Capítulo 10 Incertidumbres

Chisinau, capital de Moldava

Chisinau, capital de Moldava

Increíblemente pasaron dos días sin que tuviera noticias de Damián y Liz. Todos estábamos ansiosos y preocupados, tanto yo como la familia de ellos que en los Estados Unidos estaban como locos buscándolos o tratando de conseguir alguna información sin levantar sospechas. ¡Qué desesperación! No sabíamos que pensar ni que hacer. No nos quedaba de otra que esperar que aparecieran, y mantener el optimismo en nuestras plegarias.

Mientras tanto yo, trataba de acostumbrarme al campo donde me había ido a vivir. Elena vino a buscarme al día siguiente y fuimos a hacer la prórroga de mi permiso temporal de residencia, que tenía que hacerlo mensualmente. Le comenté de la situación que tenía con Damián y Liz, y esto la puso un poco mal; pero lo disimuló y trato de darme ánimo. Yo estaba muy ansioso. A nuestra salida de la oficina de inmigración recibí una llamada de Nelson. Este me dijo que recién había llegado a Kiev y que él no tenía información. Insistió que estaba seguro que habían abordado su vuelo, y que no quedaba otra opción que esperar ya que muchas veces a los cubanos que llegaban a Miami con documentos falsos los detenían por varios días. Aprovechando que estaba en la ciudad, compré una tarjeta de teléfono y llamé a la familia de Liz para contarles mi conversación con Nelson. Pero estos seguían muy preocupados pues era hora que al menos hubiesen recibido una llamada de inmigración americana diciéndoles que tenían un familiar detenido.

Yo estaba atado de pies y manos, nada que pudiera hacer. Tenía que empezar a prepararme para mi nueva vida en Ucrania. En Kiev había conocido a un venezolano que estaba estudiando allá y me dio una tarjeta de un centro de ayuda a los inmigrantes, así que ese día me decidí y fui. Allí me orientaron y me dijeron cómo era el proceso para poder hacerme residente por asilo político y también me ofrecieron ir a clases de ruso. Yo obviamente acepté, y aunque preocupado por un lado, por otro estaba feliz por haber subido otro escalón. No era mucho a simple vista pero para mí era como haber ganado la lotería; al menos me darían una bolsa con alimentos cada mes, una tarjeta para bus y metro, y se encargarían de mantener mis papeles al día hasta que se aclarara mi status.

Cinco días pasaron y aun no tenía información sobre Damián y Liz, cuando a las 6 am me despierta el teléfono con una llamada entrante. Creo que el corazón se me detuvo y fue tanto el nerviosismo que no sabía qué hacer, no quería recibir una mala noticia. Al contestar escuché la voz de Damián. Las palabras no me salían del nudo que se me hizo en la garganta. “Rodo, soy Damián ¿estás ahí? ¿Rodo?” Entre sollozos le dije que sí, que por favor me dijera que todo había salido bien. Él con la voz quebrantada me dijo que lamentablemente era todo lo contrario y que estaban de regreso en Moldava.

Yo no lo podía creer, no sabía si estaba teniendo una pesadilla o aquello era real. ¿Cómo era posible que estuviesen de vuelta en Moldava? Aquello no era lo peor, sino que también estaban presos y él había conseguido un teléfono para llamarme de forma clandestina. No había tiempo que perder, Damián me dijo que la única forma de salir de allí era pagando una fianza de 500 dólares, y esperar a juicio. Me pidió que urgente llamara a la familia de Liz para que me enviaran el dinero y que esperara su llamada nuevamente para darme instrucciones de cómo enviárselo. Le pregunté por Liz, y solo me dijo que estaba muy mal. Hablamos 3 minutos y la llamada se cortó.

No, aquello no era una pesadilla. Me frustraba la desesperación e impotencia de no poder hacer nada. Eran las 6 am y no había forma que yo pudiera comunicarme a esa hora con la familia de Liz ya que en Kiev era de madrugada y yo estaba en el medio de un campo, sin contar que en los Estados Unidos era la 1 am. Tendría que esperar hasta por lo menos el medio día para poder llamar. Lo otro era darles la noticia sin siquiera yo tener mucha información que ofrecer.

