Capítulo 6 Primeras impresiones

Esas ansias de libertad se empezaban a convertir en pesadilla. ¡Estaba tan cerca, pero tan lejos a la vez! A escasos metros de mi había un mundo libre que explorar, pero al mismo tiempo tenía al lado a mis compañeros de viaje queriendo regresar a Cuba. Me sentía bastante frustrado y encima tenía un cansancio tan grande, que temí que esto fuera a influenciar mi decisión. Tenía dos opciones, aceptar la oferta de mis amigos de pagar mi pasaje de regreso, o lanzarme solo a esta aventura a sabiendas de contar con muy escasos recursos. Estaba entre la espada y la pared.

Por un momento vino a mi mente todo el trabajo que había pasado para llegar a donde estaba. Todos los obstáculos vencidos para conseguir el dinero, luego la visa y por último, la odisea de todo cubano: el tan anhelado “Permiso de Salida”. Recordé que una vez tenía todo listo me había quedado sin dinero, y Damián y Liz aparecieron como caídos del cielo a darme una mano y brindarme su ayuda. Aunque parezca poco todo esto fue un proceso de dos años. También vino a mi mente la imagen de mis padres, esta fue la tarea más difícil que tuve que enfrentar, cuando les comenté de mi viaje y los motivos de mi partida. A ellos les invadía el dolor inmenso de dejarme ir tan joven, sabiendo que no tenía nada claro de dónde iría o qué haría; y no hacían más que tratar de disimular su aflicción. Sus caras tristes me venían constantemente a la mente. Yo los entendía en cierto modo, pues ningún padre querría dejar ir su hijo así solo y sin dinero rumbo a lo desconocido. Ellos pusieron objeción por supuesto, pero cuando a mí se me mete algo en la cabeza pues no paro hasta conseguirlo, y al final ellos sabían que si no me dejaban ir yo me iría de cualquier manera y no les diría nada, creo que por eso aceptaron la idea. Todos estos recuerdos vinieron a mí en fracciones de segundo, y sin darme cuenta de muy adentro del alma salió un ¡me quedo!

Sí, me quedaba. Yo había luchado mucho para estar ahí y no me iba a dar por vencido tan fácil. Damián y Liz quedaron pasmados ante mi reacción. Les pedí que por favor si iban a pagar 200 dólares para que yo pudiera regresar, mejor que me los dejaran para yo quedarme. Ellos se miraron y creo que sin pensarlo dijeron que si yo me quedaba ellos se quedaban también. En ese mismo instante apareció de nuevo el taxista que nos había ofrecido sus servicios cuando llegamos. Al parecer no encontró ningún turista que fuera con él y decidió aceptar los 20 dólares que yo le había ofrecido por llevarnos a algún hostal barato.

Nosotros pensábamos que nos dirigíamos a un taxi bonito de esos amarillos, con el cartel de Taxi arriba, todo iluminado estilo película, como esos taxis espectaculares de New York City. Nada mas lejos de la realidad. Aquel taxi era un cacharro de Lada de los años 80 creo yo, nada acogedor, con la carrocería oxidada por todas partes y la pintura desteñida. ¡Vaya impresión para recorrer por primera vez suelo extranjero en esa carcacha! Pero nada, nos hicimos los complacidos y nos sentamos apretados en aquel carrito.

Rumbo a Kiev y el panorama era aterrador, imagínense esa ciudad en pleno invierno. Todo era blanco y lo único que veíamos eran pinos cubiertos de nieve por todas partes y nada de ciudad. Pero de pronto empezaron a aparecer edificios y más edificios, horrorosos barrios de edificios. Si no fuera por la nieve hubiera pensado que estaba en  Cuba. Edificios por todas partes, llenos de moho por fuera, como los barrios de edificios que hay por doquier en Cuba, creo que copiaron eso de los rusos. Por cierto, todos los carros que veía eran ladas y moscovitchs. ¿Les suena familiar? Apuesto que sí. De pronto el taxista se detuvo frente a un lugar que tenía varios carteles en ruso y nos dice que ese era un hostal de los más baratos que podríamos encontrar. Le pedí que viniera con nosotros para que nos tradujera y nos dijo que su tiempo era limitado. Pues nada, yo antes de salir de Cuba había aprendido el alfabeto ruso y sabía escribir las letras y leer las palabras aunque no entendiera lo que decía. En esos carteles entendí la palabra “hotel” (obviamente, aunque escrito en otro idioma estos son palabras internacionales, y son casi las mismas en cualquier idioma) por lo tanto dije “pues sí, parece que es un hotel”. Agarramos nuestras mochilas y empezamos ya solos nuestra lucha por la supervivencia.

