Capítulo 11 Raíces

Liz logró recuperarse al menos físicamente y salió del hospital unos días más tarde, entonces fueron para la casa de unos amigos que habían conocido. Supongo eran unos buenos samaritanos que ellos  se habían encontrado tal como Sasha y su mamá; y que después de ver a Liz en esa situación les brindaron ayuda. Aunque Liz estaba estable de salud, aún seguía muy triste y deprimida. Emocionalmente estaba mal. Después de tanto trabajo, cuando pensaban que las cosas iban “viento en popa” todo se desboronaba. Ellos sentían esa sensación de estar nadando contra la corriente. Yo los entendía, pues no había sido un camino fácil.

Damián me llamó una vez que estaban ubicados y pudimos hablar con más calma. Yo le expliqué lo que me había contado Nelson pero le dije que necesitaba saber qué pasó en realidad. Según él, todo salió muy bien al salir de Moldava.  Pasaron control de migraciones y abordaron sin el más mínimo problema. Estaban nerviosos, pero seguros que ya el peligro había pasado y en pocas horas estarían pisando suelo americano. Pero de Moldava no hay vuelo directo a Estados Unidos, por lo tanto iban a través de una breve escala en Viena. Ellos no tenían que salir del área neutra del aeropuerto ni pasar migraciones, era solo cambiar de avión. Al llegar a la capital austriaca, debían buscar la puerta de  conexión de su próximo destino que era Miami y listo. Pero aquí fue donde todo falló. Al salir de la puerta del avión, dos oficiales de inmigración les pidieron que los acompañaran. Ellos no se negaron y cuando llegaron a la oficina les dijeron que serían deportados por portar documentos falsos. Cuando los requisaron obviamente encontraron los pasaportes cubanos y comprobaron sus identidades y nombres verdaderos. Por tanto los detuvieron y los deportaron al día siguiente a Moldava. Una vez allí, tuvieron que pagar 50 dólares cada uno para ponerles una visa de entrada en los pasaportes españoles falsos con los que fueron deportados y los mandaron a prisión a esperar juicio. Claro, le quitaron toda su documentación y les dijeron que se  la entregaban el día del juicio. Supongo que de ese modo se verían obligados a permanecer en el país. El resto ya lo saben, al Liz enfermarse les dejaron pagar una fianza y les permitieron esperar el juicio afuera.

¿Y ahora qué? ¿A quién creerle? Yo me incliné por la versión de mis amigos. Sea como sea, el plan salió mal, y Nelson debía ayudarlos. Pero resulta que Nelson no apareció más. Pasaron días y semanas y yo no volví a saber de esta persona; cambió su número de teléfono y se esfumó. Yo me sentía muy mal, porque Damián y Liz no hacían más que preguntarme por  este escurridizo coyote, pero yo a la verdad no tenía información ni conocía a nadie que supiera como localizarlo. Lamentablemente habían perdido su dinero, y lo peor es que no podían moverse de allí hasta que enfrentaran su juicio.

¿Por qué Nelson hizo esto? No lo sé. Al menos debió dar la cara. Hoy día, yo sé qué fue lo que falló, o creo saberlo. Damián y Liz fueron víctimas de la situación y salieron perdiendo su dinero. En mi opinión no tuvieron la culpa de nada, ellos solo seguían instrucciones. Por otra parte pienso que Nelson hizo bien su trabajo, pero cometió un error que le costó fracasar con dos clientes y perder la reputación de hacer bien su trabajo, sin contar el desastre que provocó.