Finalmente llegué a la ciudad y compré  la tarjeta para hacer la llamada, y después de varios intentos logré comunicar con los familiares de Liz. Como era de esperarse ellos se pusieron muy mal con la noticia. El mundo les daba vueltas y estaban con los niveles de estrés por los cielos después de tantos días de incertidumbre. Me comieron a preguntas, pero lamentablemente yo no tenía mucho que decirles. Solo que necesitaba el dinero lo antes posible para yo enviárselos a Moldava y que pagaran su fianza. Ellos inmediatamente me lo enviaron y me llamaron con la clave.

Yo no supe más de Damián y Liz hasta tres días más tarde que recibí una llamada de Damián para darme los datos de la persona que recibiría el dinero. Le pedí que por favor en cuanto salieran me llamara para saber lo que había pasado y me dijera la situación en que estaban; ya que la familia me llamaban constantemente y yo no tenía nada que decirles.  Mientras tanto contacté a Nelson para decirle la situación y que tenía que ir a sacarlos de allí pues operación había salido mal. Él me dijo que averiguaría que pasó y que por supuesto, él se encargaría de todo.

Damián finalmente me llamó después que salieron de la prisión. Habían ido con unos amigos que conocieron, pero Liz tuvo que ir para el hospital directo. Ella se enfermó de los nervios con el inesperado regreso y encarcelación a la llegada a Moldava; y no se recuperaba. Damián me contó esto casi sin poder, en medio de sollozos. Liz estaba totalmente desequilibrada de los nervios y había entrado en un estado depresivo muy grave. Perdió más de 60 libras de peso, no dormía, no comía ni bebía, y no hacía más que llorar. Se había deshidratado totalmente y ahora estaba con sueros y medicamentos en un hospital local. Damián me dijo que se le desvanecía entre sus brazos y pensó que la perdía. Nunca en su vida imaginó verla en ese estado. Yo no podía contener las lágrimas mientras lo escuchaba. Me quedé sin habla mientras mi alma se desboronaba y mi espíritu se quebraba. ¿Por qué los cubanos tenemos que pasar por tanto para alcanzar la libertad que merece todo ser humano? ¿Qué culpa teníamos de haber nacido en Cuba? Tantas cosas pasando por mi mente. ¿Qué mal habíamos hecho para merecer tener a Liz en ese estado? Nosotros solo queríamos libertad, pero nunca imaginamos el precio que tendríamos que pagar por ella.

Son increíbles las cosas que pasamos los cubanos por alcanzar un sueño. Nos tocó vivir en un momento crítico en nuestro país,  en una dictadura donde no tienes derecho a nada y es lo peor que le puede pasar a un ser humano. Es como estar preso sin rejas. Familias separadas, miles de muertos que se ha tragado el mar en sus intentos por escapar, o tal vez por reunirse con sus seres queridos en EEUU; y unos cuantos miles más como nosotros, pasando las de Caín en el exilio. Cuando sales tienes que enfrentar tantas cosas que a veces no sabes que es peor, si quedarse y aguantar; o salir a riesgo de caer en la boca del lobo. Y así estábamos nosotros, en la boca del lobo. Yo sin dinero ni condiciones en Ucrania, y mis amigos pasando por la situación más difícil de sus vidas sin tener siquiera algún familiar cerca que les pusiera asistir.

Damián me pidió no decir nada de esto a la familia y me hizo prometérselo. Yo moría por dentro por no poder decir la verdad. Desafortunadamente no podía hacer nada para ayudarles, excepto insistir con Nelson que regresara a recogerlos y volverlos a sacar; pero éste no me respondía el teléfono. Así que opté por dejarle varios mensajes de voz con la esperanza que en algún momento me llamara. Los siguientes días serían muy duros para nosotros. Pero me quedaba la duda ¿cómo fueron a dar Damián y Liz a Moldava nuevamente? ¿Qué falló? ¿Llegaron a aterrizar en Miami?

Estuve con esta incertidumbre por varios días, pues era muy difícil comunicarme con ellos, primero porque Liz estaba en el hospital y supongo Damián estaba todo el día ahí con ella.  Segundo porque no tenían un teléfono donde yo los pudiera localizar y tenía que esperar que me llamaran. Pero sin esperármelo recibí una llamada de Nelson para decirme que él había averiguado todo y que no fue culpa de él que el plan fallara, sino de Damián y Liz que al llegar a Austria se pusieron a andar de un lado a otro del aeropuerto y la policía los vio como sospechosos y los detuvo. Al ver que tenían pasaportes falsos obviamente los deportaron, pero que él había hecho su trabajo. Yo no supe que decir. Solo le imploré que los ayudara a salir de Moldava y que al menos los trajera para Ucrania de vuelta para que estuviésemos juntos, y le comenté la situación de Liz en el hospital para que se conmoviera y nos ayudara. Me dijo que me llamaría después para ver que se podía hacer.

