas de rendirme. Mis amigos perdieron todo su dinero en su intento por llegar a los Estados Unidos y estaban pendiente de juicio en Moldava. Yo, extrañando a mi familia, y dudando si habría valido la pena estar allí en libertad aun teniendo un futuro incierto. Una vez que sales te das cuenta que no es lo que uno se imaginaba cuando estaba en Cuba. Mis emociones me traicionaban, quería pensar que todo era un mal sueño e increíblemente llegué al punto de anhelar el regresar a mi tierra. Pero nada, ahí seguía yo, en suelo ajeno como guerrero errante, persiguiendo un sueño.

Elena siempre estuvo al tanto de mí. Muchas veces me recogía en la casa de Liana (la señora que me brindó su casa en el campo) y me acompañaba a los lugares a hacer gestiones o a lo que fuera. Su compañía me agradaba. Yo soy un ferviente admirador de las personas inteligentes. Esta chica aprendió español empíricamente, a través de libros y charlas por internet con personas de habla hispana. Era asombroso el hecho que pudiera hablar la lengua prácticamente sin acento, yo hasta ahora no entiendo cómo lo hizo, pero lo cierto es que su talento era innato, si no me equivoco también hablaba francés a la perfección.

Un día conversando con ella le pregunté sobre Liana. Yo llevaba dos semanas ahí, y ya estaba familiarizado con la casa y donde quedaba cada cosa, pero no sabía cuál era el cuarto de esta señora que tan bondadosamente me ofreció una habitación para que viviera hasta que yo resolviera mis asuntos y empezara a trabajar. Elena se puso un poco nerviosa, pero me dijo que no era algo por lo que debía preocuparme. Yo pensé que seguramente tendría otra casa cerca o algo así, pero no estaba seguro. Después de presionar un poco, Elena me confesó que Liana tenía un cuarto atrás de la casa, donde estaban sus animales y que había puesto una camita alli para ella para poder brindarme su cuarto y así ayudarme. Me quedé sin palabras. Esta alma humilde y bondadosa se había privado de su comodidad para ayudarme y ofrecerme un lugar donde estar; siendo yo totalmente un extraño para ella, que ni siquiera hablaba su idioma. A veces uno tiene que estar en problemas para darse cuenta cuantas personas buenas existen alrededor.

Esta foto retrata a la Liana.

Esta foto retrata a la Liana.

Le pedí a Elena que fuéramos a la casa y que por favor le dijera que yo no podía aceptar aquello. Que yo podía perfectamente dormir atrás en el establo y que ella se pasara a su cuarto, pues era una persona mayor con problemas de salud, y yo no podía permitirlo. Elena se reusó a hablarle pues había quedado con la señora en no decirme nada.  Finalmente accedió y fuimos a hablar con ella, pero no hubo forma de convencerla. Mi corazón se hizo pedacitos de pensar que esta señora a su avanzada edad y con múltiples problemas de salud estaba durmiendo con sus animales. No pude más que darle un abrazo fuerte y con lágrimas en los ojos agradecerle.

Para suerte mía, un amigo de la escuela de ruso me consiguió un trabajo limpiando un supermercado en las noches. No era mucho el pago, aproximadamente unos 30 dólares a la semana, pero eso era un ingreso al menos que me ayudaría a mantenerme y salir adelante. Como yo estaba viviendo en el campo, me era muy difícil viajar hasta el centro de la ciudad a trabajar de noche ya que me tomaba una hora y media en llegar; y a la hora que salía en la madrugada no había transporte de regreso así que tenía que esperar un par de horas en la parada a que amaneciera. Con el frio que hacía, la espera no era nada agradable por lo que hablé con el muchacho que me consiguió este trabajo y decidimos que me mudaría a su cuarto y pagaríamos la renta a la mitad, de este modo nos ayudaríamos mutuamente. Además podría irme de la casa donde estaba y devolver el cuarto a la dueña ya que esto era algo que me tenía preocupado.

Me encargué de comprar una caja de chocolates muy linda para mi anfitriona, la señora Liana, que con mucho cariño y amor me brindó todo lo que tenía, como una buena samaritana. Así que con la ayuda de un amigo fui para la casa y le dije que había conseguido trabajo y una renta y que me mudaría. Ella puso una cara muy triste y con lágrimas en sus ojos me dio un abrazo y me dijo que se alegraba por mí pero en si en cualquier momento necesitaba regresar que allí tendría mi casa. Le dije que quedaba profundamente agradecido y que su gesto no lo olvidaría jamás.