Esta es la situación. EL 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos enfrentó el mayor ataque terrorista de la historia. Esto provocó que el país se convirtiera en la nación más obsesiva en lo que a control se refiere. Ningún país tiene medidas de seguridad tan extremas antes de viajar como las tiene EEUU. Requieren una investigación exhaustiva de todo pasajero que esté reservado en un vuelo a cualquier parte de la unión americana. En el caso de Damián y Liz este es el panorama. Ellos eran ciudadanos españoles, e iban a viajar con un boleto de ida de Moldava a Miami, vía Viena. ¿Dónde está el error? Al gobierno americano debió serle sospechoso que dos personas con pasaporte español viajaran de un país que no es su lugar de origen a Estados Unidos con un pasaje de solo ida. Esto es una alerta roja (como le llaman los americanos) automática. Como comprenderán los americanos tienen personal regado por todas partes y prácticamente en cualquier aeropuerto del mundo de donde salga un vuelo a los Estados Unidos. Al darse cuenta de estos dos individuos viajando solos de esta manera peculiar, los investigaron. Ellos se dieron cuenta del problema, así que los esperaron en la puerta del avión y confirmaron sus sospechas. Al día siguiente estaban en un avión de regreso a Moldava.  El coyote debió sacarles el boleto de Moldava a Miami y regreso Miami a Madrid. De ese modo no hubiese levantado sospecha y todo hubiese salido bien. Claro eso le hubiese sido una perdida para él pues era más dinero invertido que no iba para su bolsillo, pero ese pequeño detalle hubiese sido el éxito de la operación. Claro está, este es mi punto de vista y lo que pienso hoy, después de varios años  lidiando y viendo casos con este tipo de problema.

Bueno,  cambiando el tema, hubo algo que me atormentó mucho y hasta el día de hoy no sé si tome la decisión correcta.  Damián y Liz me rogaron que me fuera para Moldava con ellos para estar juntos los tres de nuevo. Como cubano yo no necesitaba visa y podía ir, pero si salía no podría regresar a Ucrania después. Más o menos ya conocía Kiev, tenía amigos, estaba yendo a una escuela de ruso, tenía un lugar donde vivir y una organización religiosa me estaba ayudando a conseguir mis papeles de residencia. ¿Debía yo dejar aquello e irme a un lugar que no conocía a empezar de cero otra vez? Ellos tenían su familia en Estados Unidos que pagaba el dinero que fuera porque estuvieran bien, pero yo no tenía quien pagara por mí. ¿Y si conseguían otra forma de irse y me tenía que volver a quedar solo? Me dolió en el alma, pero les dije que yo no podía irme para Moldava con ellos. Yo ya estaba empezando a hacer mi vida en Ucrania y no podía dejar todo como estaba e irme a la aventura. Aquella decisión hasta hoy la llevo a cuesta pensando si hice bien o no en dejarlos en Moldava y yo quedarme en Ucrania. Pero a la verdad que cuando uno no tiene dinero no tiene muchas opciones. Yo prefería seguir donde estaba hasta que me estabilizara, y ayudarlos en lo que estuviera a mi alcance.

Además de eso, ellos estaban pendiente de juicio, era posible que los deportaran a Cuba, o quizás lograran quedarse. Pero no había seguridad de nada, solo sabía que una abogada les estaba ayudando, pero no les garantizaba ganar el caso. Yo les dije que debían esperar, y si les dejaban quedarse entonces debían intentar salir de nuevo ya que su familia estaba dispuesta a ayudarles, pero que en cambio yo no tenía esperanza alguna de un día salir de allí. Estoy seguro que ellos no lo aceptaron tan bien, pero si me entendieron.

Yo por mi parte luchaba por adaptarme a la nueva cultura, el nuevo idioma, y a una nueva vida. ¡Qué difícil se me estaba haciendo! Mi mente quería el cambio, sí, aunque esperaba que la transición fuera más fácil. Pero mi corazón estaba en Cuba, extrañando a mis padres, mis amigos, mi barrio, y hasta mi perro. Creo que me estaba cayendo el “gorrión”. No sabía que era eso hasta que me dio a mí. Yo decía “¿extrañar? ¡Nah! Eso no va conmigo, yo no voy a extrañar nada.” Mentiras, a dos meses de haber salido de Cuba, después de haber sobrepasado mil obstáculos, me empezaba a afligir. Comenzaba a extrañar más que nunca y estaba muy susceptible. El simple hecho de comer un helado o una golosina me hacía pensar en mi hermanito, o en mi mamá, que a ellos les hubiese gustado comerlo también pero no tenían el acceso y tampoco estaban ahí conmigo para disfrutarlo.

