Capítulo 3 Rumbo a lo desconocido

Con 50 dólares en el bolsillo no hacía más que dudar si debía seguir adelante con esta idea loca de querer salir de Cuba a buscar la ansiada libertad o no; teniendo en cuenta que estaba limitado de recursos, nadie me esperaría, y que yo no hablaba el idioma ruso. Para colmo, una vez involucrado en esta misión, a diario escuchaba historias de otros cubanos que usaban la misma vía para salir y regresaban a la semana, muchos deportados y otros que se quedaban sin dinero y sin saber qué hacer. Yo nunca había salido de Cuba y a pesar que para mí 50 dólares significaba mucho, no sabía cuánto podría estirar yo ese dinero estando “afuera” ni cuál sería mi suerte al llegar.

Como les comenté anteriormente, cuando compraba mi boleto me encontré con dos cubanos más (una pareja) que viajaban a Ucrania y a mi entender, no tenían claro que iban a hacer allá, se veían confundidos y nerviosos. Les nombraré aquí Damián y Liz. Ellos vivían en el mismo lugar que yo, en la Isla de la Juventud. Intercambiamos la dirección y algún teléfono de contacto para conversar luego, aunque temerosos de ambas partes pues en Cuba uno no sabe quién trabaja encubierto para el gobierno o no, y daba temor hablar y que se fuera abajo todo lo que uno había ya hecho para salir. Obviamente si alguien llega a informar tu plan, el departamento de inmigración en Cuba te podía anular el permiso de salida, y uno podría enfrentar represalia por parte del gobierno; sin contar que te podrían castigar prohibiéndote salir del país por algunos años.

Después de pagar para tener plasmado en mi pasaporte el permiso de salida, decidí contactar a estos chicos. Quedamos en reunirnos y hablar sobre el viaje y las cosas que teníamos planeadas, obviamente al principio yo les dije que visitaría a unos amigos en Ucrania y ellos me aseguraron lo mismo, pero la mentira no se pudo ocultar por mucho tiempo, de lo contrario no tendríamos razón de hablar. Luego de unos minutos les dije que en realidad yo no conocía a nadie y que mi plan era quedarme por allá, y luego pues no sabía, quizás buscar la forma de llegar a los Estados Unidos o de alguna manera cruzar las fronteras hacia algún país de la unión europea, ya que en alguno de estos países desarrollados podía pedir asilo político o buscar la forma de quedarme legalmente y recibir ayuda temporaria. Luego de unos minutos ellos me confesaron que sus intenciones eran exactamente igual a las mías, pero nadie, ni siquiera su familia sabía que ellos se irían por esa vía. Yo, por mi parte, le había comentado a mis padres y pues a los amigos cercanos.

De la conversación con esta pareja surgió una unión. Los tres viajaríamos a Ucrania juntos. Yo les expliqué  que no tenía más dinero, ya que había agotado todo lo que tenía en los trámites y boleto; pero ellos me dijeron que no me preocupara, que “donde caben dos caben tres” y mientras estuviésemos juntos al menos podíamos compartir un lugar donde estar y comida. Ya estando allá veríamos que hacer.

¡Y el día llegó! ¡Que emoción y que nervios! 4 de febrero del 2004 nos estábamos encontrando a las 5 pm en los mostradores de Air France en la Terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. Damián y Liz habían llegado como a las 2 pm, ¡creo que temían perder el avión! Muy normal cuando uno está nervioso después de haber vencido tantos obstáculos en el camino. En el aeropuerto solo estaban con nosotros mi padre, una amiga y la hermana de Damián. Ya imaginarán como conversábamos en voz baja para que nadie supiera que hablábamos, y lo mismo reíamos que llorábamos, muchas emociones encontradas a la hora de la verdad. Yo viajaba con una mochila azul, no tenía mucho que llevar, quizás un pantalón más y dos pulóveres; creo que en esa mochila mi posesión más valiosa era el pasaporte. Damián y Liz llevaban igual una pequeña mochila cada uno, no tenían nada de valor ya que ellos habían vendido todo cuanto tenían para poder viajar.

Finalmente llegó la hora de enfrentar nuestros temores y dirigirnos hacia la entrada de la pecera (el área neutra del aeropuerto).  Estabamos con los nervios de punta, porque el oficial de inmigración que te toque se puede convertir en tu peor pesadilla. Y por otra parte nosotros pidiendole a los que nos despedían que no fueran a llorar pues eso podría afectar nuestra salida. Eran tantas cosas y locuras que pasaron por nuestras mentes que un proceso que era sencillo nosotros mismos lo convertíamos en una tormenta, ya que teníamos mucho temor de ser descubiertos.