Yo estaba feliz con mi nuevo trabajo, creo que necesitaba algún motivo para seguir luchando, y al menos con un trabajo ya se aliviaba un poco la ansiedad con que estaba viviendo; era como si al final del túnel empezara a ver un rayito de luz. Durante las siguientes semanas logré salir del estado depresivo que me agobiaba. Al estar de nuevo en la ciudad recuperé el contacto con Sasha y su mamá y conocí unos cuantos amigos más que me ayudaron a adaptarme al estilo de vida un tanto agitado de la sociedad ucraniana.

Un día mientras limpiaba en el supermercado, conocí a un cubano que entró nuevo a trabajar. Su nombre era José. Como nos tocó la misma área, tuvimos tiempo de hablar y me contó su historia. Me dijo que llevaba 20 años en Ucrania. Cuando la antigua Unión Soviética existía, Cuba enviaba muchos estudiantes a hacer sus carreras a diferentes universidades ucranianas y rusas dependiendo de la carrera.  Ahí fue cuando a José lo enviaron a estudiar a Kiev por 4 años. Para el fin de su carrera se casó con una Ucraniana y decidió quedarse en Kiev. Luego se arrepintió y quiso irse con la esposa para Cuba pero ya era tarde para regresar y no tuvo otra opción que quedarse y hacer su vida en Ucrania.

Lo que estudió José fue una carrera técnica, pero fueron raras las veces que encontró trabajo en su campo por eso trabajaba en cualquier cosa; y por casualidades de la vida vino a trabajar al mismo lugar que yo. Yo estaba muy contento por poder hablar  con alguien en mí mismo idioma, y más que él parecía una persona de buenos sentimientos e inspiraba confianza. Yo por mi parte le comenté como había sido mi vida hasta ese momento y como había llegado a Ucrania. También le dije que si un día encontraba la posibilidad me iría a los Estados Unidos. Lo único que le oculté fue mi condición de estar trabajando ilegal, pues no podía revelar eso a nadie.

A los pocos días de conocer a José y de compartir algunas noches de trabajo con él, me comentó algo que me dejaría pensando. Me dijo que él conocía a un muchacho árabe que conseguía los pasaportes españoles falsos por 1500 dólares y que eran prácticamente originales, por lo que no había riesgo que lo descubrieran. Que si yo quería hacerlo le dejara saber y el me pondría en contacto. Yo aunque un me puse un poco nervioso le dije que lo pensaría y le daría una respuesta pronto.

Yo no tenía de dónde sacar esa suma de dinero pero pensé que a Damián y Liz les sería útil este contacto ya que ellos estaban en Moldava sin documentos y esta sería una nueva oportunidad para ellos poder salir, así que les envié un e-mail explicándoles la situación y la posibilidad que había. Damián me llamó enseguida que vio el mensaje, pero me dijo que él no creía que Liz estuviera en condiciones de volverlo a intentar, la experiencia anterior había sido muy traumática para ella. Le daba miedo que la operación volviera a fracasar y me confesó que no aguantaría ver nuevamente a Liz en las condiciones que ella se puso cuando los encarcelaron.

Entonces me pregunté ¿será acaso que ellos están pensando regresar a Cuba o es que quizás ya tienen algo entre manos que yo no sepa? Yo entendía lo amargo de la experiencia que ellos vivieron pero no era como para darse por vencidos. Bueno, yo cumplí con decirles, ya dependía de ellos el hacerlo o no, yo solo quería ayudar. Pero de momento se me ocurrió algo más, 1.500 dólares no era lo mismo que 10.000 ¿qué tal si contaba con mi familia para ver si podrían ayudarme con este dinero ya que no era tanto como la suma anterior? ¿Aceptarían ellos prestármelo sabiendo que la salida de Damián y Liz había sido un fracaso?

Continuará…

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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17 respuestas a Capítulo 12 Una buena samaritana

  1. Pingback: Parte 11 Raíces | Un cubano por el mundo

  2. Aida Ascanio Montero dijo:

    Increible lo que hacen las almas samaritanas se que le estaras agradecido de por vida y una muestra es este capitulo que al igual que los 11 anteriores me gusto mucho, sigo en conexion para el 13.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Muchisimas gracias Aida! De hecho que estare agradecido de por vida con todas estas personas que de una manera u otra me ayudaron en el camino! Imposible olvidarles!