Una vez adentro Damián y Liz tomaron asiento y yo me dirigí a la recepción para preguntar cuanto costaba la noche y pagar. La chica que estaba atendiendo me miró como si fuera un extraterrestre y se notaba media sorprendida. A través de gesticulaciones mientras hablaba me dijo que solo entendía ruso o ucraniano, no estoy seguro. Yo tomé su lapicero y una hoja y le puse el signo de pesos ($) y el signo de interrogación (¿?) Ella al parecer entendió lo que le preguntaba y soltó un “ah” entonces escribió 40 grivnas. Cuando cambiamos en el aeropuerto vimos que nos dieron a razón de 5 grivnas por un dólar, por lo tanto aquello sería el equivalente a 8 dólares. Le señalé que no andaba solo, que éramos tres. Ella hizo un gesto un poco extraño pero me dio las llaves. Al darle la espalda leí un cartel que decía Internet (en ruso por supuesto), por tanto regresé y entre señas le pregunté si podía usar la computadora, a lo cual ella asintió.

Los tres nos dirigimos a nuestra habitación. Aquel hostal tenía un aspecto algo tenebroso, o no sé si era la mala impresión que ya traía. De todos modos subimos al segundo piso donde estaba nuestro cuarto y pusimos los matules a un lado. Les comenté a mis amigos que había internet abajo y que yo quería escribirle a mi papá. Ellos estaban tan cansados que se echaron en la cama y yo me fui a la computadora. En realidad yo no sabía mucho de informática, pero más o menos había trasteado la computadora del trabajo de mi papá y sabía cómo mandar correos electrónicos. La chica me cambió el teclado pues tenía letras rusas y me puso el teclado estándar. Me hice una cuenta de correo y empecé a teclear el primer e-mail a mis padres.

Creo que este fue el correo más sentimental que he hecho en mi vida. Yo había salido hacía dos días de Cuba, y ellos no habían tenido noticias mías, no sabían dónde estaba, ni cómo estaba, ni qué había sido de mí. Yo estaba muy triste, pero no podía decirle eso a ellos. Empecé a escribirle que todo estaba bien y que había salido estupendo el viaje, y sin querer mis lágrimas empezaron a salir y no paraban de rodar por mis mejillas mientras escribía. Sabía que los estaba engañando, pero consideraba injusto preocuparlos, total no resolverían nada. Les conté que estábamos en un hotel muy lindo y que la ciudad era increíble, les dije de lo contentos que estábamos y que teníamos muchos planes, que esperábamos todo saliera bien. Mis lágrimas no dejaban de caer, tenía que estarme limpiando los ojos constantemente pues no podía ver el teclado. Envié ese correo y solo pedía a Dios que ellos lo creyeran para que no se preocuparan por mí.

Cerca de la computadora había un sofá y me senté ahí un rato para terminar de llorar sin que me vieran Damián y Liz, y así sacar todo aquel estrés y preocupación que consumían mi alma; primero por haberme lanzado de loco a aquella aventura incierta, y segundo por mentirles a mis padres sobre la verdadera situación en que nos habíamos metido. Tomó un poco de tiempo el  recuperarme, pero después de desahogarme completamente me sentí mucho mejor. Subí a la habitación y al ver a Damián y Liz rendidos yo me eché en la otra cama y ahí quedé rendido también, estaba extremadamente cansado.

¿Cuál sería nuestra suerte en Ucrania? ¡No teníamos la menor idea! Pero allí estábamos estos tres locos cubanos, luchando por un sueño. Un sueño que no sabíamos cómo iba a terminar, pero nosotros con una fe firme, estábamos convencidos que íbamos por el camino correcto. Lo que pasaría en los siguientes días, le daría un giro total a nuestras vidas.

Continuará….

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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25 respuestas a Capítulo 6 Primeras impresiones

  1. Rosa Gonzalez dijo:

    MUY BUENO PERO ESCRIBE MAS LARGOS LOS CAPITULOS UN ABRAZO

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  2. Michel Travel Services dijo:

    Excelente articulo Rodolfo, siempre leo tu blog! Mucha suerte!

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  3. Yamilé dijo:

    Mi amigo querido, imagino ese momento tan duro por el que estabas pasando y realmente me da mucha tristeza. Pero bueno, esos fueron los días más importantes en tu vida porque gracias a esa decisión hoy estás donde estás. ¡Un grande como tú siempre tendrá éxito, aún cuando todo indique lo contrario! Se te quiere, muaaaaa.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Asi es Yami, fueron momentos muy duros y tristes, pero es cierto que no hay mal que dure 100 anos!
      Gracias por seguir la historia corazon! Y gracias por esas palabras tan lindas que siempre me dejas! Un beso y abrazo!