Claro está, esta era la historia del coyote ¿pero sería verdad? ¿Serían tan tontos Damián y Liz para andarse paseando por el aeropuerto con los pasaportes en las manos levantando sospecha? Yo necesitaba oír la versión de ellos y saber lo que había pasado en realidad. No sé por qué, pero me daba la impresión que Nelson mentía para limpiarse las manos como Poncio Pilato. Pero la verdad es que había mucho dinero de por medio y una vida en peligro, así que había que llegar al fondo de todo aquello.

Continuará…

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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24 respuestas a Capítulo 10 Incertidumbres

  1. Leandro Fabio Lanusa dijo:

    Que duro amigo y que triste es como le ponen trabas a los emigrantes.

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  2. Yamilé dijo:

    Wow, nunca imaginé que Damian y Liz iban a terminar presos en Moldava. ¡Los pobres…! Es increíble el trabajo que pasa el inmigrante, por dios. Y encima Liz no aguantó más y explotó, algo lógico debido a la cantidad de estrés e incertidumbre acumulada desde que ustedes salieron de Cuba. Nunca imaginamos lo fuertes o no que podemos ser bajo fuertes situaciones de estrés. Supongo que por la cabeza de ustedes jamás se imaginaron esto que le sucedió a Liz. Bueno, solo espero que al final de esta historia me digas que ellos están tan bien como tú.
    Un capítulo muy triste mi amigo, pero como siempre, muy bien contada la historia.
    Besos grandes, muaaaaa.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Si Yami, lo triste es que ya no aguanto mas y exploto. Es mucho lo que pasamos a veces por perseguir un sueno, pero bueno quien no se arriezga ni gana ni pierde! Nosotros a la verdad nunca imaginamos verla asi en esa situacion, fue muy duro. Mil gracias Yami por siempre dejarme tu mensajito, sabes que lo aprecio mucho! Besos.

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  3. Rosa Gonzalez dijo:

    UN VERDADERO NOVELISTA ERES, ESTA TAN BIEN NARRADO QUE A UNO SE LE ERISAN LOS PELOS SABIENDO BIEN TODOS ESOS TRABAJOS Y VICISITUDES QUE PASAMOS LOS CUBANOS POR SALIR DE CUBA. CONTINUE RAPIDO MAESTRO DE LA NARRACION, UN ABRAZO.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Oh wow, si insistes me lo voy a creer! jajaja Gracias Rosita por esas palabras! Eres muy amable. Yo feliz que te siga gustando la historia! Un abrazo fuerte!

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  4. Luisa Maria Illarreta dijo:

    Felicidades, esta muy bien lograda tu narracion!!! Me he quedado fascinada como escribes y trasmites sentimientos, es muy triste lo que le ha pasado a nuestro pueblo, continua y por favor q tenga un final feliz,!!!

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  5. Aida Ascanio Montero dijo:

    Que sufrimiento como un ser humano puede aguantar tanto dolor? Seria una locura o fueron estafado como miles de cubanos? Me sigue impresionando tu historia asi que ahor4a puede3s disfruta de tus viajes, los cubanos somos ganadores. Felicitaciones no me quedan palabra para agradecerte compatir tu experiencia

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Muchisimas gracias Aida. Lamentablemente los cubanos a veces pasamos eso y mas con tal de alcanzar nuestra libertad. Agradecido yo con usted y todos los que me leen por dedicar un tiempito para dejarme siempre un mensaje. Lo valoro mucho! Gracias!!!

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  6. Olguita Zamora dijo:

    Rodo, muy bien narrada tu historia. Me da tristeza. Hoy casualmente cumplo 20 años de haber dejado nuestra tierra, digo nuestra, si es que aun nos pertenece. Para mi no fue color de rosas, tb pasé momentos difíciles.
    Espero continuar leyendote.
    Gracias por compartir!!!!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Olguita gracias por compartir ese pedacito de ti con nosotros. Todos tenemos nuestras historias, a unos les fue bien, a otros no tanto, pero al final todo se resuelve y las puertas se nos abren. Esperemos esta historia tenga un final feliz! Saludos!

