Capítulo 4 Aires de libertad

Esos minutos del despegue me parecieron eternos. Toda mi vida me pasó por la mente en solo momentos. Y mientras el avión se elevaba y las luces se disipaban, atrás iba quedando mi Habana, mi linda Habana. ¡Cuánta nostalgia, dudas, incertidumbres y sentimientos encontrados a la vez! Momentos después del despegue ya empezaba a extrañar. Pero era hora de volver a la realidad, el vuelo no sería eterno y en doce horas más estaríamos aterrizando en París para hacer una escala de veintitrés horas (ya que a la hora que llegábamos no había conexión a Kiev sino hasta el día siguiente). Era el momento de enfocarme en mi futuro inmediato, y solo contaba con unas pocas horas para pensar que hacer.

Empezamos a hablar de planes tentativos, pero nada en concreto, ya que no sabíamos cuál sería nuestra realidad. ¡Hasta nos pusimos a hacer bromas de tan estresados que estábamos! A mí se me ocurrió decir que cuando se me acabara el dinero me sentaría con una latica en alguna plaza a pedir limosna hasta que llegara el día de regreso, pero que yo a Cuba no regresaba sin siquiera haber estado un mes “afuera” para al menos decir que salí; como imaginarán aquello produjo un ataque de risa para los tres. Al ser un vuelo de noche los pocos extranjeros que iban en el vuelo se habían acostado a lo largo de los asientos, y al sentir nuestras carcajadas se pararon a ver dónde era la fiesta. Pero nada, apagamos la risa y seguimos conversando, creo que por un momento nos habíamos creído que íbamos solos en aquel avión.

Y llegó la hora que le encanta al cubano ¡la cena! Después de anunciarla en francés, lo hicieron en español y unos minutos más tarde venían las aeromozas con los carritos y un olor que le abría el apetito a cualquiera. Pero la duda nos jugaba una mala pasada, ¿habría que pagar la cena, o tendríamos que conformarnos solo con el olor? Cuando una de las aeromozas llegó a nuestros asientos para preguntar qué cenaríamos, con una sonrisa en la cara le pregunté cuánto costaba; ella se dio cuenta que éramos primerizos y me devolvió la sonrisa diciendo “Está incluido en su boleto señor” ¡Uaoh! Me encantó la amabilidad con que nos trató. Nos explicó el menú, e hicimos nuestra selección la cual incluyó una botellita de vino tinto y otra de ron Havana Club (¡Gracias Air France! Eso nos ayudó a calmar los nervios). También la chica nos insinuó que si queríamos más comida podíamos ir a la parte de atrás del avión y tomarla ya que había suficiente.

Sin pensarlo dos veces, cuando atenuaron las luces para que los pasajeros durmieran, fuimos para la parte trasera de la cabina donde estaban los carritos de comida y nos comimos algunos postres, luego por supuesto cargamos nuestras mochilas. Ustedes se reirán, pero en ese momento nuestro futuro era impredecible, además no sabíamos cuánto nos costaría la comida en esas 23 horas que estaríamos de escala en París, por lo tanto perdimos la pena y tomamos algunas cajitas de comida, panes, latas de jugo y algunas cajitas de leche. Ah, también nos llevamos unas botellas de agua para evitar la deshidratación, total las mochilas iban vacías así que de alguna manera había que llenarlas. Sin llamar la atención regresamos a nuestros asientos y nos quedamos dormidos, quizas fue el efecto del licor que nos dieron en la cena. Al despertar, ya estábamos a media hora de aterrizar en el aeropuerto Charles de Gaulle de la capital francesa.

¡Que nervios! En solo minutos pisaríamos por primera vez suelo extranjero. La sensación que sentí al aterrizar fue increíble, no hay palabras que describir esa experiencia. ¡Estaba todo tan lindo! Había nevado y lo único limpio eran las pistas, todo lo demás se veía blanco por la nieve. Por primera vez en mi vida, a los 18 años de edad, respiraba aires de libertad. Estaba en París, y aunque no podía salir del área neutra del aeropuerto, ya sentía el cambio. Me sentía libre.

El aeropuerto era gigantesco, había tiendas por todas partes, se respiraba un exquisito aire perfumado que invadía por doquier aquel recinto; y una limpieza impecablemente impresionante. Las personas parecían robots, todos corriendo de un lado al otro y nosotros tres parecíamos estatuas en medio de aquel aeropuerto mirando desconcertados para todas partes, tratando de reconocer algo, pero nada, todo nos era ajeno, como sacado de un cuento de hadas.

Nuestro vuelo no saldría hasta el día siguiente; así que nos sentamos, nos paramos, recorrimos aquella terminal de punta a punta hasta aprendérnosla de memoria, subimos y bajamos escaleras, nos echamos perfumes en las boutiques, leímos con atención todas las pantallas y carteles, ojeamos algunas revistas en las librerías; pero aquellas veintitrés horas parecieron eternas. Menos mal que nos llevamos comida del avión, porque en el aeropuerto tan solo una manzana costaba 4.50 euros, casi 6 dólares americanos; no quieran saber lo que costaba un sándwich. Por último Damián y Liz habían traído una camarita y decidimos usar un par de rollos en el aeropuerto, al menos si nos deportaban de Ucrania al regresar tendríamos evidencia y ‘recuerdos’ de haber salido de Cuba.

La noche era interminable y en aquellos asientos era difícil dormir a pesar que el cansancio nos golpeaba. Pero “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista” como dice el dicho, y por fin amaneció. Ya estábamos en la puerta de salida pues habíamos trasnochado ahí. Empezaron a abordar 8:30 am y a las 9 am exacto estábamos en la pista de despegue en un vuelo de tres horas rumbo a nuestro destino final, Ucrania.