Nada amigos, que lo que esta pa’ uno, no se lo quita nadie. Decidimos que cada uno pasaría por una puerta distinta y nos encontraríamos adentro, aunque en realidad no sabíamos que había detrás de esas puertas tenebrosas y pálidas, pero fue lo que se nos ocurrió. El proceso fue más fácil de lo que creíamos, al parecer los oficiales de inmigración en Cuba sabían que la mayoría de los que se iban a esos países al final regresaban, y ni una pregunta nos hicieron, solo estamparon el pasaporte y nos abrieron aquella gloriosa puerta que tanto habíamos anhelado atravesar.

¡Estábamos emocionados! A tan solo unos metros de nosotros estaban abordando el vuelo de Air France que nos llevaría a hacer nuestra primera escala en París. Los tres estábamos muy nerviosos y no hablamos ni media palabra, solo nos pusimos en la fila para abordar aquel gigantesco y alucinante avión. Los minutos eran interminables, uno creía que en cualquier momento vendrían y nos detendrían. ¡Cuánto miedo! Pero luego de un ratico toco nuestro turno, ya que no era mucha la gente que estaba abordando. Y allí estábamos los tres, ya sentados, aun respirando con dificultad y mirándonos como si nos preguntáramos qué estaba pasando. Al parecer no podíamos creer que ya estábamos en ese avión que nos llevaría muy, pero muy lejos de nuestra tierra, nuestras raíces, y nuestras familias.

Yo cerré los ojos por un momento y por mi mente pasaron mil cosas a la vez. Recordaba todo el trabajo que había pasado para estar ahí sentado, los amigos que me ayudaron, los temores, los desafíos, la imagen de mis padres cuando me despedía de ellos; y sin querer algunas lágrimas se escapaban de entre mis ojos. ¡Cuántas emociones encontradas! Tristeza, alegría, incertidumbre, y no sé cuántas cosas más. Y mientras el avión corría en la pista para alzarse por los cielos, yo solo veía las luces y pensaba ¿qué tesoro puede valer más que mi familia, mis amigos, y mi tierra? Y atrás quedaban, sin yo saber cuándo les volvería a ver y si algún día tendría la posibilidad de regresar a mi país. Las lágrimas que rodaban por mis mejillas me hacían dudar y preguntarme si estaba haciendo lo correcto. ¡Qué locura! Pero allí estaba yo, rumbo a tierras extranjeras y con la incertidumbre de lo que depararía  el futuro para mí.

Continuará….

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Copyright © 2014 Rodolfo Paneque
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Acerca de Un Cubano por el Mundo

Soy Rodolfo Paneque, un cubano como otro cualquiera haciendo realidad mis sueños de vivir en libertad y viajar por el mundo. Mi pasión por los viajes me llevo a estudiar una licenciatura en Hotelería y Turismo, y de esa manera me he realizado como profesional en el este fascinante mundo al que me he dedicado. Me encanta compartir mis experiencias con amigos y familia y así estimularlos a que viajen también y se vayan a descubrir las maravillas que hay regadas en mundo. Les invito a todos a seguir mi blog y también a seguirme en las redes sociales. Si eres de los míos ¡bienvenido a bordo!
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22 respuestas a Capítulo 3 Rumbo a lo desconocido

  1. Rosa Gonzalez dijo:

    RODOLFITO MUY EMICIONANTE PERO CUENTA RAPIDO UN ABRAZO

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  2. Yamilé dijo:

    Leerte me transporta a ese momento que estabas pasando. ¡Wow, qué nervios! Solo los que vivimos en Cuba sabes todas esas interrogantes que nos pasa por la mente cuando uno va a viajar por primera vez. Desde saber qué habrá detrás de la puerta de inmigración, hasta si lo que nos dan de comer en el avión hay que pagarlo ja,ja,ja; entre otras. Con tu historia lo mismo me río, que me saltan las lágrimas. Lo bueno es que sabemos reírnos de todo y salir adelante sea cuál sea el obstáculo que se nos ponga en el camino. Tengo que decirte que estoy enganchada a tu relato y disfruto cada lectura con el mismo interés y ganas que la primera parte. Y aunque aún no sé cómo terminó la relación con los 2 amigos “aventureros” que arriba mencionas, lo que sí puedo decirte, es que estoy segura que esas palabras de aliento y hermandad te deben haber llegado a lo más profundo de tu alma en aquel momento de tanta incertidumbre. ¡Qué bueno y esperanzador es ver que siempre se encuentra una mano solidaria! Mi amigo, lo que me alegra de esta historia, es que de antemano sé que tiene un final feliz, porque hoy veo a un Rodolfo pleno, realizado y triunfador. ¡Felicidades, te mereces todo lo que has logrado y sé que siempre tendrás una vida llena de éxitos! Muaaaaaa.