A veces por cosas como esta se me salían las lágrimas sin yo quererlo, ya sé, era tonto, pero no podía hacer nada para evitarlo; solo pensaba en mi familia y las ganas que tenía de estar con ellos. Me sentía solo en el mundo, y con un vacío muy grande por dentro. Ya no quería libertad, ni un mejor futuro, ni nada. Solo quería volver a estar con los míos, abrazarlos, reír con ellos, y decirle cuanto los quería. Hay cosas que no tienen precio en la vida, como el aroma del cafecito de nuestra madre en la mañana, el desayuno en la mesa, la ropa limpia y planchada. ¿Valía la pena el sacrificio de estar tan lejos por el simple anhelo egoísta de ser yo libre? ¿Y ellos que? ¿Acaso podía ser feliz cuando físicamente estaba allí pero mi corazón seguía en Cuba? La nostalgia me consumía. Estaba cansado de ser fuerte y fingir que todo estaba bien. Solo quería volver al principio y pensar que todo fue una pesadilla. Extrañaba a mi familia.

Continuará…

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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16 respuestas a Capítulo 11 Raíces

  1. Dios! que nostalgia! hasta yo entraño lo que dices 🙂 es impresionante como logras enganchar los capítulos y mantener el suspenso para que siempre nos dejen con ganas de mas !! bien!! en cuanto a la desición que tomaste de quedarte en Kiev, me pareció lo mas acertado, creo que no debes culparte por ello, cada uno decide teniendo en cuenta sus circunstancias y posibilidades, es lo correcto, y claro, entiendo que a esas alturas ya es mucha presión dentro… .. me encanta tu blog! y claro que siempre me doy un tiempo en las noches para leerlo 🙂 muchos saludos desde Perú.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Moniquita, que palabras tan lindas, lo aprecio mucho! Yo creo que si, que fue lo correcto, al final yo no podia estar jugando de un lado para otro porque no tenia el dinero y ya me estaban ayudando a hacer mi residencia. Ellos al menos tenian su familia que los ayudaba. Bueno ya veras como termina todo esto! Mil gracias nuevamente por leerme y siempre dejar tus mensajitos. Saludos!!!

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  2. Rosa Gonzalaz dijo:

    RODOLFITO ESTE CAPITULO ESTA MUY BIEN NO ME CABE LA MENOR DUDA QUE ERES UN BUEN ESCRITOR LO NARRAS TODO CON MUCHA CLARIDAD Y SENTIMIENTOS CONTINUA ASI DE RAPIDO UN ABRAZO

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Rosita! No creo que sea tanto un escritor, solo voy escribiendo los hechos como pasaron. Muchisimas gracias por esas palabras, me animan mucho! Un abrazo!

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  3. Pingback: Parte 10 Incertidumbres | Un cubano por el mundo

  4. Olguita dijo:

    La nostalgia nos toca a todos. Yo extraño a mis amigas, algunas lograron salir, otras no se donde estarán. Nosotros somos 3 hermanos, ya todos estamos fuera de cuba.
    Creo que tomastes la decision corecta.
    Continuo esperando el próximo capitulo.
    Gracias por compartir!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Hola Olguita! Gracias por dejarme tu mensaje! Has tratado de usar Facebook para ver si encuentras tus amigas? Creo que es un buen recurso.
      El proximo capitulo sale pronto, lo prometo! Saludos y gracias por seguirme leyendo!