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  7. Ibis dijo:

    Es una historia realmente impresionante que llega a lo mas profundo de nuestro ser,y reflejas una serie de sentimientos encontrados y es asi como sucede, el futuro es incierto pero la perseverancia es la que nos hace triunfar en la vida,espero continues contando la historia pues estamos deseosos de seguirla,muchisimas gracias por contar tus vivencias y suerte.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias por leerme Ibis. Tienes razon, asi es como sucede y esto es una historia de la vida real, pero como dices el que persevera triunfa. Esperemos que esta historia termine bien y veremos si la perseverancia da frutos o no! Saludos!!!

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  8. Amalio dijo:

    Y cómo termina ??????? Tengo amigos que pasaron una experiencia parecida, lo único que fueron deportados de México a Ecuador…Por suerte la cosa no trascendió…Ellos venían de Brasil por tierra hasta Ecuador y ahí tomaron el avión hasta México y una vez allá fueron deportados a Ecuador…con residencias falsas brasileñas pensaron que los deportarían a Brasil y gracias a dios que no lo hicieron….Su final fue salir ‘a rumbo’ (a travesando países) hasta los EUA con sus 2 hijas de 2 y 4 años. Realmente lo que han hechos estos HP con nosotros no es fácil…

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Bueno tienes que seguir la historia para ver como termina mi amigo! Lamento oir lo que pasaron tus amigos, como ellos conozco a varios que han hecho esa travesia y no es nada facil. Teriible lo que le ha tocado vivir al inmigrante latino, especialmente al cubano. Gracias por leer mi blog y seguirme Amalio, lo aprecio mucho! Saludos!!!

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  9. Regino & Mileidys dijo:

    Hola Rodolfo sabe mi esposo y yo nos hemos quedado muy conmovido con tu historia, esta muy bueno,emocionante y te deja con las ganas de que pongas rápido la continuación,por favor no demores mucho estamos locos por saber el final, cuidate y que dios permita que tus sueños se te hagan realidad.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Muchisimas gracias Regino y Mileidys! Aprecio mucho su comentario y agradezco sus buenos deseos! Me alegra saber que les ha gustado la historia y tranquilos, que pronto saco la continuacion! Saludos!!!

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  10. Estimado Rodolfo este capitulo me ha llegado al corazón!, sobre todo lo que expresas en los párrafos 9 y 10 ! solo me queda decir que admiro mucho al cubano en general, su lucha, su revolución es día a día en su lucha por sus sueños y por salir adelante!! no es lo mismo hacerlo desde otros países que hacerlo en Cuba, lo se y los admiro. Dios creo al mundo sin fronteras, sin limites,las fronteras están en la mente, todos somos hermanos, Saludos y felicitaciones

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Monica, me alegra saber que te sigue gustando la historia! Muchas gracias por esas palabras tan bonitas. Como dices, nuestra revolucion es el dia a dia de seguir adelante y luchar por nuestros sueños. Para el cubano es asi, y somos muchos los que pasamos por historias como la mia.
      Nuevamente muy agradecido por siempre apartar un tiempito para dejarme tu mensaje, lo valoro mucho! Saludos!

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  11. gabrielvivas dijo:

    Rodolfo, tremendo fiasco hermano…. Tremendo revés en la historia.
    Yo nunca he sido partidario de usar coyotes, porque eso es como poner zamuros a cuidar carne. Historias que he leído aseguran que cuando no fallan, te secuestran para cobrar rescate, cuando no, te dejan morir. Seguimos enganchados a la historia (seguimos digo, porque a mi esposa que ya la involucré).

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Asi es hermano, tremendo fiasco; pero alli si no era a traves de un coyote no habia forma de salir, por eso tuvimos que usarlo, o mejor dicho ellos, porque yo me quede. Pero bueno ya veras despues lo que pasa! Gracias por seguir mi blog a ambos, un abrazo!

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  12. maria teresa lopez barrios dijo:

    rodol ya me imagino el gran dolor y la desesperacion de no poder hacer nada por tus amigos!!! y todas las de cain que tubieron que pasar para obtener su libertad !! no cabe duda que fue un presio muy alto ,, pero lo mejor de todo es que has sobrevivido para poder compartir tu beela historia con tantas personas que te quieren y te admiran!! saludos!!

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