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Hola Yami, que comentario tan lindo! Muchisimas gracias por tus palabras y tus buenos deseos. Pues si, aquella situacion era dificil y al ellos decirme que me apoyarian en todo lo quen pudiera fue como ver los cielos abiertos pues sinceramente ya estaba perdiendo las esperanzas de viajar. Esas son actitudes que generalmente tu no ves en estos paises frios, pero nosotros los latinos tendemos ayudarnos mas. Mil gracias nuevamente por tu contario tan lindo y sincero, y desde mi corazon van los mejores deseos de exito para ti tambien! Cuidate mucho, un abrazote fuerte!

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  3. me encanta tu relato,pero pon las continuaciones mas rapido ,no nos hagas esperar tanto a los q te seguimos 🙂

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Saludos Geidy, muchas gracias por comentar y por leerme! Me alegra saber que te gusta mi relato y lo vas siguiendo. Prometo pronto publicar la continuacion! Un abrazo!!!

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  4. Siempre he creido que eres un triunfador felicidades!

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  5. Maria Teresa Lopez Barrios dijo:

    rodol si que es una historia de muchisimas emociones encontradas ,, me imagino el gran dolor de tus padres al verte partir ,,, y a ti el dolor de tenerlos que dejar ,, a mi me duelen mucho las despedidas ,, es un dolor inexplicable ,,que solo los que lo viven saben la profunda tristeza que se siente,, dejar todo sin saber si algun dia podras regresar ,, y es cierto ,,siempre hay personas buenas ,,, que aparecen en tu vida tan de repente ,,yo creo que es parte del destino ,, y bueno tu historia es interesante , y que padre que puedas compartirla con los demas ,, te felicito por la valentia que tuviste para cambiar la historia de tu vida ,, y que vengan muchos triunfos mas ,, que bien merecidos los tienes!!!! hasta el proximo capitulo!!

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Gracias Maria Teresa! Asi es, siempre aparece algun angel en el camino que nos da la mano. Hay veces que cuando una puerta se cierra es porque 10 se te abriran. Muchas gracias por tu comentario tan lindo y estimulante, lo aprecio mucho! Un abrazo!

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  6. gabrielvivas dijo:

    Hola, ya te sigo en facebook y por el wordpress, muy interesante tu travesia, una muestra más del ingenio y la valentía del emigrante cubano, mil suertes en todo lo que te propongas brother!

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  7. Danilo Vega dijo:

    Hola!, hoy descubro sobre tus relatos, y me parece super interesante tenes el don de transmitir cada minuto, tus relatos son como ver una pelicula, solo que quiero saber mas y mas …..

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  8. Primy dijo:

    Si!!! Esto si que es una locura emocionante!!!

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  9. Pingback: Parte 2 Piedras en el camino | Diario de Mochila

  10. Yoel dijo:

    Amigo y los 25 CUC para salir del aeropuerto???? al final te fuiste con 25????

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  11. Leer esta parte me ha dado nostalgia. Mi paso por esa zona del aeropuerto sabiendo que no regresaria tuvo un sabor agridulce porque nadie de mi familia sabia mis intenciones. Llame a mi vieja desde una cabina de telefonos alli solo para escuchar su voz y decirle que la queria. En mi caso la salida fue a Alemania y luego la vida me llevo a Sudamerica y el resto es historia contada en mi blog. Ya voy para 5 años sin volver a ver a mi familia y puedo decirte que duele. Un abrazo

    Pavel
    http://cubanoyemigrante.blogspot.com

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    • Rodolfo M. Paneque dijo:

      Hermano increible, pero tenemos historias muy parecidas entonces! Yo fui a dar a Peru, y de ahi hice una travesia parecida a la tuya! Tienes que leer el resto de la historia para que sepas de lo que te hablo! Wow, que coincidencia!

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