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  4. Danilo Vega dijo:

    EXCELENTE !!, TE FELICITO, LO UNICO MALO ES QUE MIENTRAS MAS ESCRIBIS MAS QUIERE UNO LEER, ESPERO PRONTO PODAS CONTINUAR CON EL SIGUIENTE!!, Y DE VERDAD QUE QUERER ES PODER!. TE FELICITO !!!!.

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  5. Rodolfo ,te admiro mucho ,y leer tu historia ,parece que la vivo en carne propia,te mando miles de saludos grande escritor, y pa’lante el carro, pa atras ni pa cojer impulso! 🙂

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Mil gracias Geidys! Gracias por esas palabras tan lindas y por el encomio! Y de hecho, pa’tras ni pa coger impulso! Un beso y abrazo!!! Gracias miles por seguir leyendo mi blog!

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  6. Roger dijo:

    ¡Uaoh! Tremenda vivencia amigo… Esperaré ansioso el próximo capítulo.

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  7. Yuna dijo:

    Nooooooo! No lo puedo creer que no hayas escrito mas… estoy súper enganchada con tu historia, me encanta, sigue escribiendo , y eres un grande, saludos y felicitaciones de corazón!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Awww mil gracias por tu comentario Yuna, lo aprecio mucho! Lamento que te quedaste con ganas de seguir leyendo pero prometo que saco la proxima parte pronto! Saludos y mil gracias nuevamente por esas palabras!

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  8. FUS dijo:

    Sabes escribir muy bien, pero la ciudad de Kiev està viviendo unos momentos aterradores.

    un abrazo

    Fus

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Si, lo se. Ucrania esta en una situacion similar a la de Venezuela, que mal 😦
      Tengo muchisimos amigos ucranianos y lamento la situacion que estan pasando. En este blog cuando escribo mis primeras impresiones sobre Kiev fue una percepcion personal. Pero realmente llegue a amar esa ciudad tan hermosa que me abrio las puertas, y tantas personas lindas que conoci y me ayudaron. De esto relatare un poco mas adelante. Gracias por comentar! Un abrazo.

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  9. Primy dijo:

    son tantas emociones.. que solo imaginarme el momento de lo que pasabas Rodo.. es que demuestras tus ganas y la fuerza de seguir tus sueños..!!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Primy, asi es, como dice el dicho “querer es poder”. TUve que sacar fuerzas de donde no habia pero al final siempre se abren las puertas. Mil gracias siempre por tus comentarios!

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  10. Lucy dijo:

    Wow!!!! I will use your blog to teach my IB junior classes as we explore many controversial global issues such as immigration and human rights. It will be an excellent way to show them the struggles of many immigrants in THEIR search for freedom and a better quality of life for themselves and their loved ones. You are a TRUE inspiration and I am honored to be one of yor blog followers. Thank you for sharing your story. I look forward to reading the next ones!

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    • Wow, me he quedado sin palabras Lucy! Gracias por tu comentario tan lindo y estimulante. Estoy seguro que tus estudiantes se beneficirian mucho de leer hsitorias como estas que demuestran las vicisitudes que tenemos que sobrepasar los inmigrantes latinos en general para alcanzar el tan anhelado sueno americano, y poder brindarle un mejor futuro a nuestros hijos. Mil gracias nuevamente por dejarme un comentario tan fortalecedor! Abrazos

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  11. Maria Teresa Lopez Barrios dijo:

    Rodol que rico es llorar contigo !! sobre todo por que compartes algo tan personal como el dolor de haber dejado a tus padres ,,y lanzarte a esa gran aventura de tu vida,,, que apenas comenzaba ,, pero como dicen lo que no te mata te hace mas fuerte !!! y creo que tu has logrado mucho!!! hasta ahora!! te felicito por que se que eres una gran persona!! y gracias por compartir esta gran historia!! saludos!

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  12. Me tienes picado desde el capítulo 1!! Excelente historia, no cabe duda que cuando se persigue un sueño de libertad, todo es posible. Saludos Rodolfo!!

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    • Gracias Mike! Me alegra saber que a pesar de no ser cubano te ha gustado la historia. Y ese es el objetivo, que todos sepamos que podemos luchar por nuestros sueños! Un abrazo hermanito y quiero que sepas que sigo tu blog, me encanta la forma de relatar tan sencilla y amena que empleas mientras cuentas tus anecdotas de viajes!

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