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  5. gaboporelmundo dijo:

    Bueno ya a esta altura no tengo que decir que la historia es atrapante desde el principio al final, la verdad me hizo sentir identificado, si bien mis viajes fueron el mas largo de 4 meses, es verdad eso de estar disfrutando de la vida y buenos momentos, pero miras alrededor y queres estar en ese lugar con tus amigos y familia. Y en un momento te sentís como egoísta es verdad, pero en realidad los amigos y la familia se sienten orgulloso de uno que pudo hacer eso y ellos se ponen felices de formar parte del viaje a la distancia . Como siempre sos un capo! Seguí así Rodo! 😉 Abrazo!!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gabo mil gracias por dejarme tus impresiones, sabes que lo valoro mucho! Pues ya ves, tu mismo has experimentado lo que se siente cuando uno esta lejos de la familia y lo tienes todo pero no lo disfrutas pensando si los tuyos estaran bien o si estuvieran ahi contigo para disfrutar juntos. Yo se que mis padres estan orgullosos de mi, y saben que el sacrificio que hacia era para ellos tambien.
      Una vez mas agradezco tu comentario tan emotivo! Sabes que soy fan de tu blog y que me encanta! Un abrazo fuerte y algun dia nos veremos en alguna parte del planeta!

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  6. Yamilé dijo:

    ¡Una vez más, la vida les puso un gran obstáculo en el camino! Pero bueno, eso hizo que tú sacaras más fuerza y tiraras pa’lante. Es increíble la fuerza interior que podemos sacar en momentos difíciles.
    ¡Qué duro el momento del “Gorrión, mi amigo! Todos los que dejamos nuestra tierra y nuestra familia detrás tenemos esos días de nostalgia. En tu caso, vemos que toda tu aventura valió la pena y eso nos hace muy feliz. Gracias a tu perseverancia, hoy gozas de la mayor felicidad que puede tener un inmigrante, el tener a tus padres contigo acá. Por cierto, qué dicha ver que tus papis son tan jóvenes, hermoso y saludables, ¡felicidades!
    Mi Ro querido, tus historia cada día “engancha” más y nos tiene a todos expectante del próximo capítulo.
    ¡Muy buen trabajo, muaaa!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Yami si, “el gorrion” es lo mas malo que le puede pasar a uno, que dificil! Uno despues piensa que es tonteria, pero sufrimos como nunca en esos momentos. Inevitable, nos pasa a todos! Un besote corazon, y espero sigas disfrutando el resto de la historia!

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  7. gabrielvivas dijo:

    “Estaba cansado de ser fuerte y fingir que todo estaba bien. Solo quería volver al principio y pensar que todo fue una pesadilla.” Ese es el verdadero valor de una persona, reconocerse y admitir sus sentimientos. Bravo Rodolfo, te felicito. A mi también cuando me fuí de mi pueblo a la gran Caracas pasé por tres meses de cambios, que me hicieron dudar completamente sobre mi aventura. Luego leí que la ansiedad es normal, y si el migrante supera esos 3 meses, ya no habrá marcha atrás. Y ASI FUE VERDAD?

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  8. Rodolfo M. Paneque dijo:

    Gracias Gabo, a veces es verdad que uno se cansa de ser fuerte y quiere que las cosas vuelvan a su lugar, pero el reconocer nuestros momentos de debilidad nos ayuda a enfrentar de una mejor manera el futuro. A mi me paso tal cual, despues que pase ese bache y lo supere ya lo demas se me hizo facil! Gracias por seguirme leyendo mi hermanito, un abrazo!

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  9. maria teresa lopez barrios dijo:

    oye que dificil situacion elegir ,,entre seguir con tus amigos o quedarte ahi donde estabas ,, ,, creo que despues de todo fue una buena desicion ,, aunque me imagino el gran dolor que sentiste ,,al decirles que no podias estar con ellos ,,y con respecto al coyote ,, como puede haber gente sin corazon y lucrar con el dolor de los demas ,, sin importar lo que puedan estar pasando ,,, y cuanto habras sufrido y las veces en que querias tirar la toalla y dejar todo para estar con tu familia ,, pero creo que todo ha valido la pena!!!saludos!!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      No es facil lo que nos toca vivir a veces Tere. Y la vida esta llena de decisiones. En mi caso me dolio, pero me tuve que quedar. Pero bueno, veras como se desenvuelve toda esta historia jeje.

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  10. Ging Freecss dijo:

    Yo también caí en estrés luego de salir de Cuba 😦 ,aunque ya me he mejorado bastante pero no me ha sido fácil el cambio.

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