A medida que el avión se acercaba a Kiev, me empezaba a preocupar seriamente. Se había acabado el juego y en pocas horas tendría que enfrentar la vida real. Me aproximaba a un país donde no conocía a nadie y no tenía ni idea de cómo era. Actualmente, al menos uno busca en internet fotos del lugar, pero nosotros en aquellos tiempos no teníamos acceso a las redes, y era realmente un misterio lo que nos encontraríamos al llegar. Además, ¿qué le diríamos al oficial de inmigración cuando nos preguntara a dónde íbamos o quién nos esperaba? ¿Y qué haríamos al salir si lográbamos pasar por inmigración sin problemas? Sinceramente estas eran las preguntas que me empezaban a atormentar a solo minutos del aterrizaje en el aeropuerto de Kiev.

Continuará…

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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18 respuestas a Capítulo 4 Aires de libertad

  1. Estuvo interesante este capitulo bastante suspenso! !!

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  2. xiomara dijo:

    Como me gusta esa historia me parece k yo tambien iva

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  3. Yamilé dijo:

    Desde luego, son muchas las historias que podrás contarles a tus futuros nietos ja,ja,ja. Mi Ro querido, sólo puedo decirte, que eres valiente entre los valientes. ¡Es increíble tu historia! Disfruto muchísimo cada capítulo y me parece estar allí. Esa foto que ustedes se sacaron hubiese quedado genial que la hubieras puesto. ¡Esas caras debieron ser un espectáculo ja,ja,ja!
    Besos grandes, muaaaaa.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Yami, un millon de gracias corazon por tus comentarios tan lindos! Que te puedo decir? No se si era valiente o no, pero atrevido y loco si, te juro que hoy con lo que se, quizas no hubiese hecho esa locura! jajaja Pero bueno ahi quedo para contarla a mis amigos como una historia mas de uno de sus compatriotas!!! Un besote, me alegra que te gusten estas anecdotas!

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      • Yamilé dijo:

        En eso sí estoy de acuerdo contigo, mientras más sabemos, menos nos arriesgamos ja,ja,ja. Eso es una de las cosas buenas del desconocimiento y la ingenuidad, que uno tira pa’lante creyendo que todo va a salir bien si tener remota idea de lo que va a pasar. ¡A veces, es mejor así ja,ja,ja!

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  4. me encanta tu historia rodolfo, la cuentas de una forma maravillosa, parece que uno mismo esta viviendo tu realidad en ese momento ,me como las unas leendola ,pon la otra parte mas rapido ,no nos tengas asi en suspence baci baci grande escritor .

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Geidy! Tu comentario no podia faltar! Estoy muy agradecido por tu apoyo y por darte el tiempo de leer un poco de esta aventura que empece hace 10 anos! Mil gracias, de veras! Aprecio mucho tus comentarios! Un abrazo!

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  5. Rosa Gonzalez dijo:

    HOLA NO DEMORES NUCHO PARA EL SIGUIENTE CAPITULO TIENES DON DE ESCRIBIR Y LO ASES MUY BIEN FELICIDADES UN ABRAZO

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  6. ROBERTO dijo:

    Que historia muy linda y llena de emocion, quisiera tenerla desde el primer capitulooo por favor sii graciasss me encantooo!!!

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  7. Primy dijo:

    Wow… Tantas emociones!!… siento o mejor dicho vivo tus anecdotas como si las hubiera vivido yo..!!

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  8. Maria Teresa Lopez Barrios dijo:

    Oye Rodol cuanta emocion y suspenso en tu relato, me gusta como me transportas a esas emociones que me rio como si hubiera estado contigo!! y como dicen recordar es volver a vivir!! y que mejor que compartir todas esas vivencias con tantas personas que ya te estaran siguiendo!! y me da gusto que disfrutes de todo lo que la vida te ha regalado hasta ahora, a pesar de todo lo que pasaste!!! Saludos!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Maria Teresa! Que comentario tan lindo. Me alegra saber que vives la historia a la vez que la lees, asi hago yo siempre e igual lo mismo me rio que lloro jejeje. Gracias por dejarme siempre tus comentarios! Lo aprecio mucho!
      Rodo

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  9. Alejandro dijo:

    Rodolfo,

    Te quiero felicitar, has logrado lo que pocos blogs de viajes han logrado hacer en mi, engancharme y querer seguir leyendo tus historias y eso que leo MUCHISIMOS blogs de viajes pues a eso me dedico.

    La forma en que escribes, estructuras las ideas y armas el capitulo es muy buena. Lo único que te aconsejaría es que hicieras un capitulo 0 con el resumen de todo, yo me enganché por que empecé a leer los capítulos 27 y 28 y estaba tan metido en la historia que tuve que regresarme al inicio. El capitulo 0 te sugiero que sea un resumen de la historia general que vas a contar o algo atractivo que enganche al lector desde el inicio ya que el capitulo 1 no dice mucho o no logra captar tanto como el resto de los capítulos y ahí tienes un gran potencial que no debes desperdiciar. Yo lo usaría como un capitulo “fast-forward” donde narras una parte sumamente atractiva de la historia para regresar luego al principio de todo.

    Estuve en tu país hace un par de años, quedé fascinado y ahora que encuentro tu historia no quiero parar de leerla.

    Felicidades una vez más, tanto por lo que has logrado como por tus escritos.

    Alejandro N
    Mi Viaje por el Mundo

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