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  3. Rosa gonzalaz dijo:

    AY RODOLFITO EN ESTE MUNDO Y EN LA ACTUALIDAD TODAVIA QUEDAN MUCHAS PERSONAS BUENAS Y DE CORAZON NOBLE. TU ERES UN BUEN EJEMPLO DE ELLO SIEMPRE LISTO AYUDAR. UN SALUDO A TUS PADRES Y TU RECIBE UN GRAN ABRAZO TU CAPITULO DE HOY ESTUVO COMO SIEMPRE MUY BUENO.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Rosita tienes mucha razon, en la actualidad todavia existen personas asi, y tu eres una de ellas. No hay una vez que haya llegado a tu casa que no me sienta como en la mia. Tu desbordas en hospitalidad y cada vez que paso por alla con mis padres somos tratados como reyes. Muchisimas gracias por ser tan linda con nosotros. Un abrazo y gracias por siempre separar un tiempito para dejarme un mensjae en el blog, lo aprecio mucho! Un abrazo, y saludos de mis padres para ti tambien!

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  4. Darilis Gonzalez Perdomo dijo:

    Estoy leyendo y llorando , me parte el alma que tengamos que pasar tantos sufrimientos para ser libres

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Asi es Darilis, no es facil que tenemos que pasar los cubanos por poder buscar un mejor futuro. Gracias por leer mi blog, espero sigas la continuacion de las historias! Saludos!

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  5. Yamilé dijo:

    Ro, el gesto de la señora Liana la verdad que me dejó sorprendida, ¡wow, cuánta bondad y generosidad la de esta señora! Y encima desde un principio te ocultó el hecho de que ella se tuvo que poner incómoda para no hacerte sentir mal. Desde luego esta señora se merece todo lo bello de este mundo.
    Ay Ro, y tú en medio de aquella incertidumbre ya no sabías ni qué hacer, ¡qué dura es la vida del inmigrante!
    ¡Qué bueno que siempre hay una luz al final de túnel!
    Me encanta leer tu historia, mi amigo. Besos grandes, muaaaa.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Yami asi es. Esta accion de Liana la llevo guardada en mi corazon. Una mujer excepcional que sin conocerme y ni hablar mi idioma me brido lo que tenia, como la viuda de la parabola de Jesus que dio todo cuanto tenia. Pero bueno, son angeles que se cruzan por nuestro camino para que la transicion nos sea mas facil. Estare agradecido con ella de por vida. Y yo pues ya sabes, en medio de todo aquello y sin saber que hacer, pero te quedaras boquiabierta con lo que pasara en la continuacion de esta historia.
      Un abrazote y mil gracias por siempre dejarme tus impresiones!!!

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  6. Sayde Chaling Chong Garcia dijo:

    Me quede enganchadisimo a la historia me lo leí todo de un tirón… cuando puedas cuéntanos mas y podrías publicar un libro… yo te lo compraría.. aunque ya le me lo haya lee ido en el blog jjjjj

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Sayde, bueno si tengo comprador pues capaz que me lance con el libro jajaja. Gracias hermano! Espero continues leyendo la historia, hay muchas cosas por contar todavia! Saludos! Rodo

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  7. Melba dijo:

    Si crees que en el mundo hay bondad, encontraras bonda!!! me tienes enganchada a tu historia estoy esperando el proximo capitulo. Es increible lo que hay que pasar para realizar tus suenos!!! Gracias por compartirlo. Exitos y seguro que te ha ido bien,lei tu historia de un tiron ayer cuando la vi en fb y espero ansiosa el proximo capitulo como esperaba en una buena telenovela. Bendicones!!!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Melba, que decir? tienes toda la razon! Si lo crees, lo encuentras! Y asi es, no es facil lo que nos toca cuando decidimos aventurarnos al exilio. Me alegra que te haya gustado la historia, espero sigas conectada con los siguientes capitulos! Saludos y bendiciones!

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  8. maria teresa lopez barrios dijo:

    y sigo diciendo que hay gente tan buena en este mundo !!! mira que me tienes aqui leyendo todos los capitulos de tu gran historia rodol !! gracias por compartir tus experiencias ,,voy por el siguiente!!!

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  9. Que lindo capitulo !! esa señora es más que una buena samaritana ya que no solo te ayudo con lo que tenia, sino que se despojo de su comodidad para dártela a ti, que calidad de persona, me siento contenta al leer que hay gente asi ! como siempre leyendo tu historia, aunque un poco tarde no me la pierdo 🙂

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  10. Ging Freecss dijo:

    Wow,me conmovió lo de la señora,es genial tu historia 🙂

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